Es posible que recientemente hayas notado episodios raros en tu piel y no lo estés achacando a la causa real. ¿Has pensado en si puede ser alergia al sol? Parece raro tener alergia a algo que ha estado presente en toda tu vida, y sobre todo si has notado síntomas de un día para otro. Pero sí, es posible.

Si la exposición al sol te conlleva a tener picores en la piel o manchas rojas, te aconsejo que acudas a tu dermatólogo para que diagnostique la reacción que te produce.

¿Qué es la alergia al sol?

Es cierto que popularmente se ha denominado como alergia a la erupción que aparece en la piel bajo una exposición directa solar. Sus síntomas son muy parecidos a los que sufrimos cuando tenemos algún episodio alérgico de sarpullido,pero la medicina no la considera como tal.
Especialmente suele dar la cara en verano, cuando la exposición solar es mayor y los rayos ultravioleta son más intensos.

La alergia se produce cuando el sistema inmunológico capta algunos componentes de la piel transformada por el sol como “extraños”, así que el cuerpo acciona sus defensas inmunitarias contra estos componentes y produce reacción en la dermis. No hace falta pasar varias horas bajo la exposición solar para que nos afecte, valdrá con tan solo unos minutos.

¿Cuáles son sus síntomas?

Es probable que estés dudando si tú también padeces esta alergia o quizá nunca lo habías relacionado con el sol. Tener la piel muy blanca puede influir más en su aparición, pero cabe decir que todos los tipos de piel están expuestas y pueden acabar sufriéndola.
Sus síntomas son claros: dermis enrojecida a parchetones, picores, dolor, piel “caliente”, ronchas… Y suelen aparecer en las zonas que más exponemos, destacando brazos, piernas y pecho.

¿Existe tratamiento?

Pese a que estamos nombrando alguno de los síntomas más comunes, es de obligada mención decir que ante todo hay que acudir a un médico experto en la piel. Cada persona puede tener una grado de intensidad diferente: habrá quienes sólo le ocurra en verano y quienes tengan este problema durante todo el año. Lo más posible es que te recete antihistamínicos o corticoides, pero debe ser él quien analice tu situación  para medicarte correctamente.

Como “tratamiento” rápido, podemos aconsejarte que evites la exposición directa al sol. Camina y viaja en el asiento que mayor sombra tenga, cúbrete bien con ropa, no te embadurnes en cremas de protección solar porque los rayos seguirán penetrando en tu piel, no tomes duchas muy calientes o baños de vapor y, por supuesto, no tomes el sol. Da igual la hora que sea, tu piel es fotosensible a los rayos y te afectará de igual manera.