Madrid vacuna a más de 1,4 millones de personas contra la gripe

  • Madrid ha inmunizado a 1.410.030 personas frente a la gripe en la campaña 2025-2026, un 7% más que el año anterior.
  • Se ha utilizado el 87% de las 1,6 millones de dosis disponibles en 496 dispositivos de la red pública de Atención Primaria.
  • Mayores de 60 años y personas con factores de riesgo han sido los grupos prioritarios, con coberturas del 58% y hasta el 75% en mayores de 80.
  • La campaña ha incluido casi 100.000 menores de cinco años vacunados y un refuerzo específico del personal de Enfermería.

Campaña de vacunación de la gripe en Madrid

La última campaña de vacunación frente a la gripe en la Comunidad de Madrid ha cerrado con más de 1,4 millones de personas inmunizadas en la red de Atención Primaria, consolidando a la región como una de las que más apuesta por la prevención de esta enfermedad estacional dentro de las campañas autonómicas. El balance oficial refleja un aumento notable respecto al año previo, lo que indica una mayor respuesta de la ciudadanía y un esfuerzo adicional del sistema sanitario.

Entre el 15 de octubre de 2025 y el 31 de enero de 2026 se administraron 1.410.030 dosis de vacuna antigripal, lo que supone la utilización del 87% de las 1,6 millones de unidades que había adquirido la sanidad madrileña para esta temporada. Esta cobertura, articulada principalmente a través de centros de salud y consultorios locales, se ha apoyado en una planificación específica para llegar mejor a los colectivos más vulnerables.

Una campaña de gripe con récord de dosis administradas

La estrategia de la región se ha desarrollado en la red pública del Servicio Madrileño de Salud, con la Atención Primaria como puerta de entrada principal. A lo largo de los meses de campaña, la vacunación se ha ofrecido en un total de 496 dispositivos sanitarios repartidos por toda la Comunidad, lo que ha permitido un acceso relativamente sencillo para la mayoría de la población.

De estos casi quinientos puntos, la mayoría han sido centros de salud y consultorios locales, a los que se han sumado equipos específicos que se han desplazado a residencias de personas mayores para facilitar la inmunización in situ. Esta organización ha contribuido a que la campaña funcione sin grandes incidencias y a que se mantenga la actividad asistencial cotidiana.

La temporada 2025-2026 ha supuesto, según los datos difundidos por el Gobierno regional, un incremento del 7% en el número de personas vacunadas con respecto al año pasado. Este aumento puede vincularse tanto a la mayor concienciación sobre los riesgos de la gripe como al refuerzo de recursos humanos y logísticos en el sistema sanitario madrileño.

El uso del 87% de los viales disponibles indica un nivel de aprovechamiento elevado de las dosis, con un margen suficiente para responder a situaciones puntuales de mayor demanda sin que se haya producido un desabastecimiento generalizado. La planificación del volumen de vacunas ha resultado, por tanto, ajustada a las necesidades reales de la población diana.

Desde la administración autonómica se subraya que la vacunación antigripal sigue siendo una de las principales herramientas preventivas para evitar complicaciones, ingresos hospitalarios y mortalidad asociada, especialmente durante los meses de mayor circulación del virus.

Atención Primaria y dispositivos móviles, claves para llegar a la población

La Consejería de Sanidad ha colocado a la Atención Primaria en el centro de la campaña, al considerarla el ámbito idóneo para identificar factores de riesgo, resolver dudas y administrar las dosis con seguridad. Los profesionales de los centros de salud han asumido gran parte de la carga de trabajo, tanto en la organización de las citas como en la administración de las vacunas.

Junto a la actividad en consultas, la campaña ha contado con 23 equipos de vacunación móviles que se han desplazado a residencias de mayores y otros centros sociosanitarios. Gracias a estos dispositivos itinerantes, unas 29.000 personas residentes en estos recursos han podido recibir la vacuna sin necesidad de desplazarse, algo especialmente relevante en usuarios con movilidad reducida o alta dependencia.

Estos equipos móviles han facilitado que la cobertura en residencias de mayores sea muy elevada, reduciendo así el riesgo de brotes en entornos donde conviven personas frágiles y con patologías de base. Este planteamiento se alinea con las recomendaciones habituales de salud pública tanto a nivel estatal como europeo, que insisten en reforzar la prevención en centros residenciales.

El despliegue logístico, que ha combinado puntos fijos y equipos desplazados, ha permitido mantener el equilibrio entre la atención ordinaria y la administración masiva de vacunas. De esta forma, los centros de salud han seguido ofreciendo sus servicios habituales mientras se desarrollaba una de las principales campañas preventivas del año.

Según los datos oficiales, la Enfermería ha tenido un papel protagonista en la administración de las dosis, asumiendo la mayor parte de las inoculaciones y de las tareas asociadas, como la información a pacientes, la gestión de agendas o el registro de datos en las historias clínicas.

Mayores de 60 años, el grupo que más se ha protegido

El foco principal de la campaña ha sido la población de más edad, en línea con las recomendaciones de organismos nacionales e internacionales. De las 1.410.030 dosis administradas, 939.456 se han destinado a personas de 60 años o más, lo que supone aproximadamente dos tercios del total de vacunas utilizadas.

En este grupo de edad, la cobertura ha alcanzado el 58% entre los mayores de 60 años, una cifra relevante teniendo en cuenta que se trata de la población con mayor riesgo de complicaciones, hospitalización o fallecimiento por gripe. Cuanto mayores son los pacientes, mayor es el beneficio de contar con protección vacunal antes del pico de circulación del virus.

El dato mejora todavía más en el tramo de los mayores de 80 años, donde la tasa de vacunación ha llegado al 75% de cobertura. Este porcentaje se encuentra entre los más altos registrados en campañas recientes y refleja un esfuerzo específico por llegar a las personas de mayor fragilidad clínica.

