Vivir más de 105 años depende de cómo se repare tu ADN

¿Has pensado cuántos años vas a vivir? Seguro que sí, o al menos lo que esperas. Es cierto que las últimas generaciones han ido ampliando su longevidad, y su causa puede ser algo incontrolable. Las personas que viven más de 105 años tienden a tener un trasfondo genético único que hace que sus cuerpos sean más eficientes en la reparación del ADN, o al menos eso defiende un estudio.

Los investigadores compararon los genomas secuenciados de 81 italianos de más de 105 años con adultos sanos de la misma región que tenían alrededor de 68 años. Descubrieron que ciertos cambios genéticos, que estaban relacionados con la reparación del ADN, la salud celular y la muerte de las células dañadas, eran más comunes en personas mayores de 105 años. El equipo de científicos dijo que el estudio enseña por primera vez los genomas de personas con “longevidad extrema”.

¿Por qué hay personas más longevas?

Estos hallazgos arrojan luz sobre cómo algunas personas logran tener una vida tan larga sin dejar de evitar los estragos de las enfermedades relacionadas con la edad. «El envejecimiento es un factor de riesgo común para varias enfermedades y afecciones crónicas«, dijo el autor del artículo e investigador médico Paolo Garagnani, de la Universidad de Bolonia.

Elegimos estudiar la genética de un grupo de personas que vivieron más de 105 años y compararlas con un grupo de adultos más jóvenes de la misma zona en Italia. Las personas de este grupo de edad más joven tienden a evitar muchas enfermedades relacionadas con la edad y, por lo tanto, representan el mejor ejemplo de envejecimiento saludable«.

En concreto, los investigadores contaron con la colaboración de 81 personas semi-supercentenarias (los de 105 años o más) y supercentenarios (los mayores de 110), y los compararon con 36 adultos jóvenes sanos con una edad promedio de 68 años.

Para cada participante, el equipo tomó muestras de sangre y realizó la secuenciación del genoma completo, lo que les permitió buscar diferencias en los genes entre los participantes mayores y los más jóvenes.

hombre mayor con buena recuperacion de adn

Tu ADN puede evitar enfermedades relacionadas con la edad

Con base en su análisis, el profesor Garagnani y sus compañeros identificaron cinco cambios genéticos comunes entre dos genes llamados ‘COA1’ y ‘STK17A’ que estaban presentes con mayor frecuencia en los grupos de edad de 105-110 y más de 120.

En los adultos mayores, los cambios genéticos se relacionaron con una mayor actividad en ciertos tejidos de STK17A, un gen involucrado en las respuestas celulares al daño del ADN, niveles de especies peligrosas de oxígeno reactivo y la eliminación de células dañadas.

Mientras tanto, se observó que la actividad de COA1 se reducía en algunas células. Este gen es clave para mantener una adecuada comunicación entre los núcleos celulares y las mitocondrias, que producen energía en las células y cuya disfunción es un factor clave en el envejecimiento. Además, los cambios en esta región del genoma también se relacionan con una mayor expresión de BLVRA en algunos tejidos. Este gen también juega un papel en la eliminación de especies reactivas de oxígeno y, por lo tanto, también es importante para la salud celular.

Estudios anteriores demostraron que la reparación del ADN es uno de los mecanismos que permite una vida útil más prolongada entre las especies. Demostramos que esto también es cierto dentro de los humanos». dijo la antropóloga biológica Cristina Giuliani, también de la Universidad de Bolonia. «Los datos sugieren que la diversidad natural en las personas que llegan a las últimas décadas de la vida está, en parte, ligada a la variabilidad genética que les da a los semi-supercentenarios la peculiar capacidad de manejar eficientemente el daño celular durante su curso de vida«.

Como parte del estudio, el equipo también midió la cantidad de mutaciones genéticas naturales que cada grupo de edad había acumulado a lo largo de su vida. En seis de los siete genes probados, se encontró que los sujetos de 105-110 años o más de 100 tenían menos mutaciones que sus contrapartes más jóvenes. Las mutaciones disruptivas generalmente aumentan en número a medida que uno envejece y pueden contribuir a diversas afecciones relacionadas con la edad, incluida la enfermedad cardíaca.