Ya no hay excusa para no disfrutar de un buen guacamole acompañado de unos nachos o, como les dicen en México, totopos. Nuestra receta de los nachos es totalmente proteica, perfecta para los que siguen una dieta baja en carbohidratos o para los que quieren cuidarse un poco más.

Te vas a sorprender de lo sencillo que es hacer esta receta y los poquísimos ingredientes con los que cuenta. Nosotros preferimos evitar el uso de la sal, pero le daremos sabor con las especias. Puedes añadir la que más te guste a ti y probar a mezclar varias.
Incluso, puedes trocear una cebolla en porciones muy pequeñas para darle un toque más crujiente a tus nachos.

Apuesta por el guacamole casero con nachos

Será perfecto que lo acompañes con un guacamole casero o con uno que contenga casi el 99% de aguacate. Los envasados con mejor valor nutricional los hemos encontrado en Mercadona o Lidl (suelen estar en la parte de los fríos).

Si te decides por hacer uno casero tan solo necesitarás triturar un aguacate (ni maduro, ni verde). Mézclalo con verduritas picadas (tomate, cebolla, pimientos) y añádele un chorreón de lima. Te sorprenderás de lo rico que sabe sin la necesidad de usar aceites ni sal.

Ingredientes

  • 150 gr de pechuga de pollo picada
  • 1 clara de huevo
  • Orégano
  • Pimentón
  • Ajo y cebolla en polvo
  • Comino

Preparación

Precalienta el horno

Empieza precalentando el horno a 200º para cuando tengamos lista nuestra masa.

Prepara la mezcla

En una batidora, mete el pollo con la clara y las especias. Bate muy bien hasta conseguir una pasta homogénea.

Dale forma

En una superficie plana, pon una hoja de papel de horno y vierte la mezcla sobre él. Tápalo con otra hoja de papel de horno y extiéndela con un rodillo.
Procura que quede con un grosor de medio centímetro para que queden crujientes.

¡Al horno!

Cuando tengas la masa bien extendida, ponla en una bandeja de horno y métela durante 10 minutos.

Al sacarla ya tendrá el aguante suficiente para que la cortes con forma de triángulos.

Vuelve a meterlos en el horno durante unos 20 minutos, pero vigila que no pasen de dorados.

Sírvelos

Para que te queden bien crujientes, déjalos reposar hasta que se enfríen.

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