Tarta de queso vegana baja en calorías

Tarta de queso vegana baja en calorías

Sofía Pacheco

Una receta rápida, saludable y deliciosa. Vamos a preparar tarta de queso apta para veganos sin huevos y sin lácteos de ningún tipo y en menos de una hora la estaremos saboreando. Además, podemos usar horno o no. A lo largo del texto explicaremos todos los detalles y al final los ingredientes y los pasos para la preparación.

Una tarta de queso vegana que poco o nada tiene que envidiar a las normales y esto lo entenderemos en este texto. Una receta rápida, saludable y deliciosa, además, no es solo apto para veganos, sino también lo es para intolerantes a la lactosa, para quienes no les gusta el queso y para quieres no pueden consumir huevos.

¿Es saludable?

Claro que es saludable, pero debemos aclara que debemos comer esta receta de forma esporádica, es decir, a modo de capricho de forma puntual. Por ejemplo, como celebración de cumpleaños, como postre tras una comida familiar o reunión de amigos, o situaciones similares en las que la ocasión merece un postre rico.

Esta tarta no tiene lácteos ni huevos, por lo que perdemos los nutrientes de ambos ingredientes, pero que no cunda el pánico porque tendremos tofu, yogur vegetal, leche vegetal anacardos, avena, etc. Todo esto nos aporta vitamina A, grupo B, C, D, E y K, así como minerales tan claves para la salud como calcio, fósforo, hierro, sodio, magnesio, zinc, y potasio entre otros.

Hay que tener cuidado y elegir bien los ingredientes. Por ejemplo, la leche ha de ser saludable, es decir, que sea solo el ingrediente principal (soja, avena, arroz, avellanas, etc.), agua, sal y los suplementos como calcio o vitamina D y/o B12. Si la leche tiene azúcares añadidos, aceites, espesantes, aditivos, potenciadores del sabor, etc. Lo mismo sucede con el yogur vegetal que debe ser sin azúcar y que sea rico en soja y sin añadidos innecesario. Algo similar con el edulcorante, nada de usar azúcar, solo Stevia o eritritol.

Si no cumplimos esos básicos, la receta no será saludable y la ración de nuestra tarta parará de 120 kilocalorías a más de 200 calorías. Así que tenemos que tener mucho cuidado con las elecciones que hacemos de los ingredientes.

Cómo mejorarla

Para mejorar una receta que ya de por sí es perfecta, tenemos que tener en cuenta lo que hemos dicho antes de elegir ingredientes lo más naturales posible y siempre bajos en azúcar y sin ingredientes innecesarios en su composición. Los anacardos también son la clave, sobre todo para la base de esta tarta de queso vegana. En este caso vamos a elegir anacardos sin sal, si están fritos tendrán un sabor más potente, pero no es obligatorio.

Para decorar esta tarta podemos comprar la mermelada ya hecha o hacerla nosotros con unos 300 o 400 gramos de frutos rojos, frescos o congelados, eritritol y fundirlos al calor de una sartén. Si la compramos que sea natural, con un alto porcentaje de frutos rojos frescos y sin azúcares añadidos.

El tofu hará de queso en esta tarta de queso vegana. Necesitamos un bloque de tofu, pero no seco, sino que esté jugoso y si es tofi en crema, mejor. Cuanto más blando y cremoso esté, mejor resultado obtendremos. Se trata de crear una tarta de queso, no un bloque blanco con mermelada.

Tarta de queso vegana con mermeladade cereza

Se puede hacer sin horno

Nosotros recomendamos seguir nuestra receta al pie de la letra, ya que no es necesario horno, lo cual acelera el proceso de elaboración y no nos tenemos que complicar demasiado. Si la queremos hacer con horno, ya no la tendremos lista y fresquita en 30 minutos, sino que se demorará más de 1 hora.

