¿Por qué no tengo hambre por las mañanas?

El desayuno es la comida más importante del día, o no. A pesar de que hay muchas personas que no son capaces de empezar el día sin desayunar, otras tantas sienten que no tienen hambre nada más despertar.

Lo cierto es que esto no es más que una creencia popular, y no debería interferir en la manera de alimentarnos. No obstante, hay situaciones en las que se recomienda ingerir algún alimento después de despertar. Si nunca tienes hambre por la mañana, es posible que quieras conocer si se trata de un problema subyacente o si tan solo es algo normal en ti.

Razones por las que no tienes hambre al despertar

Para salir de dudas y no preocuparnos en si puede ser una cuestión importante de salud, analizamos las causas más habituales de no tener hambre nada más despertar.

Cena abundante o picoteo nocturno

Una de las principales razones por las que es posible que no sientas hambre al despertar es que hiciste una cena abundante o tomaste algún snack la noche anterior.

Esto puede ser muy habitual si tomaste alguna comida rica en grasas o proteínas. Estos macronutrientes pueden ralentizar el vaciado del estómago y hacer que te sientas lleno durante más tiempo, incluso hasta la mañana siguiente. Las proteínas, en concreto, también pueden alterar significativamente los niveles de hormonas que regulan el hambre y el apetito.
Del mismo modo, las comidas ricas en grasas pueden modificar los niveles de ciertas hormonas asociadas con el apetito y la sensación de saciedad, lo que provoca una disminución del hambre.

Si prefieres disfrutar de una gran cena y saltarte o retrasar el desayuno a la mañana siguiente, está bien, siempre y cuando te asegures de obtener los nutrientes y la hidratación que necesitas durante el día.

El embarazo disminuye el hambre

Las náuseas matutinas son un problema común que se caracteriza por náuseas y vómitos. Afecta a alrededor del 80% de las mujeres durante el embarazo. Aunque las náuseas pueden afectar en cualquier momento del día, suelen ocurrir por la mañana. En la mayoría de los casos, mejora o desaparece después de las 14 semanas de embarazo.

Normalmente, esto provoca que puedan reducir el apetito. Además de las náuseas matutinas, el embarazo puede causar otros síntomas que reducen el hambre, como indigestión, hinchazón y retraso en el vaciado del estómago. Estar hidratada, hacer comidas pequeñas y dormir lo suficiente puede evitar que se acentúen las náuseas que reducen los síntomas y mejoran el apetito.

persona desayunando sin hambre

Los niveles hormonales cambian de la noche a la mañana

Durante la noche y el sueño nocturno, los niveles de varias hormonas fluctúan. Esto puede variar tu apetito. En concreto, las investigaciones muestran que los niveles de adrenalina tienden a ser más altos por la mañana.
Se piensa que esta hormona suprime el apetito al reducir la velocidad a la que se vacía el estómago y aumentar la descomposición de los carbohidratos almacenados en el hígado y los músculos para alimentar el cuerpo.

Algunas investigaciones sugieren que los niveles de leptina, la hormona que promueve la sensación de saciedad, también pueden ser más altos por la mañana. Ten en cuenta que estas variaciones hormonales diarias son naturales y no suelen ser motivo de preocupación.

Ansiedad o depresión

Estos dos problemas de salud mental pueden afectar significativamente a tus niveles de hambre. Además de síntomas como alteraciones del sueño, fatiga y pérdida de interés, la depresión puede provocar cambios en el apetito. Por otra parte, la ansiedad puede aumentar los niveles de ciertas hormonas del estrés que reducen el apetito.

Sin embargo, ambas afectan a las personas de manera diferente. Algunos estudios han encontrado que están relacionadas con un aumento del apetito y la ingesta de alimentos en algunas personas. En cualquier caso, acude a un profesional para que evalúe tu situación.

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