¿Cómo puede ser posible que unas galletas de chocolate pueda contener trazas de pescado? Sí, seguro que tú también has alucinado con las trazas de otros alimentos que puede contener un producto nada relacionado. ¿Sabes realmente qué significa eso de las trazas y por qué es importante que las fábricas lo especifiquen en su etiquetado? Te lo contamos.

¿Qué son las trazas?

Especialmente si eres celíaco, alérgico o intolerante a algún alimento, es fundamental que examines el listado de ingredientes del producto en cuestión. Las trazas son las sustancias o pequeñas cantidades de un ingrediente que se han colado en un producto. Aunque su aportación sea muy baja, puede afectar negativamente a la persona que padezca algún problema digestivo.

Las trazas no se añaden queriendo por parte del fabricante, sino de forma accidental o casual. Esto puede ser porque en la misma fábrica se estén produciendo productos diferentes y exista una contaminación cruzada. Evidentemente, el fabricante no puede lanzar al mercado un producto que pueda poner en riesgo a un sector de la población, por eso facilita esta información en su etiquetado.

¿Cuáles son las más conocidas?

A pesar de que la mayoría pensará en el trigo y la lactosa, la realidad es que existen personas hasta intolerantes a conservantes y aditivos. Las más comunes o conocidas son el gluten, frutos secos, marisco, huevo, lácteos, moluscos, sulfitos, etc.

Seguro que a partir de ahora, aunque sea por curiosidad, girarás el envase para ver qué llamativo ingrediente se ha colado en tu proceso de fabricación de cereales o de tableta de chocolate.

¿A partir de qué cantidad se le denomina traza?

La legislación, por ahora, solo regula el contenido en gluten. Para que haya productos que se etiqueten como gluten free o sin gluten, es necesario que esté presente en menos de 10mg/kg. Cuando la cantidad supera los 20mg/kg, se pasa a denominar “traza”.