A nadie le amarga un dulce, pero cuando estamos en un plan de pérdida de grasa o queremos cuidar nuestra alimentación, puede ser impensable introducir postres o meriendas dulces. Tranquilos, ¡tengo la solución! Sabemos que el consumo de fruta es esencial en una dieta saludable y equilibrada, por lo que nada podría salir mal si hacemos unos bombones caseros.

Fresa o cualquier otra fruta

En realidad puedes elegir la fruta que más te guste (plátano, manzana, melón, melocotón…), pero con las fresas quedan unos bocaditos muy originales para sorprender a cualquier invitado. Además, están rellenos de crema de anacardos, por lo que la sorpresa será aún mayor cuando muerdas.

A pesar de que existe la creencia de que la fruta engorda o crea celulitis, la realidad es que no podríamos elegir un alimento más saludable para las meriendas o postres. Si además realizamos una receta dulce para esos momentos en los que el antojo llama a nuestra puerta, estaremos evitando caer en la tentación de consumir productos ultraprocesados.
Esta receta también es una fantástica idea cuando no sabes de qué manera aprovechar la fruta, más allá de comerla fresca o en batidos. Si están a punto de ponerse demasiado maduras, esta puede ser una solución para animarte a consumirlas cuanto antes.

Ingredientes

  • 10 fresas
  • 20 gramos de dátiles sin hueso
  • 30 gramos de anacardos naturales
  • 25 gramos de chocolate 85% cacao
  • 20 gramos de aceite de coco
  • 10 ml de agua

Preparación

Hacemos la crema de anacardos

En una batidora o procesador, metemos los dátiles, los anacardos y el agua. Batimos hasta que quede una crema suave.

Cortamos las fresas

Cortamos las fresas en dos trozos, considerablemente gruesos.

Realizamos los bocaditos

Una vez que tenemos preparada la crema de anacardos y las fresas cortadas, untamos la crema entre las dos láminas de fresa (como si fuera un sándwich) y las metemos en el frigorífico unos 15 minutos.

Preparamos el chocolate

Calentamos el chocolate junto con el aceite de coco en el microondas, hasta que se deshaga. Cuidado de no quemarlo en exceso.

¡Toque final!

Bañamos los bocaditos con el chocolate caliente y los volvemos a meter en el frigorífico unos 10 minutos.

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