Las autoridades sanitarias insisten en que, en este colectivo, la gripe puede derivar en neumonías, descompensaciones de enfermedades crónicas o estancias hospitalarias prolongadas, por lo que mantener coberturas elevadas es una prioridad permanente dentro de las políticas de salud pública.

La experiencia de esta campaña refuerza la idea de que, para mejorar todavía más la protección de los mayores, es clave combinar mensajes claros de sensibilización con facilidades prácticas de acceso, como citas flexibles, horarios ampliados en algunos centros y participación activa de los profesionales de referencia.

Personas con patologías crónicas y factores de riesgo

Aparte de la población de mayor edad, la campaña ha priorizado a quienes presentan enfermedades de base que les hacen más vulnerables a la gripe y a sus posibles complicaciones. En total, 375.558 dosis se han administrado a personas entre 5 y 59 años, un grupo en el que la mayoría de las vacunas se ha dirigido a pacientes con patologías crónicas.

Dentro de este tramo de edad, la estrategia ha prestado especial atención a personas con diabetes, enfermedades cardiovasculares y afecciones respiratorias, entre otras condiciones que incrementan el riesgo de que una gripe aparentemente leve derive en un cuadro más grave o requiera ingreso hospitalario.

Aun así, la campaña ha mantenido la posibilidad de que cualquier persona de 5 a 59 años que lo deseara pudiera vacunarse, independientemente de que estuviera incluida o no en un grupo de riesgo. Esta apertura ha permitido aumentar el número total de personas inmunizadas y reducir la circulación del virus en la comunidad.

El enfoque aplicado en Madrid es coherente con las recomendaciones de salud pública a nivel europeo, donde se anima a los sistemas sanitarios a reforzar la protección de quienes presentan una mayor probabilidad de sufrir complicaciones, pero sin cerrar completamente el acceso a otros grupos de edad que también pueden beneficiarse de la vacunación.

En este contexto, los profesionales sanitarios han tenido un papel relevante a la hora de identificar a los pacientes que cumplían criterios de riesgo y aconsejarles de forma personalizada, aprovechando consultas rutinarias y seguimientos de enfermedades crónicas para ofrecer la vacuna.

Casi 100.000 niños menores de cinco años vacunados

Uno de los aspectos más destacados de la campaña ha sido la vacunación infantil. Según los datos de la Consejería de Sanidad, 96.967 menores de cinco años han recibido la vacuna contra la gripe durante este periodo, una cifra que refuerza el papel de la inmunización temprana en la protección comunitaria.

La vacunación en edades tempranas tiene un doble impacto: por un lado, protege directamente a los niños pequeños, que también pueden sufrir complicaciones respiratorias importantes; por otro, contribuye a reducir la transmisión del virus en sus entornos familiares y escolares.

Al disminuir la circulación de la gripe en este grupo de edad, se limita también el riesgo de contagio a abuelos, personas con enfermedades crónicas u otros convivientes vulnerables, lo que se traduce en un beneficio indirecto para buena parte de la población. Esta lógica de protección en cadena es una de las bases sobre las que se sustenta la vacunación sistemática en Europa.

Las autoridades sanitarias madrileñas destacan que la inclusión activa de los menores más pequeños en la campaña contribuye a reforzar la inmunidad colectiva, un objetivo que cobra especial relevancia en los meses de invierno, cuando coinciden varios virus respiratorios en circulación.

Además, la vacunación infantil se ha integrado en la atención ordinaria pediátrica, lo que ha facilitado que muchas familias aprovecharan visitas ya programadas al pediatra o a Enfermería para administrar la vacuna sin tener que realizar desplazamientos adicionales.

Refuerzo de Enfermería y mantenimiento de la actividad asistencial

Para poder asumir el volumen de vacunaciones sin perjudicar el funcionamiento habitual de los centros, la Comunidad de Madrid optó por reforzar el número de profesionales de Enfermería en Atención Primaria durante el periodo de campaña. Este refuerzo ha sido determinante para sostener la actividad preventiva.

Gracias a este incremento de personal, los centros de salud han podido compatibilizar la campaña de gripe con la atención ordinaria, manteniendo consultas programadas, urgencias leves y seguimiento de pacientes crónicos, al mismo tiempo que se administraban cientos de miles de dosis de vacuna.

La Enfermería ha asumido un papel central, no sólo en la inoculación propiamente dicha, sino también en tareas como la educación sanitaria, la resolución de dudas frecuentes sobre efectos secundarios y contraindicaciones, y la organización de los espacios para garantizar una vacunación segura.

Desde la Consejería de Sanidad se recalca que la vacuna antigripal continúa siendo una herramienta eficaz para reducir la presión hospitalaria durante los meses de mayor incidencia de infecciones respiratorias. Una buena cobertura vacunal se traduce en menos complicaciones graves y, por tanto, en menos ingresos y menos ocupación de camas en los hospitales.

La experiencia de esta campaña servirá como referencia para futuras temporadas, tanto en la planificación de recursos materiales y humanos como en la identificación de los mensajes que mejor funcionan a la hora de animar a la población a vacunarse, especialmente entre los grupos en los que la cobertura aún puede mejorar.

En conjunto, la campaña de vacunación de la gripe en la Comunidad de Madrid ha consolidado una dinámica positiva: más de 1,4 millones de personas protegidas, una alta utilización de las dosis disponibles, coberturas especialmente elevadas en mayores de 80 años, un número significativo de niños pequeños inmunizados y un refuerzo del personal de Enfermería que ha permitido mantener en marcha el resto de la actividad asistencial. Todo ello configura un escenario en el que la prevención de la gripe sigue ganando peso dentro de las políticas sanitarias de la región.

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