Lavar las manos más 20 segundos sigue siendo importante

Después de un largo año de pandemia, hemos aprendido lo básico para mantener una buena higiene. Lavar las manos con jabón y agua mientras hacemos movimientos enérgicos se ha convertido en algo fundamental, junto con la aplicación de gel hidroalcohólico.

Si realmente queremos limpiar las manos de bacterias y virus, hay que lavarse las manos vigorosamente durante al menos 20 segundos cada vez. Al menos así lo desvela un reciente estudio por parte de South Cambridgeshire.

Lavar las manos con fuerza para eliminar el virus

Se ha creado un modelo bidimensional que captura la mecánica clave del lavado de manos. En él se revela que la efectividad del lavado de manos está relacionada con la fuerza con la que se frota, pero que el proceso aún lleva tiempo incluso cuando se realiza correctamente.

Una buena técnica de asegurarnos que estamos lavando las manos el tiempo suficiente es cantar «Cumpleaños feliz» dos veces seguidas. El lavado de manos se ha establecido durante mucho tiempo como una forma eficaz de combatir la propagación de enfermedades e infecciones, aunque la física subyacente rara vez se había estudiado.

Recordemos que es necesario limpiar nuestras manos después de ir al baño o cambiar un pañal, antes y después de manipular alimentos crudos, antes de comer o manipular alimentos, después de sonarse la nariz, estornudar o toser, antes y después de tratar heridas y después de tocar animales, incluidas las mascotas, su comida y sus jaulas.

Lavarse las manos correctamente elimina la suciedad, los virus y las bacterias para evitar que se propaguen a otras personas y objetos. Durante la pandemia de COVID-19, también es fundamental lavarse las manos antes de tocarse la cara o la mascarilla, al entrar y salir de un lugar público o al tocar un elemento o una superficie que otras personas puedan tocar con frecuencia.

lavar las manos con agua y jabón

Realizar movimientos rápidos durante 20 segundos

El estudio analizó las manos a escala microscópica, que muestran la rugosidad de la piel como un par de superficies onduladas, separadas por una fina película de líquido, que se mueven una al lado de la otra al fregar.

Partículas como bacterias y virus terminan atrapadas en los valles de estas superficies, atrapadas en lo que el investigador llama pozos potenciales. Dado esto, para que las partículas como las bacterias y los virus se desprendan de una mano durante el lavado, la energía del flujo de agua debe ser alta como para que suban y salgan por los valles. El modelo reveló que la fuerza de este flujo depende de la velocidad a la que se frote las manos.

Específicamente, los movimientos más vigorosos eliminan las partículas con mayor facilidad. Cuando se trata de asegurarnos de que las manos estén bien limpias, los investigadores revelan que el proceso es muy parecido a limpiar una mancha en una camisa. Cuanto más rápido sea el movimiento, es más probable que se eliminen con éxito los virus y las bacterias.

«Si mueves las manos con demasiada suavidad y lentamente, entre sí, las fuerzas creadas por el fluido que fluye no son lo suficientemente grandes como para superar la fuerza que mantiene presionada la partícula«, explicó el Dr. Hammond.

No obstante, incluso cuando uno se frota vigorosamente, las partículas no se eliminan rápidamente, y el estudio indica que se necesitan 20 segundos de acción para eliminar todas las bacterias y virus potenciales. Conocer el mecanismo físico que elimina las partículas de las manos sucias puede ayudar a los investigadores a formular jabones más eficaces y respetuosos con el medio ambiente en el futuro.