El frío del invierno unido a los virus que encontramos por el ambiente, asegura la captura de un resfriado o gripe. Uno de los síntomas más comunes es la aparición de fiebre. Siempre empieza de la misma forma, un ligero malestar corporal que empeora con el paso de las horas hasta te hace no salir de la cama.

A veces no podemos tomar tiempo para descansar (que deberíamos), por lo es necesario tomar algunas pautas para conseguir rebajar la temperatura elevada de la piel. Contábamos hace unos días que a partir de los 37’5ºC ya se considera décimas, pero el cuerpo no pierde la capacidad de regular la temperatura durante la fiebre. ¡No todo es tan grave!

Cuatro maneras de rebajar la fiebre

Bebe suficiente agua

No te preocupes tanto por la fiebre como por el problema que la crea. Tu cuerpo se encuentra luchando contra patógenos para protegerse, y cuando le sube la fiebre, es normal sudar. Si pierdes demasiada agua, será difícil bajar la fiebre, por lo que necesitas mantenerte bien hidratado bebiendo agua y colocándote compresas fría en zonas estratégicas, como la frente, el cuello o las muñecas. Y, aunque haga frío, usa la lógica y no te abrigues demasiado si tienes calor.

Intenta bajar la temperatura corporal

Dándote una ducha, poniéndote paños húmedos o saliendo a tu terraza. Lo recomendable es mantener el cuerpo lo más fresco que puedas. Cuando se vayan calentando los paños húmedos, cámbialos por otros nuevos para seguir reduciendo la temperatura. No será agradable la sensación de contraste, pero ayudarás a esa disminución.

Abrígate si lo necesitas

Habrá quien te diga que su madre decía que hay que abrigarse todo lo posible para evitar que entre más frío en el cuerpo; o quienes defiendan la idea de pasar frío para bajar la temperatura. Ni un extremo, ni otro. Usa el sentido común, y si tienes mucho calor, lo mejor es que te quites todo lo que te provoca esa temperatura; y si tienes frío (posible síntoma de que la fiebre sigue subiendo, abrígate para estar cómodo.

No dejes de comer

Cuando estamos enfermos, el apetito se reduce significativamente. En el caso de tener algún problema estomacal, apuesta por el suero oral. Te mantendrá hidratado y nutrido de los micronutrientes necesarios para que el cuerpo pueda recuperarse. Si te encuentras mejor, toma alimentos que te apetezcan, siempre y cuando no sean productos ultraprocesados vacíos de nutrientes.