En cualquier casa existe polvo, aunque limpiemos a diario y cuidemos la higiene. Es inevitable que al abrir la ventana entren partículas casi invisibles y que flotan en el aire. La mayoría tienen un origen vivo, como hongos o piel muerta de humano), aunque también es posible que se forme por arena, fibra de los tejidos, papel… Sea como sea, los ácaros están presentes en este pequeño ecosistema y se alimentan de esas partículas de polvo. Por si fuera poco, también desprenden su propio deshecho y a muchas personas les aparece la alergia al polvo.

Casi todos hemos vivido episodios de estornudos cuando hay mucho polvo en el ambiente, pero es solo una creencia popular que existe este tipo de alergia. Los humanos tienen estas reacciones por los ácaros y los deshechos que producen, no al polvo en general. Así que la alergia es a los ácaros.

¿Qué son los ácaros?

Te aseguro que empezará a picarte todo conforme sigas leyendo el artículo, pero es de obligada lectura. Los ácaros son unos insectos muy pequeños que pertenecen a la familia de los arácnidos. Tienen un tamaño microscópico y generan alergia de manera frecuente; siendo sus síntomas más comunes el asma, la rinitis, la conjuntivitis y la dermatitis atópica. 

No te preocupes, los ácaros no tienen intención de adentrarse en tu cuerpo, pero sí desprenden unas partículas que flotan en el aire y que cuando las inhalamos aparecen los síntomas en los ojos, la nariz, la piel y los pulmones. Si tienes alguno de estos síntomas cuando estas en una zona con polvo o mientras limpias, es muy normal que tengas alergia a los ácaros.

Lo ideal es que evites objetos que acumulen polvo o sean complicados de limpiar, como los peluches, las alfombras, los libros, las cortinas, los muebles tapizados o el papel de las paredes. Cuando limpies, debes intentar no levantar polvo al barrer, ni sacudir trapos o usar plumeros. Lo mejor es usar un paño húmedo para los muebles y un aspirador de agua y fregona para el suelo.
Además, son insectos se acumulan sobre todo en colchones, almohadas y sofás, así que para higienizarlos deberías usar un aspirador, ventilar y poner el colchón bajo los rayos del sol.

Por otro lado, el aire acondicionado y la calefacción ayudan a reducir la cantidad de ácaros. Aunque tienes que revisar los filtros del aire habitualmente.

Mitos que no deberías creer

Ya hemos desmitificado la primera creencia: la alergia es a los ácaros, no al polvo. Aun así, existen otras muchas leyendas que es necesario desmentir.

La alergia a los ácaros sí es preocupante; esta produce episodios incómodos de salud y afecta de manera negativa. Por otra parte, el polvo que entra desde la calle no puede producir alergia a los ácaros. Por desgracia, estos insectos sobreviven en zonas que no se exponen al sol y que son húmedas, por lo que en el exterior no tienen demasiada presencia.

En cuanto a los animales, es mejor tener mascotas sin pelo o plumas, ya que los ácaros se alimentan de restos de humanos y de animales, generando que cada vez haya mayor cantidad por toda la casa.
Además, la alergia a los ácaros está durante todo el año, aunque se piense que solamente afecta en primavera y otoño. Tan solo deben darse las situaciones ambientales de humedad y oscuridad para que aparezcan.

Si tienes alguno de estos síntomas, acude a un médico alergólogo que valore tu caso y realice un tratamiento.