Con la llegada del verano, el cabello se enfrenta a agresiones como el sol, el cloro de las piscinas y la sal del mar. Además, el calor y la sudoración hacen que muchas personas se pregunten si deben cambiar su rutina capilar. Entre las dudas más recurrentes está si lavarse el pelo a diario acelera su caÃda, o si los recogidos tirantes pueden dañarlo de forma permanente. Para aclarar estas cuestiones, varios especialistas en tricologÃa y cuidado capilar han compartido sus recomendaciones.
El doctor Ignacio Sevilla, director médico de Svenson, y otros expertos del sector coinciden en que la clave está en proteger el cabello desde la raÃz y adaptar los hábitos a las necesidades de cada persona. A continuación, recogemos los puntos más importantes que debes tener en cuenta para mantener tu melena sana durante los meses de más calor.
El sol, el cloro y la sal: cómo proteger el cabello en verano
La exposición prolongada al sol es, según los especialistas, el principal factor de agresión para el cabello durante el verano. La radiación ultravioleta degrada las proteÃnas de la fibra capilar, altera sus lÃpidos protectores y acelera la oxidación de la melanina, lo que se traduce en pérdida de brillo, fragilidad y decoloración. A esto se suman el cloro de las piscinas y la sal del mar, que contribuyen a deshidratar el cabello y a empeorar su aspecto.
Para minimizar estos daños, los expertos recomiendan aclarar el cabello con agua dulce después de cada baño para eliminar los restos de cloro, sal, arena y sudor, siguiendo pautas especÃficas de natación y cuidado del pelo. Además, aconsejan utilizar un protector solar capilar siempre que la exposición al sol vaya a ser prolongada, especialmente en cabellos teñidos, largos o previamente dañados. En caso de alopecia o poca densidad, también conviene proteger el cuero cabelludo con gorros o sombreros para evitar quemaduras.
Lavado y cuero cabelludo: claves para una rutina saludable

Uno de los mitos más extendidos es que lavarse el pelo todos los dÃas provoca su caÃda. Sin embargo, no existe evidencia cientÃfica que respalde esta creencia. De hecho, en personas que sudan mucho o practican deporte, evitar los peligros de no lavar el pelo después de entrenar es fundamental, ya que mantener el sudor y el sebo sobre el cuero cabelludo puede irritar la piel y agravar problemas como la dermatitis seborreica. Lo importante es elegir un champú adaptado a las necesidades del cuero cabelludo, preferiblemente con fórmulas suaves y de pH neutro para el uso diario, y reservar los champús de limpieza profunda para momentos puntuales.
El cuidado del cuero cabelludo, conocido como scalp care, está ganando protagonismo. El cuero cabelludo también es piel y necesita atención especÃfica. Factores como el estrés, la contaminación o el uso excesivo de herramientas de calor pueden alterar su equilibrio. Un error habitual es espaciar demasiado los lavados pensando que asà se controla la grasa, pero esto favorece la acumulación de sebo y residuos que obstruyen el folÃculo y hacen perder volumen y brillo. Los expertos recomiendan masajear suavemente el cuero cabelludo con las yemas de los dedos durante el lavado para estimular la circulación y eliminar impurezas, y aplicar acondicionadores y mascarillas solo en medios y puntas para no apelmazar la raÃz.
Peinados y calor: gestos que marcan la diferencia

Las coletas, trenzas y otros recogidos muy tirantes pueden ejercer una tensión excesiva sobre el folÃculo piloso. Si se mantienen durante largos periodos, esta agresión mecánica puede provocar una pérdida reversible al principio, pero si persiste durante meses o años, puede llegar a dañar el folÃculo de forma permanente. Por eso, los especialistas aconsejan alternar peinados y evitar la rotura del cabello dejando que la melena descanse, especialmente durante la noche.
El uso constante de planchas, secadores a altas temperaturas y otros aparatos de calor también altera el equilibrio del cuero cabelludo y reseca la fibra capilar. Reducir la temperatura y aplicar protectores térmicos ayuda a minimizar el daño. Además, conviene evitar la acumulación excesiva de productos de styling, como lacas o geles, que pueden obstruir los poros y debilitar el cabello a largo plazo.
El cabello a partir de los 45: cambios y recomendaciones
A partir de los 45 años, los cambios hormonales pueden afectar a la densidad y el volumen del cabello, haciéndolo más fino y sensible a las agresiones externas. Los expertos recomiendan adaptar la rutina capilar a esta nueva etapa, prestando especial atención al cuero cabelludo y utilizando productos que aporten hidratación y fortaleza, como la biotina para fortalecer el cabello. En cuanto al color, los tonos cálidos y con dimensión, como el beige, caramelo o avellana, suelen ser más favorecedores que los negros intensos o los rubios muy ceniza, que pueden endurecer las facciones o apagar el rostro.
Las técnicas de coloración como los babylights o los reflejos sutiles alrededor del rostro iluminan la mirada sin necesidad de decoloraciones agresivas. Integrar las canas con matices estratégicos en lugar de cubrirlas por completo da un resultado más natural y elegante. Eso sÃ, el brillo es clave: un cabello sano y bien hidratado rejuvenece más que cualquier cambio de tono. Por eso, los especialistas insisten en mantener una rutina de hidratación y proteger el cabello del calor de secadores y planchas.
Al final, lo importante es combinar protección, higiene y sentido común para mantener el cabello sano durante los meses de calor. Protegerlo del sol, aclararlo después del baño, lavarlo con productos adecuados y evitar recogidos tirantes son gestos sencillos que marcan la diferencia. Además, a medida que cumplimos años, conviene escuchar las necesidades del cuero cabelludo y adaptar la rutina. Con estos consejos de los expertos, es posible disfrutar del verano sin descuidar la salud capilar.