Las tartas de queso originales, esas que salen tan líquidas van en horno normalmente, ya que el calor derrite y el frío ofrece textura compacta. En esta ocasión no es necesario, ya que usaremos un tofu cremoso. Si es difícil encontrar tofu en crema o creemos que no vamos a conseguir la textura cremosa, podemos comprar queso de tofu para untar. Con esto lograremos un resultado de 10.

Al hacerlo sin horno corremos el riesgo de que al desmoldar de forma inmediata todo se desmorone, por lo que tenemos un truco y es que, aunque en 35 minutos podremos estar saboreándola, lo cierto es que recomendamos varias horas de frío. Algunos la ponen en la nevera entre 6 y 8 horas, otras personas hasta 12 horas. Ponerla en el congelador no ayuda en exceso, ya que el cambio brisco de temperatura puede congelar el resultado y lo bonito es que el centro esté cremoso.

So podemos meterla a la nevera 2 o 3 horas y luego una hora en el congelado por si necesita presentarla rápido a los comensales. Pero que sepamos que las prisas no son buenas y al desmoldar, el resultado no podría ser el deseado.

Conservación

No hay problemas con esta tarta, ya que al no contener lácteos y estar en frío todo el rato, se conserva más tiempo y mejor. Unos 5 días podríamos tenerla en la nevera en buen estado, eso sí no recomendamos tantos días, por si acaso.

Es decir, si mantenemos la tarta dentro de un tupper de cristal con cierre hermético, no hay riesgo de contaminación cruzada, como ese tomate que lleva semanas en la nevera y ya chorrea caldo.

Esta tarta vegana debe estar siempre dentro de la nevera, y cuanto más al fondo, mejor, ya que los cambios de temperatura que hay carca de la puerta empeoran la calidad de los alimentos haciendo que duren menos días en buen estado.

Cuando vayamos a manipularla, lo haremos con utensilio limpios y secos, además desde el principio, para evitar ese exceso de comida durante días, lo mejor es no hacer tanta cantidad. Si no vamos a ser más de 4 comensales, será mejor que dividamos a la mitad la cantidad de los ingredientes. De lo contrario nos pasaremos varios días comiendo tarta, y es una receta saludable, pero para ocasiones esporádicas tal y como hemos explicado antes.

Otra opción, si sobra mucho es ofrecerla a familiares y amigos, y así les damos un regalo que puede mejorarles el día, afianzamos relaciones y pasamos un buen rato en compañía.

Dificultad Facil
PlatoÚnico
Tiempo

Ingredientes

  • 100 gramos de avena
  • 75 gramos de anacardos crudos
  • 1 cuchara de bebida vegetal, preferiblemente de soja
  • 2 cucharadas de aceite de coco
  • 400 gramos de tofu cremoso
  • 500 gramos de yogur vegetal, preferiblemente de soja
  • 70 gramos de eritritol en polvo
  • 2 cucharadas de zumo de limón natural
  • 4 gramos de agar agar en polvo
  • 1 cucharada de almidón de maíz
  • 300 gramos de frutos rojos o comprar mermelada ya preparada

Preparación

Base
En una batidora o procesador de alimento echar la avena y los anacardos y batir hasta lograr una arena fina. Ahora añadimos el aceite de coco y la leche vegetal.
Molde
En un molde desmontable de 18 cm extendemos la masa anterior y la apretamos contra el fonde hasta dejarla plana y compacta. Lo ponemos en la nevera mientras vamos preparando la crema.
Batir
En el vaso de la batidora poner el tofu troceado o la crema de untar, el yogur vegetal, zumo de limón, el almidón y el edulcorante. Batimos hasta lograr una masa ligera y cremosa. Reservamos media taza de esa crema y echamos dentro el agar agar. El resto de la crema la calentamos en un cazo y cuando esté caliente echamos el contenido de la taza. Remover sin parar durante 2 minutos para que no haya grumos.
Al molde
Sacamos el molde de la nevera, añadimos la mezcla del cazo, damos golpes para evitar la formación de burbujas y la superficie quede nivelada. A la nevera entre 6 y 10 horas. Para decorar proparamos la mermelada ola compramos ya hecha.
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