La conocida “ruta del colesterol” de Paiporta, en plena comarca de l’Horta Sud, ha vuelto a llenarse de vida gracias a la participación vecinal. Un nutrido grupo de personas voluntarias se ha organizado para retirar la basura que todavía quedaba tras el paso de la DANA del 29 de octubre de 2024 y para exigir que este corredor peatonal se transforme en un auténtico refugio climático.
Este itinerario, muy utilizado por quienes salen a caminar o a correr, discurre en paralelo a la carretera CV-400 y conecta a pie varios municipios del área metropolitana de Valencia. Tras las inundaciones, el espacio había quedado con una parte de los residuos sin recoger, y la ciudadanía organizada ha decidido tomar la iniciativa para reclamar una reconstrucción más verde y con criterio ambiental.
Una jornada de limpieza con mirada puesta en el clima
Alrededor de cuarenta personas se han sumado a la convocatoria de este domingo, armadas con guantes, sacos y muchas ganas de dejar la zona peatonal en mejores condiciones. Durante varias horas han ido recorriendo el paseo junto a la CV-400, retirando todo tipo de restos que la DANA había arrastrado hasta allí.
La intervención se ha centrado en los tramos donde aún permanecían residuos dispersos, pese a que en los primeros días posteriores al temporal ya se habían retirado elementos voluminosos, como coches y otros vehículos dañados. Aun así, seguían acumulados plásticos, chatarra y pequeños objetos que suponían un impacto visual y ambiental significativo para quienes usan este espacio diariamente.
Según explican las personas organizadoras, se han llenado varias bolsas de gran capacidad con basura de todo tipo. Entre los restos más llamativos, han aparecido una señal de tráfico arrancada por el agua y un carrito de limpieza que había quedado atrapado entre la vegetación. Estos hallazgos ponen de manifiesto la fuerza con la que descendió el agua durante la DANA y la cantidad de materiales que arrastró.
La ruta, bautizada popularmente como “ruta del colesterol” porque mucha gente la recorre para cuidarse, se había ido deteriorando en silencio. Aunque una parte de los daños más evidentes fue atendida en las primeras semanas, la limpieza fina del entorno se había ido posponiendo, hasta el punto de que el paseo mostraba una imagen de abandono que preocupaba al vecindario.
Para quienes han participado en la jornada, la retirada de residuos es solo el primer paso: la meta real es lograr que este corredor peatonal se renaturalice y se convierta en un espacio preparado para ofrecer sombra, biodiversidad y protección frente a episodios de calor extremo y lluvias intensas.

Los CLER impulsan la segunda jornada de limpieza y renaturalización
La actividad se enmarca en la segunda jornada de limpieza y renaturalización promovida por los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción (CLER). Estos colectivos nacieron tras los temporales para canalizar las reivindicaciones ciudadanas en materia de reconstrucción y adaptación climática, con la idea de que las decisiones no se limiten a reponer infraestructuras dañadas.
La campaña que están llevando a cabo los CLER arrancó en octubre de 2024 con un mensaje claro: la reconstrucción no puede limitarse al hormigón. Desde su punto de vista, no basta con reparar carreteras, naves o servicios básicos; hay que integrar criterios ambientales, soluciones basadas en la naturaleza y una planificación a largo plazo que tenga en cuenta lo que puede venir en futuros episodios de lluvia fuerte o de olas de calor.
En esta línea, las personas portavoces insisten en que hace falta apostar por superficies permeables en lugar de pavimentos completamente sellados, de modo que el suelo pueda absorber el agua de lluvia y disminuir el riesgo de inundaciones. También reclaman un aumento del arbolado y de la vegetación autóctona, que ayuda a generar sombra, a refrescar el entorno y a frenar la erosión del terreno.
Esta segunda jornada en Paiporta da continuidad a la primera acción celebrada en Catarroja, otro municipio de l’Horta Sud afectado por el temporal. Allí, la ciudadanía ya pudo comprobar que, con organización y un poco de tiempo, es posible recuperar espacios degradados y, al mismo tiempo, enviar un mensaje claro a las administraciones sobre el modelo de reconstrucción que se quiere para la comarca.
Las personas voluntarias que han participado en la limpieza destacan el ambiente de colaboración generado y la sensación de estar contribuyendo, aunque sea de manera modesta, a mejorar un espacio cotidiano que muchas usan a diario para pasear y hacer ejercicio. La vertiente comunitaria de estas acciones se considera tan importante como el resultado material de la retirada de residuos.
Un paseo muy transitado y con potencial como refugio climático
La denominada ruta del colesterol de Paiporta se ha consolidado con los años como uno de los lugares preferidos por quienes desean caminar a un ritmo tranquilo o practicar deporte sin tener que alejarse demasiado del casco urbano. Su trazado, en paralelo a la CV-400, la convierte en una vía cómoda para enlazar a pie diferentes pueblos de l’Horta Sud.
Precisamente por este uso cotidiano, el impacto de la DANA fue muy visible para el vecindario. Aunque los primeros trabajos de emergencia retiraron los obstáculos más peligrosos y los restos de gran tamaño, el entorno siguió acumulando basuras dispersas, pedazos de metal, plásticos y otros desechos que no solo afeaban el paisaje, sino que también podían suponer riesgos para la fauna y para la propia ciudadanía usuaria.
