Andar lento podría estar relacionado con la demencia

Andar lento podría estar relacionado con la demencia

Carol Álvarez

La rapidez o la lentitud con que caminamos ofrece muchas pistas sobre nuestra salud, desde la presión arterial hasta la frecuencia cardíaca. Una nueva investigación sugiere que andar lento podría ser un signo temprano de daño cognitivo y demencia.

Los investigadores de Australia estudiaron a casi 17,000 adultos relativamente sanos mayores de 65 años que vivían en Australia y Estados Unidos. Descubrieron que, de 2010 a 2017, las personas que caminaban un 5 % más despacio o más cada año y mostraban signos de un procesamiento mental o función cognitiva más lentos tenían más probabilidades de desarrollar demencia. El riesgo fue más alto en aquellos con deterioro tanto de la marcha como de la memoria.

Estos resultados resaltan la importancia de incluir la velocidad de la marcha en una evaluación del riesgo de demencia y sugieren que la disminución dual de la velocidad de la marcha y la medida de la memoria pueden ser la mejor combinación. Como la velocidad de la marcha es rápida y fácil de medir, podría incorporarse fácilmente en la atención primaria o en las visitas a especialistas.

Causa y efecto

Los científicos analizaron a mayores de 70 años y estadounidenses mayores de 65 durante casi siete años. Se pidió a los participantes que realizaran pruebas cognitivas que calculaban el deterioro cognitivo general, la velocidad de procesamiento, la memoria y la fluidez verbal cada dos años. También se les indicó que midieran su capacidad para caminar al menos 3 metros dos veces cada dos años. Después, tomaron los dos resultados y los promediaron para determinar la velocidad de marcha típica de la persona.

Los investigadores encontraron que los «declinadores duales«, aquellos que disminuyeron tanto en la cognición como en la velocidad de la marcha durante la vida del estudio, tenían el mayor riesgo de demencia. Se definió a los «declinantes de la marcha» como aquellos que caminaban más lento en 0,05 metros por segundo o más por año. Los deterioros cognitivos obtuvieron los peores resultados en las pruebas cognitivas año tras año.

No es sorprendente que aquellos que pierden memoria tengan un mayor riesgo de demencia. Sin embargo, la adición de la velocidad de la marcha (a la disminución de la memoria) parece aumentar este aumento del riesgo. La razón por la cual las personas con declive dual tienen el mayor riesgo de demencia podría ser que la velocidad de la marcha está capturando dominios cognitivos distintos de la memoria, como las funciones ejecutivas.

estudio caminar lento y demencia

¿Por qué una velocidad lenta podría indicar demencia?

Hay una serie de razones por las que un ritmo de marcha más lento con el tiempo podría indicar signos tempranos de demencia. Por ejemplo, la velocidad lenta al caminar puede deberse a la falta de actividad física, la obesidad o incluso la diabetes, que son factores de riesgo para la demencia.

La desaceleración de la velocidad de la marcha captura potencialmente la acumulación de enfermedades crónicas y su efecto en el cerebro. Otra razón podría ser que caminar es un reflejo de lo que sucede en el cerebro. si se desarrolla una patología en el cerebro debido al Alzheimer, el Parkinson o la demencia, esto podría manifestarse no solo en funciones cognitivas como mala memoria, mala atención o dificultad para recordar cosas, sino también en la función física.

La ralentización de la marcha no solo es un marcador de la demencia, sino que también predice otros resultados muy relevantes como la fragilidad y la discapacidad.

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