Bechamel vegana rápida y saludable

Bechamel vegana rápida y saludable

Lifestyle

La bechamel es muy útil y si somos veganos no podemos comerla, al menos no la receta tradicional, por eso traemos la receta definitiva con la que crear todos nuestros platos. Una bechamel vegana saludable, con ingredientes de calidad, fácil de preparar y muy sabrosa. Además, nosotros decidiremos su espesor ideal, porque estaremos presente durante todo el proceso.

Como bechamel es posible si somos veganos y sabemos cómo hacerlo. Si no sabemos, ya estamos nosotros aquí con una receta súper sencilla donde solo necesitamos 4 ingredientes que seguro ya tenemos en casa, unas varillas y una olla o cazo. Un proceso sencillo, pero algo pesado, ya que tenemos que estar removiendo contantemente y estar muy pendiente a cuando se echa la leche vegetal caliente y cuando no.

¿Es saludable?

No es tan saludable como una manzana, pero sí que es saludable. Principalmente porque se trata de una receta con ingredientes de calidad como leche de almendras, harina de trigo, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y nuez moscada si queremos.

Son ingredientes que aportan vitaminas, minerales y omega 3 y 6 al organismo. Son nutrientes esenciales, para el normal funcionamiento del cuerpo. Se calcula, de forma aproximada, que cada cucharada de esta bechamel vegana aporta unas 35 calorías, es por esto por lo que recomendamos combinarla con verduras como podría ser una lasaña y que las hojas sean berenjenas en lugar de masa precocinada.

La bechamel también sirve para otros platos como pasta y croquetas, pero esos platos tienen muchísimas grasa e hidratos, y si estamos en un régimen alimenticio para perder peso o definir, no será buena idea su consumo.

Consejos para mejorar la receta

Esta receta que damos es absolutamente perfecta, siempre y cuando sigamos las instrucciones paso a paso y no se nos queme la harina dándole vueltas en el cazo o sartén. Aunque esta receta sea muy buena, lo que hay que tener en cuenta para la calidad final es la calidad de los ingredientes. Por eso, recomendamos que sea aceite de oliva virgen extra suave, la harina de trigo esté previamente tamizada para evitar grumos, la sal sea de calidad, que no nos pasemos con la pimienta ni con la nuez moscada.

Si no tenemos aceite de oliva virgen extra, podemos usar margarina o aceite de girasol, pero son ingredientes con mayor valor calórico y sabores más potentes en el caso de la margarina. El aceite de oliva seguro que lo tenemos en casa, así que mejor no complicarse la existencia. En el caso de elegir margarina, debemos tener en cuenta la sal y reducir la que nosotros vamos a añadir. De margarina necesitamos unos 70 gramos.

Si no tenemos leche de almendras, podemos ir a comprarla a cualquier sitio, aunque lo mejor es que sea una leche vegetal de calidad, donde solo tenga almendras, agua y sal, nada de colorantes, espesantes, conservantes, aceites, espesantes, y demás. La leche vegetal de almendras se puede sustituir por otro sabor como nueces, arroz, avena, etc. pero siguiendo la misma premisa de calidad.

Si somos celíacos, podemos elegir una harina libre de gluten como la harina de maíz. Pero eso cambia el proceso de preparado de la bechamel, ya que habrá que diluirla en la bebida vegetal, después añadir el aceite y después calentar y remover hasta espesar.

plato de croquetas

¿Dónde usar?

La bechamel es bastante versátil, pero no mucha cantidad, porque es bastante cargante y se puede hacer pesada en el estómago. Esta receta la podemos usar para infinidad de platos fríos y calientes, por ejemplo: revuelto de verduras al horno, lasañas, pastas, carnes vegetales, pescados vegetales, croquetas veganas, berenjenas rellenas, rollitos de verduras y Heura, acelgas con bechamel, moussaka, sándwiches, etc.

Si nos gusta el resultado, podemos utilizar esta receta siempre que se nos antoje, ya que no tenemos límite. Eso sí, mucho cuidado, ya que cada ingrediente cuenta y podemos crear un exceso de calorías en un solo plato de comida.

Conservar

Para conservar hay que tener en cuenta varias cosas. Parta empezar, esta receta está enfocada para 6 raciones, es decir, unas 24 croquetas, una lasaña familiar, más de 10 berenjenas rellenas, etc. Es mucha cantidad, por lo que recomendamos reducir las cantidades de la preparación al plato que vayamos a hacer. De esta forma no desperdiciamos comida y no tenemos que preocuparnos en conservar lo que sobre.

La otra cosa que tenemos que tener en cuenta es que su conservación debe ser en frío y por un máximo de 3 días. No podemos meter la bechamel que sobre en un cuenco directamente del fuego al frigorífico, sino que debemos dejar que repose y se enfríe de forma natural y después al frigorífico.

Es más, no podemos guardarla en la nevera sin tapa, ya que podría producirse contaminación cruzada, y eso haría que el proceso de putrefacción se acelerase. Hay que tener cuidado y guardar lo que sobre en un tupper de cristal con cierre hermético.

Este envase cerrado debe ir al fondo del frigorífico para evitar cambios de temperatura, como sucede en la puerta. Solo lo podemos conservar por un máximo de 3 días desde el momento que sale del fuego.

Podemos congelarla, también, pero en este caso recomendamos hacerlo por porciones o todo lo que nos sobre si nos da para la elaboración de una sola receta. Es decir, si lo congelamos en un bloque, luego una vez se descongele no podremos volver a congelarlo porque en el proceso de descongelación, las bacterias naturales ya han despertado y al volver a congelar, lo que estaríamos haciendo es congelar un alimento con mayor carga de microorganismo y sería más insano para nosotros.

Para descongelar, el proceso más seguro es pasar el tupper del congelado a la nevera y dejarlo ahí entre 2 y 4 horas. Después pasarlo a temperatura ambiente hasta que esté listo para ser cocinado o servir para la elaboración de la receta. No es buena idea pasar del congelador a la temperatura ambiente, por las bacterias que hemos comentado nates, ni mucho menos descongelar en microondas o en la sartén, por el mismo motivo. Hay que darle tiempo al proceso.

Dificultad Facil
PlatoÚnico
Tiempo40 minutos

Ingredientes

  • 800 ml leche vegetal de almendras
  • 80 ml aceite de aliva virgen extra
  • Harina de trigo o de maíz
  • Sal al gusto
  • Pimienta molida al gusto
  • Nuez moscada al gusto

Preparación

Calentar la leche
En un cazo a fuego medio calentamos la leche vegetal y en otro distinto calentamos el aceite y echamos la harina. Removemos con varillas hasta que la harina esté ligeramente tostada. Cuando el cazo con la leche ya esté caliente, vamos vertiendo poco a poco en el cazo de la harina y removiendo suavemente sin parar.
Terminar de cocinar
Vamos vertiendo la leche en el cazo de la harina poco a poco para que se integre bien y removiendo con varillas para evitar grumos. Cuando todo esté bien integrado, dejamos cocinar durante 10 min a fuego medio bajo y seguimos removiendo hasta lograr el espesor que queramos. Ahora salpimentamos y listo.
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