Los colectivos impulsores de la jornada subrayan que esta ruta tiene un gran potencial como corredor verde y refugio climático en un contexto de temperaturas cada vez más altas y fenómenos meteorológicos más extremos en toda la cuenca mediterránea. Aprovechar esta franja junto a la carretera para introducir más árboles, arbustos y zonas de sombra permitiría ofrecer un lugar de paseo más agradable incluso en las horas centrales del día.
Además, una renaturalización bien planificada podría ayudar a canalizar mejor el agua de lluvia, reduciendo encharcamientos y filtrando parte del caudal hacia el subsuelo. Esto encaja con las recomendaciones de distintos organismos europeos que apuestan por integrar soluciones basadas en la naturaleza en la planificación urbana y metropolitana, especialmente en áreas tan densamente pobladas como el entorno de Valencia.
Las personas que han participado en la jornada de limpieza coinciden en que no se trata solo de dejar el camino más limpio, sino de reclamar un cambio en la manera de entender estos espacios: de simples márgenes de carretera a zonas verdes de proximidad, con valor social, ambiental y de salud pública.
Críticas al modelo de reconstrucción y propuestas más verdes
Desde los CLER se ha puesto el foco en los planes oficiales de reconstrucción tras la DANA, que, según denuncian, no recogen de forma suficiente medidas de renaturalización ni prevén una red extensa de espacios verdes y suelos permeables capaces de soportar nuevos episodios de lluvias torrenciales.
En su análisis, las administraciones han priorizado sobre todo la reactivación de infraestructuras vinculadas a grandes empresas y a la actividad económica, mientras que han quedado en un segundo plano intervenciones destinadas a proteger a la población y cuidar el territorio desde una óptica ambiental. Esta percepción ha alimentado la voluntad de los colectivos de visibilizar alternativas que combinen seguridad, bienestar y respeto por el entorno.
Entre las propuestas que se plantean para la ruta del colesterol y para otros espacios similares, destacan la plantación de arbolado autóctono, la recuperación de la flora silvestre propia del matorral mediterráneo y la creación de pequeños hábitats que favorezcan la presencia de fauna de tamaño reducido, como insectos, aves y pequeños mamíferos adaptados a este ecosistema.
Este tipo de actuaciones, apuntan desde los CLER, va mucho más allá del aspecto estético. Se considera clave para reforzar la funcionalidad ecológica del territorio, mejorar el confort térmico de quienes transitan por el camino y aumentar la capacidad del suelo para manejar grandes cantidades de agua sin generar tantos daños a infraestructuras y viviendas.
La reivindicación de una reconstrucción “con criterio, respeto y vida” resume la filosofía que guía estas acciones: apostar por soluciones que sumen biodiversidad y resiliencia, en lugar de seguir ampliando superficies duras que acentúan el calor y dificultan la infiltración de la lluvia.
Más acciones previstas en otros municipios de l’Horta Sud
La iniciativa desarrollada en Paiporta no es un hecho aislado. Forma parte de una estrategia más amplia de los CLER para intervenir periódicamente en diferentes puntos de la comarca afectados por las inundaciones de 2024. La primera jornada tuvo lugar en Catarroja, donde la participación vecinal también fue notable y permitió recuperar una zona degradada por el temporal.
El plan de estos comités es seguir organizando acciones periódicas de limpieza y renaturalización en otros municipios de l’Horta Sud. El objetivo es doble: por un lado, devolver a la ciudadanía espacios de paseo y esparcimiento en buenas condiciones; por otro, mantener viva la presión social para que las políticas públicas de reconstrucción incorporen de verdad la variable ambiental.
A medida que se vayan anunciando nuevas jornadas, se espera que se sumen más personas y entidades locales, desde asociaciones vecinales hasta grupos deportivos o colectivos ecologistas. La experiencia de Catarroja y Paiporta demuestra que una colaboración bien organizada entre vecindario y activismo climático puede acelerar procesos de recuperación que, de otro modo, tardarían mucho más en llegar.
Además de la limpieza física, estos encuentros sirven para intercambiar ideas sobre cómo debería ser el futuro de la comarca en un escenario de cambio climático. La propuesta común gira alrededor de un paisaje más verde, conectado y accesible, donde itinerarios como la ruta del colesterol se conviertan en ejes vertebradores de la movilidad peatonal y de la vida al aire libre.
Con cada nueva jornada, las personas participantes insisten en el mismo mensaje: no se trata solo de recoger la basura que dejó un temporal concreto, sino de impulsar una forma distinta de entender la relación entre ciudad, huerta y medio natural, donde la prevención y la adaptación climática ocupen un lugar central.
Lo ocurrido este domingo en la ruta del colesterol de Paiporta refleja cómo la implicación vecinal y el voluntariado ambiental pueden marcar la diferencia en la recuperación de espacios dañados. La limpieza de residuos, la demanda de una reconstrucción más verde y la intención de extender estas acciones a otros puntos de l’Horta Sud apuntan hacia un modelo en el que salud, clima y territorio van de la mano, y en el que caminos tan cotidianos como este paseo junto a la CV-400 aspiran a convertirse en auténticos corredores verdes al servicio de la población.