El dolor de rodilla es una de las molestias articulares más habituales, especialmente a partir de los 50 años. Puede aparecer sin que exista una enfermedad diagnosticada, como artrosis, y estar relacionado con sobrecarga, falta de fuerza muscular o pequeños desgastes del cartílago. En España y Europa, millones de personas conviven con esta molestia que limita actividades cotidianas como subir escaleras o caminar.
En los últimos meses, varios estudios han puesto el foco en tratamientos no farmacológicos para aliviar el dolor de rodilla, desde el ejercicio hasta suplementos nutricionales y plantas medicinales. La evidencia científica, aunque moderada en muchos casos, apunta a que estas estrategias pueden ser útiles, especialmente si se aplican antes de que el daño articular sea irreversible.
El ejercicio de fuerza como pilar fundamental

Una de las conclusiones más sólidas que se repite en distintas investigaciones es que fortalecer los músculos del muslo, sobre todo el cuádriceps, ayuda a descargar la articulación. Una revisión Cochrane publicada en 2024, que analizó más de un centenar de ensayos, encontró que el entrenamiento en tierra produjo una mejora del dolor de casi nueve puntos sobre cien, y de unos once puntos en la función física. Aunque los propios autores señalan que la certeza es baja o moderada, el beneficio está bien documentado.
Por su parte, un ensayo clínico de la Universidad de Nottingham, publicado en la revista Nutrients, comparó un suplemento de fibra prebiótica con un programa de fisioterapia digital. Ambos redujeron el dolor de rodilla de forma independiente, lo que refuerza la idea de que el ejercicio supervisado y constante es una herramienta eficaz. Los investigadores destacaron que la tasa de abandono fue mucho menor en el grupo del suplemento que en el de fisioterapia, lo que sugiere que combinar ambas estrategias podría ser la clave.
Suplementos nutricionales: minerales, vitaminas y fibra prebiótica

En España, el centro tecnológico Eurecat ha puesto en marcha el estudio Agartrosis, que busca comprobar si un suplemento con minerales como magnesio, fósforo y potasio, junto con vitaminas K y D, puede reducir el dolor leve o moderado de rodilla en personas sin enfermedades articulares crónicas. La investigación, que durará tres meses, incluirá pruebas funcionales y análisis de sangre para medir biomarcadores de inflamación. Los responsables del estudio subrayan que la nutrición puede desempeñar un papel relevante en las fases iniciales del dolor.
Al mismo tiempo, el ensayo de la Universidad de Nottingham demostró que la inulina, una fibra prebiótica presente en la achicoria y otras verduras, redujo el dolor y mejoró la fuerza de agarre en personas con osteoartritis de rodilla. Los participantes que tomaron inulina mostraron niveles más altos de butirato y GLP-1, hormonas intestinales que influyen en la percepción del dolor y la salud muscular. La autora principal, la doctora Afroditi Kouraki, calificó los resultados como prometedores, ya que ofrecen una alternativa sencilla a los tratamientos convencionales.
Plantas medicinales: el harpagofito y su evidencia moderada

Otra opción que lleva décadas en las farmacias europeas es el harpagofito, una raíz del desierto del Kalahari cuyo principio activo, el harpagósido, ha sido estudiado por su acción antiinflamatoria. Una revisión sistemática publicada en BMC Complementary and Alternative Medicine en 2004 analizó doce ensayos y encontró evidencia moderada de eficacia con 60 mg diarios de harpagósido en artrosis de columna, cadera y rodilla. La Agencia Europea de Medicamentos lo reconoce desde 2016 para el dolor articular leve, aunque advierte de que su aprobación se basa en el uso tradicional, no en ensayos concluyentes.
Los expertos recuerdan que la dosis de harpagósido es clave: productos con menos de 30 mg diarios apenas muestran efecto. Además, el harpagofito no está exento de contraindicaciones: se desaconseja en caso de úlcera gástrica, embarazo o si se toman anticoagulantes. Como con cualquier suplemento, lo sensato es consultar al médico antes de empezar a tomarlo.
Cuándo acudir al médico y no automedicarse

Tanto los estudios sobre ejercicio como los de suplementos coinciden en que el dolor de rodilla que persiste más de cuatro semanas, se acompaña de hinchazón, bloqueo o inestabilidad, requiere valoración médica. Un fisioterapeuta o traumatólogo puede ajustar la carga de trabajo, descartar lesiones más graves y recomendar el tratamiento adecuado. La fuerza muscular y los suplementos son herramientas útiles, pero rinden mucho más cuando se sabe qué se está tratando.
En definitiva, la combinación de ejercicio de fuerza, una alimentación rica en fibra y nutrientes específicos, y el uso prudente de plantas medicinales como el harpagofito, ofrece un abanico de opciones para quienes sufren dolor de rodilla sin necesidad de recurrir de entrada a fármacos o cirugía. La ciencia avanza, pero la prudencia y el consejo profesional siguen siendo el mejor punto de partida.

