El sector del fitness en España roza los 3.300 millones y suma más de 8 millones de usuarios

  • El negocio del fitness en España alcanza los 3.235 millones de euros y llega a 8,3 millones de usuarios
  • Las cadenas concentran la mayoría de abonados pese a que predominan los operadores individuales
  • El 87% de los españoles practica actividad física habitual, muy por encima de la media europea
  • El sector afronta 2026 con fuerte optimismo, impulsado por tecnología, wellness y personalización

sector del fitness en España

El sector del fitness en España ha dado un salto cualitativo y cuantitativo en los últimos años y se consolida como una pieza clave del ecosistema deportivo y económico del país. Los últimos datos disponibles dibujan un panorama de crecimiento sostenido, alta actividad empresarial y una ciudadanía cada vez más implicada con la práctica de ejercicio físico.

Según el I Informe Anual del Sector del Fitness en España: situación 2025 y perspectivas 2026, elaborado por la Fundación España Activa junto a Deloitte y con el apoyo de la Federación Nacional de Instalaciones Deportivas (FNEID), los gimnasios y centros deportivos se han convertido en un motor relevante de salud pública, empleo y cohesión social, en un contexto donde la actividad física se integra ya como hábito cotidiano.

Un negocio que supera los 3.200 millones y se acerca a 8,3 millones de usuarios

El informe cifra el volumen de negocio del sector del fitness en 3.235 millones de euros en 2025, con una red de 5.806 centros especializados que atienden a 8,3 millones de usuarios. De ellos, alrededor de 7 millones son abonados de pago, lo que refleja una base de clientes estable y recurrente.

Estas cifras se traducen en una tasa de penetración del 16,5% de la población mayor de 15 años, es decir, prácticamente uno de cada seis adultos en España está vinculado a un centro de fitness. Se trata de un nivel de participación elevado si se compara con otros segmentos del mercado deportivo y refuerza la idea de que acudir al gimnasio, o a instalaciones similares, se ha normalizado como parte de la rutina semanal.

La presentación de este estudio, celebrada en Madrid, ha contado con la presencia del director del Gabinete de Presidencia del Consejo Superior de Deportes (CSD), Juan Luis Soto, quien ha valorado el diagnóstico como una herramienta de gran utilidad para la toma de decisiones en materia de política deportiva. Durante su intervención, subrayó que los datos confirman que el fitness es una industria generadora de empleo, crecimiento económico y cohesión social, además de un pilar para el bienestar físico y mental.

En el acto han participado también el presidente de FNEID, Adolfo Ruiz; el socio de Deloitte, Alberto Puente; y el presidente de la Fundación España Activa, Jaime Lissavetzky. Todos ellos han puesto el foco en el papel estratégico del sector para activar a la población, fomentar estilos de vida más saludables y atraer inversión en un momento de cambio profundo en los hábitos de consumo de actividad física.

El documento no solo ofrece una fotografía del presente, sino que traza las perspectivas de evolución del sector de cara a 2026, destacando tanto las oportunidades de crecimiento como los retos vinculados a la consolidación del mercado, la profesionalización de los operadores y la integración con el sistema sanitario.

Un ecosistema amplio y diverso de centros deportivos

El estudio dibuja un mapa en el que España cuenta con 9.480 centros deportivos de todo tipo, sumando instalaciones municipales y centros especializados. De este total, el 61% son centros de fitness, el 21% son instalaciones de titularidad municipal y el 17% corresponde a centros boutique, más pequeños y orientados a servicios específicos o de alta especialización.

Esta distribución pone de manifiesto un ecosistema amplio y heterogéneo, en el que conviven grandes cadenas con gimnasios independientes, centros de proximidad y espacios más exclusivos. Para el usuario, esa variedad se traduce en una oferta muy segmentada, con opciones que van desde modelos de bajo coste hasta propuestas premium con servicios añadidos de bienestar y salud.

Desde el punto de vista de los operadores, el sector se caracteriza por una elevada diversidad empresarial. Aproximadamente el 69% de los centros está gestionado por empresas individuales o pequeños operadores locales, mientras que el 31% pertenece a cadenas con presencia en varias ciudades o comunidades autónomas.

