Bechamel Keto sin harinas para dieta cetogénica

La bechamel es una salsa básica utilizada en lasañas, gratinados y decenas de platos clásicos. Podrías comenzar añadiendo un poco de queso crema aromatizado, aunque en tu primera receta de bechamel keto es mejor que no fantasees mucho para que no se te corte.

El condimento es super simple: sal, pimienta y una pizca de nuez moscada molida. El queso crema también se suele añadir y prácticamente hay miles de otras combinaciones de sabores, así que permítete ser creativo y siéntete libre de jugar.

¿Es una bechamel Fit?

Aunque la principal motivación de esta receta es tener una versión cetogénica por su poca presencia de hidratos de carbono, a su vez también es una bechamel fit. Tiene pocas calorías y puede ser incluso rica en proteínas. Normalmente, las salsas procesadas abusan de la presencia de grasas saturadas y azúcares. Sin embargo, al hacer nosotros mismos la bechamel en casa, estaremos controlando los ingredientes y sus porciones.

Se sabe que esta salsa es poco saludable y se suelen evitar las recetas que la usan (croquetas, canelones, lasaña…) dentro de una alimentación saludable y variada. No obstante, esta versión fit puede salvarnos de eliminar nuestros platos favoritos si encontramos alternativas sanas.

Algo que debes tener en cuenta es asegurarte de que cuando elijas el queso crema para esta salsa bechamel baja en carbohidratos, selecciones la “crema completa”. Evita cualquier queso crema sin grasa o descremado, ya que quieres que la salsa sea baja en carbohidratos, pero no baja en grasa.

La bechamel keto puede ser tu nueva salsa de queso favorita por diversos motivos:

  • Es fácil de hacer, ya que se cocina en una olla o sartén en la vitrocerámica.
  • Puede consumirse en una dieta fit.
  • Está hecha con ingredientes saludables.
  • Es baja en carbohidratos, sin almidones ni espesantes incompletos.
  • Sabe muy bien gracias al ajo, ques y un toque de nuez moscada.
  • Es rica y cremosa, ya que espesa de forma natural con un poco de queso crema y una yema de huevo.
  • Es fácil de personalizar. Podemos hacerla más ligera o espesa, añadir más ajo o las especias que más nos gusten.
  • Se congela bien si se usa yema de huevo.
  • Hornea sin separarse si se usa yema de huevo.

La técnica básica es hacer un roux, que es una forma de espesar salsas cocinando harina con una grasa en cantidades iguales por peso. En este caso, la grasa es la crema batida, como es típica de las salsas de inspiración italiana. Luego, el roux se mezcla con queso y condimentos para hacer la bechamel.

Beneficios

Quizá no sea necesario decir las ventajas de la bechamel cetogénica, pero si somos principiantes en este tipo de dieta nos interesa conocer sus virtudes.

  • Buena en prácticamente todo: se puede usar en todas las verduras, cereales integrales cocidos, chips de maíz, pan, pollo, pescado, tacos, burritos… Una pregunta más difícil podría ser en qué comidas no pegaría. Esta bechamel keto de queso será uno de los condimentos más versátiles de la cocina.
  • Nutrientes que apoyan la salud de los huesos: la bechamel de queso cuenta como un alimento lácteo y proporciona una gran cantidad de nutrientes para la formación de huesos. Aporta calcio, proteínas, fósforo y potasio.
  • Podríamos comenzar a comer más vegetales: si tenemos niños que son quisquillosos o si nosotros mismos no somos amantes de las verduras. La bechamel keto puede ayudar a que las verduras amargas sean mucho más atractivas para los que odian los vegetales. Sabemos que algunos solo usarán las verduras como vehículo para el queso, pero es mejor que evitar las verduras por completo.
  • Puede usarse como salsa: esta receta también funciona como salsa de queso cetogénico. En vez de verterlo sobre brócoli cocido, intentaremos usarla para mojar brócoli crudo. También podemos probarla con coliflor cruda, pimientos u otra verdura favorita.
  • Salsa de queso vegetariana y sin gluten: esta salsa de queso no solo es cetogénica. A diferencia de la salsa de queso clásica, aquí no hay gluten. También es vegetariano y se adapta a la mayoría de las dietas especiales (aparte de las que eliminan los lácteos, por supuesto).

¿Qué tipo de queso es mejor usar?

Para hacer salsa bechamel sin grumos, necesitaremos dos tipos de queso: queso blando y queso duro. Para el queso blando, se puede usar queso crema con toda la grasa para un sabor sencillo, o queso fresco de cabra o queso de oveja para un sabor más fuerte.
En cambio, para el queso duro se puede utilizar cheddar, queso duro de cabra, manchego, gouda, emmental, edam, queso suizo como gruyere, parmesano o pecorino romano.

Esta salsa de queso se puede considerar una variación de la salsa Mornay, que originalmente se hacía con quesos blancos, incluidos Gruyère y Emmenthal. Por suerte, podemos variar el tipo de queso si queremos usar algo que no sea cheddar fuerte. No es tradicional de ninguna manera, pero se puede agregar más o menos salsa picante para aumentar el nivel de especias o atenuarlo, o dejarla sin picor por completo.

