Por si tuviéramos poco problema con la pandemia de coronavirus, varias personas de Sevilla han dado positivo en el virus del Nilo Occidental (WNV). La causa estaría en la picadura de mosquito que viene infectado con el virus y, aunque no se sabe demasiado sobre su transmisión, queremos analizar los síntomas y la gravedad que puede suponer en la población.

¿Cómo se contagian los seres humanos?

La enfermedad por WNV se identificó por primera vez en una mujer del distrito del Nilo Occidental en Uganda al este de África, en 1939. Desde entonces, se ha diseminado por distintos puntos del mundo, describiéndose por primera vez en EEUU en 1999. Este es un flavivirus, de la misma familia que el del dengue (enfermedad habitual en países tropicales) y el zika (del que se habló mucho hace 4 años, por el brote en Iberoamérica) y emparentado con el de la hepatitis C.

Los principales portadores de este virus son las aves, y los movimientos migratorios de las mismas posibilitan que se disemine de unas zonas a otras. Los animales domésticos pueden adquirir la infección, siendo en el caballo en el que se produce mas casos sintomáticos.

El WNV se transmite al hombre cuando un mosquito Culex, Aedes o Mansonia (no cualquier raza) pica a un animal infectado y luego a una persona. Los mosquitos transportan las mayores cantidades de virus del Nilo Occidental entre agosto y octubre, por lo que en esta época son más habituales los casos por enfermedad.

El riesgo de padecerla disminuye conforme el clima se vuelve más frío y los mosquitos comienzan a extinguirse. En la última década se han producido contados casos de enfermedad por WNV en Andalucía, aunque en el último mes son más de 18 personas las que han reportado casos de meningoencefalitis.

¿Es un virus altamente contagioso?

Pese a la posible alarma por la picadura de mosquito, el 80% de las infecciones humanas son asintomáticas e inadvertidas. Sólo pueden diagnosticarse por la presencia de anticuerpos en un análisis de sangre. Si hay síntomas, son fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y, a veces, manchitas en la piel diseminadas por el cuerpo.
Los expertos aseguran que en el 0’70% de los casos hay enfermedad neuroinvasiva, con meningoencefalitis (letargo, alteraciones conductuales, saltos musculares, convulsiones) y/o parálisis fláccidas de miembros por lesión de la médula espinal.

Es decir, si los 18 casos de meningoencefalitis que se han comunicado a la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía fueran causados por el virus del Nilo Occidental, se habrían infectado sin conocimiento al menos varios cientos/miles de personas.

Lógicamente, las personas con mayor riesgo de contraer la enfermedad son aquellas que viven en zonas de brotes y donde haya mosquitos transmisores, como en la Marisma Sevillana. Además, los grupos de riesgo (adultos mayores y personas inmunocomprometidas) son los más afectados.

¿Cómo se diagnostica el Virus del Nilo Occidental?

El diagnóstico se puede hacer por serología (análisis de sangre), pero puede dar falsos positivos como con cualquier virus. Por ello, se debe hacer también PCR en sangre, que es positiva en la fase de fiebre, y en líquido cefalorraquídeo, aunque pueden haber falsos negativos.

Por desgracia, actualmente no hay ningún tratamiento específico ni vacuna para esta enfermedad. Por lo que tan solo existen tratamientos de soporte hasta que la enfermedad se elimine por sí sola.
Por supuesto, cualquier medida de prevención anti-mosquitos será de gran ayuda para evitar las picaduras. Entre ellas se incluyen: mosquiteras, repelentes para mosquitos, ropa larga (sobre todo al atardecer y al amanecer) en zonas de brotes y evitar las zonas de aguas quietas (charcas, latas, platos de macetas, etc).