Sin embargo, esa atomización de la oferta contrasta con el comportamiento de la demanda. Las cadenas agrupan el 68% de los abonados y el 65% de los usuarios totales, lo que pone de relieve su mayor capacidad de captación y fidelización, así como el peso creciente de las marcas con mayor volumen y recursos en el reparto del mercado.

El informe señala además una importante concentración geográfica. Comunidades como Madrid, Cataluña y Andalucía reúnen más de la mitad de los centros y más del 55% de los abonados, lo que deja margen para que el sector siga creciendo en otras regiones con menos densidad de instalaciones y en ciudades medianas donde aún hay espacio para nuevas aperturas o fórmulas híbridas.

Una sociedad cada vez más activa y con el deporte como hábito social

Uno de los elementos que más llaman la atención del informe es el aumento sostenido de la práctica deportiva en la población española. Según los datos recopilados, el 87% de los españoles realiza ejercicio de manera habitual, una cifra muy superior a la media europea, situada en torno al 64%.

Este avance se explica por varios factores: cambios sociodemográficos, una mayor concienciación sobre el papel del ejercicio en la salud, la influencia de la cultura del bienestar, la accesibilidad creciente de las instalaciones y, en menor medida, las propias condiciones climáticas del país, que favorecen una alta regularidad en la práctica al aire libre.

La tendencia es transversal a todas las franjas de edad. En los mayores de 55 años, el 84% declara hacer ejercicio de forma periódica; en la Generación X, la cifra llega al 86%; y entre los millennials alcanza el 89%. Estos porcentajes confirman que el deporte se ha consolidado como un hábito social compartido, no solo entre los jóvenes, sino también en segmentos tradicionalmente menos activos.

En las cohortes más jóvenes, el fenómeno es aún más intenso. La Generación Z registra una tasa de práctica del 93%, lo que refuerza la idea de que la actividad física forma parte del estilo de vida cotidiano de quienes han crecido con una oferta amplia de gimnasios, entrenamientos online y aplicaciones de seguimiento deportivo.

En lo que respecta al género, los datos muestran niveles muy elevados y cada vez más equilibrados: el 91% de los hombres y el 84% de las mujeres indican que realizan ejercicio con regularidad. Esta convergencia refleja una tendencia sostenida hacia la universalización de la actividad física, con una presencia femenina cada vez mayor tanto en los gimnasios tradicionales como en espacios boutique y propuestas de wellness.

El informe apunta también a un cambio en la forma de consumir deporte. Cerca de la mitad de los usuarios combina distintos entornos de práctica: centro deportivo, aire libre y hogar. Este enfoque híbrido configura un ecosistema más flexible y diversificado, en el que el gimnasio convive con entrenamientos en parques, rutas de running, clases online o sesiones guiadas a través de plataformas digitales.

Wellness, tecnología y personalización como palancas de crecimiento

Más allá de las cifras, el análisis subraya que el fitness vive un momento que los responsables del estudio califican de “extraordinario”, impulsado por varias tendencias estructurales. Entre ellas, destaca la creciente vinculación entre actividad física y salud, ya interiorizada por buena parte de la población, que entiende el ejercicio como una herramienta de prevención más que como un esfuerzo puntual.

El auge del welfare y el bienestar integral se sitúa entre las principales palancas de crecimiento. El concepto de fitness ha dejado de limitarse al entrenamiento de fuerza o al ejercicio cardiovascular para ampliarse hacia servicios que integran relajación, recuperación, cuidado emocional y asesoramiento nutricional, especialmente en los centros que apuestan por modelos más completos de bienestar.

En paralelo, la tecnología se ha convertido en una pieza esencial de la propuesta de valor. La digitalización de reservas, el uso de aplicaciones para seguir el progreso, las clases en streaming o bajo demanda, y los sistemas de monitorización mediante wearables y dispositivos conectados permiten a los centros conocer mejor a sus usuarios y ajustar la oferta a sus necesidades.

La personalización de los servicios es otro de los vectores identificados en el informe. Los operadores tienden a ofrecer programas más adaptados al perfil de cada cliente, ya sea mediante planes de entrenamiento individualizados, entrenadores personales, grupos reducidos o itinerarios específicos para diferentes objetivos: salud cardiovascular, fuerza, pérdida de peso, rehabilitación o rendimiento deportivo.

