¿Por qué apetecen las siestas cuando hace calor?

¿Por qué apetecen las siestas cuando hace calor?

Carol Álvarez

En los días más calurosos del verano, es posible que nos entre sueño a mitad del día. En algunas partes del mundo, es una norma cultural hacer pequeñas siestas y cerrar los negocios durante las horas más calurosas del día. Resulta que la biología, no solo la cultura, puede estar detrás de esto.

La temperatura afecta la duración del comportamiento humano, desde la alimentación y los niveles de actividad hasta los ciclos de sueño y vigilia. Es posible que nos resulte más difícil dormir por las noches en verano y tardemos en levantarnos de la cama en las mañanas más frías. Pero el vínculo entre las neuronas sensoriales y las neuronas que controlan este ciclo no se entiende completamente.

Los neurobiólogos de la Universidad Northwestern han encontrado algunas pistas sobre lo que sucede. En un nuevo estudio, los investigadores encontraron que las moscas de la fruta están preprogramadas para tomar una siesta a la mitad del día. Estos insectos son un modelo particularmente bueno para estudiar grandes preguntas como «¿por qué dormimos?» y «¿qué hace el sueño para el cerebro?», ya que no intentan alterar el instinto de la misma manera que lo hacen los humanos.

Las siestas son más largas en verano

Los investigadores descubrieron que las neuronas cerebrales que reciben información sobre el calor son parte del sistema más amplio que regula el sueño. Cuando el circuito caliente, que corre paralelo al circuito frío, está activo, las células que promueven el sueño del mediodía permanecen encendidas durante más tiempo. Esto da como resultado un aumento en el sueño del mediodía que mantiene a las moscas alejadas de la parte más calurosa del día.

El estudio fue posible gracias a una iniciativa de 10 años que produjo el primer mapa completo de conexiones neuronales en un animal (una mosca), llamado conectoma. Con el conectoma, los investigadores tienen acceso a un sistema informático que les indica todas las conexiones cerebrales posibles para cada una de las 100.000 células cerebrales de la mosca. Sin embargo, incluso con esta hoja de ruta detallada, los investigadores aún necesitan descubrir cómo la información en el cerebro va del punto A al B.

Los diferentes circuitos para temperaturas frías y calientes tienen sentido porque las temperaturas pueden tener efectos bastante diferentes en la fisiología y el comportamiento. Esta separación también puede reflejar procesos evolutivos basados ​​en los ciclos de calor y frío de la Tierra.

siestas con calor

Podría ser biológico

A continuación, el equipo de investigadores esperan descubrir los objetivos comunes del circuito frío y caliente, para descubrir cómo cada uno puede influir en las siestas.

Han identificado una neurona que podría ser un sitio de integración para los efectos de las temperaturas frías y calientes en el sueño y la actividad en las moscas. Este sería el comienzo de interesantes estudios de seguimiento. El equipo está interesado en observar los efectos a largo plazo de la temperatura en el comportamiento y la fisiología para comprender el impacto del calentamiento global, observando cuán adaptables son las especies al cambio.

La gente puede optar por las siestas por la tarde en un día caluroso, y en algunas partes del mundo esta es una norma cultural, pero ¿qué eliges y qué está programado en ti? Por supuesto, no es cultivo en moscas, por lo que en realidad podría haber un mecanismo biológico subyacente muy fuerte que se pasa por alto en los humanos.

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