Predecir la menopausia puede mejorar la fecundación in vitro

Las mujeres, tarde o temprano, sufren la ausencia de periodo menstrual. Esta nueva etapa se llama menopausia y, a día de hoy, no se ha conseguido detectar cuándo sucederá. Simplemente pasa, y las mujeres esperan el momento.

La menopausia trae consigo unos grandes cambios hormonales, que afectan tanto a la temperatura corporal, el físico y la salud mental. Ahora, un reciente estudio ha identificado casi 300 variaciones genéticas que influyen en la edad de la menopausia de las mujeres. El equipo de investigación de la Universidad de Exeter (Reino Unido) descubrió que estas variantes genéticas pueden predecir la edad aproximada a la que algunas mujeres dejarán de tener períodos e identificar a aquellas en riesgo de menopausia precoz.

Los resultados podrían conducir a mejores tratamientos de infertilidad en el futuro y aumentar la esperanza de vida reproductiva natural de las mujeres. Los investigadores también examinaron ciertos efectos en la salud de tener una menopausia más temprana o tardía. Descubrieron genéticamente que la menopausia más temprana aumentaba el riesgo de diabetes tipo 2 y estaba relacionada con una peor salud ósea y un mayor riesgo de fracturas. Pero encontraron que la menopausia más temprana reduce el riesgo de algunos tipos de cáncer, como el de ovario y el de mama.

Sin duda, estos resultados darán nuevas posibilidades que ayuden a las mujeres a planificar el futuro. Al encontrar muchas más de las causas genéticas de variabilidad en el momento de la menopausia, se ha demostrado que se puede empezar a predecir qué mujeres podrían tener una menopausia más temprana y, por lo tanto, luchar para quedar embarazadas de forma natural. Hay que recordar que todas las mujeres nacemos con variaciones genéticas, por lo que cada caso es especial y único.

dibujo sobre la menopausia

La genética puede retrasar la menopausia 3’5 años

Para el estudio, los investigadores analizaron los datos genéticos recopilados de mujeres de ascendencia europea y de Asia oriental del Biobanco del Reino Unido, que tiene información de salud y genética de alrededor de medio millón de personas. También usaron roedores de modelos para examinar los efectos de algunos de los genes en la vida reproductiva de los ratones.

En estos animales, los investigadores encontraron dos genes particulares, Chek1 y Chek2, que afectan la fertilidad y la esperanza de vida reproductiva. El equipo descubrió que la inactivación de Chek2 para que ya no funcione mientras se sobreexpresa Chek1 para mejorar la actividad aumentaba la esperanza de vida reproductiva en ratones en alrededor de un 25 por ciento.

En cambio, las mujeres que naturalmente carecen de un gen Chek2 activo, los científicos descubrieron que alcanzan la menopausia 3,5 años más tarde que las mujeres con un gen normalmente activo.

La profesora Eva Hoffmann, de la Universidad de Copenhague, también coautora del estudio, dijo que sus hallazgos «proporcionan una nueva dirección potencial para los enfoques terapéuticos que podrían buscar tratar la infertilidad, particularmente, en el tratamiento de fecundación in vitro«.

Comentaba que: «La fecundación in vitro se basa en la estimulación hormonal de las mujeres. Descubrimos que en uno de nuestros modelos de ratón, Chek2, las hembras tenían una respuesta mejorada a la estimulación hormonal, lo que significa que se obtuvieron más óvulos para el tratamiento real de la fecundación in vitro. Lo que muestran nuestros estudios es que es posible que la inhibición dirigida a corto plazo de estas vías durante el tratamiento de FIV podría ayudar a algunas mujeres a responder mejor«.

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