El documento resalta también una mayor integración entre práctica deportiva y prevención sanitaria. Esta conexión abre la puerta a modelos donde el fitness se relaciona más estrechamente con el ámbito clínico, programas prescritos por profesionales de la salud o iniciativas conjuntas para mejorar la calidad de vida y reducir el impacto de enfermedades crónicas ligadas al sedentarismo.

Un sector en fase de consolidación y con fuerte optimismo empresarial

En el plano empresarial, el estudio refleja que el sector del fitness afronta 2026 con un marcado optimismo. El 88% de los operadores consultados prevé crecimiento para el próximo año, mientras que solo un 3% anticipa una evolución negativa, lo que sugiere una confianza generalizada en la estabilidad de la demanda.

La actividad de fusiones y adquisiciones (M&A) aparece como un eje clave de transformación. Más de la mitad de los operadores espera un incremento de estas operaciones, impulsado tanto por el interés de inversores como por la propia dinámica de consolidación del mercado, especialmente en el segmento de cadenas.

Durante 2025 ya se registró una actividad sostenida de compra y venta de centros, con operaciones relevantes en varias regiones, particularmente en Madrid, Cataluña y Comunidad Valenciana. Este tipo de movimientos suele traducirse en redes más grandes, mayor capacidad de negociación con proveedores y un refuerzo de las marcas que operan a escala nacional.

Tal y como apunta Adolfo Ruiz, presidente de FNEID, el sector se encuentra en una fase de “madurez creciente”, en la que la consolidación, la profesionalización y la entrada de capital están redefiniendo el mapa competitivo. El salto desde un mercado muy fragmentado hacia estructuras más concentradas plantea desafíos, pero también abre oportunidades para mejorar la calidad del servicio y la eficiencia de gestión.

Desde la perspectiva del inversor, el socio de Deloitte Alberto Puente subraya que el crecimiento del sector “consolida la práctica deportiva como un pilar fundamental para la salud y el bienestar de la sociedad”, además de incrementar el atractivo del fitness como activo económico capaz de generar dinamismo y retorno. Este interés se ve favorecido por la estabilidad de los ingresos por cuota mensual y por la ampliación de servicios adicionales vinculados al bienestar.

En este contexto, el informe sitúa al fitness como un operador de salud y bienestar más que como un mero prestador de servicios deportivos. La capacidad de impactar en indicadores como la condición física, la prevención de enfermedades o la mejora del estado anímico coloca al sector en un punto de intersección entre el deporte, la sanidad y la tecnología.

El papel institucional y la visión de futuro de la actividad física en España

La presentación del estudio ha incluido también mesas redondas centradas en los datos de mercado y el comportamiento del consumidor, así como un espacio dedicado a la visión institucional y al impacto social del fitness. En este último apartado ha intervenido, entre otros, Luis Cervera, director general de Deporte de la Generalitat Valenciana, quien ha aportado la perspectiva de las administraciones públicas.

Desde el ámbito institucional se destaca el papel del deporte como herramienta para activar a la población y mejorar la salud, con especial atención a colectivos menos activos o con mayores riesgos asociados al sedentarismo. Los gimnasios y centros de fitness se consideran aliados estratégicos para desplegar programas de práctica regular y accesible.

La Fundación España Activa, impulsora del informe, trabaja con la idea de que el deporte debe ser un eje transversal de la sociedad, bajo el principio de “El deporte, una cuestión de Estado”. Entre sus objetivos se encuentra facilitar que todos los ciudadanos puedan acceder a un estilo de vida saludable, fomentar la investigación e innovación en deporte y salud, y promover la integración social y laboral de los deportistas.

Este enfoque se traduce en iniciativas para sostener a largo plazo el aumento de la práctica deportiva, tanto dentro como fuera de los centros de fitness, y en la recopilación de datos que permitan dimensionar adecuadamente el impacto económico y sanitario del ejercicio físico.

En conjunto, el informe y su presentación pública refuerzan la idea de que el fitness en España ha pasado de ser una actividad de nicho a convertirse en un sector maduro, relevante y estrechamente vinculado a la calidad de vida. Con una facturación que supera los 3.200 millones de euros, más de 8 millones de usuarios y una ciudadanía cada vez más activa, el mercado se encuentra en una posición favorable para seguir creciendo, integrar más tecnología, avanzar en la personalización de servicios y reforzar su papel como aliado del sistema sanitario y del bienestar de la población.

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