Los tipos de queso de sabor fuerte como el gorgonzola, el roquefort, el brie o el camembert se combinan mejor con queso crema sin grasa. Particularmente, encontramos que la mejor manera de combinar diferentes tipos de queso es usar siempre un queso suave de sabor neutro y un queso de sabor fuerte. Estas son algunas de las combinaciones más consumidas:

  • Queso crema + queso de cabra duro
  • Crema + queso suizo
  • Queso de oveja tierno + Pecorino Romano
  • Queso de cabra tierno + parmesano

lasaña con bechamel keto

¿En qué platos usar la bechamel sin harina?

La salsa bechamel baja en carbohidratos es una receta tan versátil para agregar sabor extra a comidas que de otro modo serían aburridas. También es relativamente barato usar queso crema para salsas blancas en lugar de comprarlo ya preparado (si es que eres capaz de encontrar salsas de queso bajas en carbohidratos y sin azúcar añadido).

Este tipo de salsa combina bastante bien con:

  • Platos de carne
  • Sobre brócoli al vapor
  • Mezclada con coliflor
  • Con pollo asado
  • Como salsa para añadir grasa a mariscos como langostinos, langosta y cangrejo. La mayoría de los mariscos son bastante ricos en proteínas y bajos en carbohidratos, pero carecen de grasa.

Algo que debemos tener en cuenta es que al no llevar huevo, es probable que la salsa pueda “romperse” (o separarse) si se hornea en una cazuela o si se descongelar después de estar en el congelador. Cuando queramos recalentarla, se recomienda calentarla suavemente en una olla, revolviendo cada cierto tiempo para que no se queme en el fondo, hasta que esté bien caliente.

Consejos para conseguir una buena bechamel keto

Esta receta de salsa de queso cetogénica es fácil de dividir los ingredientes a la mitad, o en cuartos, para que se adapte a tu próxima comida recubierta de bechamel. Al recalentarla, hazlo a fuego muy lento batiendo continuamente, ya que la salsa se puede partir.

Recomendamos triturar el queso a mano para conseguir un consistencia más suave. El queso rallado previamente se recubre con una mezcla de almidón de maíz que evita que se pegue, así que esto también evitará que se derrita sin problemas. También se puede usar leche de almendras en esta receta, aunque nosotros preferimos usar crema espesa batida.

Preste atención a su salsa mientras se cocina. Debe revolverlo prácticamente durante la cocción para asegurarse de que no haya grumos, que todo esté bien mezclado y que nada se esté quemando en el fondo de la sartén.

También necesitaremos un poco de agua para diluir la salsa hasta obtener la consistencia deseada. Además, la cantidad de agua variará dependiendo de cómo de ligera queramos la bechamel y en qué queramos usarla. Para la pasta, querremos que la crema sea más delgada, ya que la pasta absorberá gran parte de la salsa. En cambio, para las verduras frescas que desprenderán algo de líquido mientras se cocinan, es posible que deseemos una salsa más espesa. Solo recuerda seguir batiendo mientras hacemos esto.

Una vez que la salsa cetogénica esté lista, puedes servirla de inmediato. Pero también se puede preparar con anticipación y guardarla en el frigorífico. Se mantendrá perfectamente durante aproximadamente una semana. Aunque se recalienta bien en una olla, el microondas también puede funcionar. Solo debes usar potencia baja a media para evitar la separación. Si está preparando la salsa con anticipación, debe refrigerarla y usarla dentro de los dos días. La mezcla se espesará mientras esté en el frigorífico. Para evitar que se forme una piel, coloca una hoja de papel encerado o plástico encima, en contacto con la superficie de la salsa. Batiendo vigorosamente cuando la recalentemos, la piel se dispersará en la salsa.

Para congelar la bechamel baja en carbohidratos debemos seguir dos consejos principales. Primero, asegúrate de que sea un envase hermético. Se recomiendan bolsas de plástico para congelador: colóquelas planas y asegúrate de que no quede aire en ellas. Ponles una etiqueta con la fecha de congelación para que dentro de unos meses sea más fácil reconocer cuál es mejor desde el punto de vista del sabor.

Por otra parte para congelar con éxito la salsa también hay que saber cómo se descongela. Hazlo a fuego lento o medio en la olla y revuelve constantemente para evitar que se cuaje. Al igual que después de estar en el frigorífico, la clave es no darle un golpe repentino de temperatura.

Dificultad Facil
PlatoÚnico
Tiempo30 minutos

Ingredientes

  • 1 y 3/4 tazas de crema batida espesa
  • 4/5 taza de queso crema
  • Media cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de pimienta negra molida
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada molida

Preparación

Prepara la salsa
Añade la crema batida espesa, el queso crema, la sal, la pimienta y la nuez moscada a una cacerola antiadherente de tamaño mediano. Lleva la mezcla a ebullición a fuego alto, sin dejar de remover.
Reduce la temperatura
Baja la temperatura a media-baja y cocina a fuego lento sin tapar durante unos minutos, hasta alcanzar la consistencia deseada.
¡Lista para tomar!
Antes de servir la bechamel, sazona con sal, pimienta y nuez moscada al gusto.
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