La falta de determinados medicamentos veterinarios sigue siendo un problema silencioso pero muy presente en España y en el resto de Europa. En muchas especies animales, desde los animales de compañía hasta el ganado y la fauna silvestre, hay enfermedades para las que no existe todavía un tratamiento autorizado adecuado o, sencillamente, la oferta es insuficiente.
Para poner orden en este escenario y marcar prioridades a la industria, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha difundido el último informe anual del Comité de Disponibilidad de Medicamentos Veterinarios (CODI-VET), que se suma a otros trabajos sobre el acceso y la seguridad de los medicamentos. Este documento repasa de forma sistemática los vacíos terapéuticos de medicamentos veterinarios y otras necesidades urgentes, con el fin de impulsar la investigación, el desarrollo y la comercialización de nuevos productos que cubran estas lagunas.
Un mapa detallado de los vacíos terapéuticos por especies animales
El informe del CODI-VET no se queda en generalidades, sino que desglosa las carencias por grandes grupos de animales. La clasificación abarca perros, gatos y conejos como animales de compañía, y continúa con apicultura, acuicultura, aves, rumiantes, porcino, bovino, équidos y especies silvestres. Esta estructura permite localizar con bastante precisión en qué ámbitos la oferta farmacológica es más limitada.
El objetivo central es que la industria disponga de una fotografía clara de las necesidades profilácticas, terapéuticas, hormonales y diagnósticas todavía no cubiertas. A partir de esa información, se pretende que los laboratorios prioricen líneas de trabajo donde el impacto sanitario es alto, pero el mercado es reducido o complejo, y por tanto la inversión no resulta tan evidente sin una orientación previa, especialmente cuando factores como el precio de referencia condicionan el mercado.
El documento, de acceso público a través de la web de la AEMPS, se ha consolidado como una herramienta de referencia para administraciones, profesionales veterinarios y empresas, ya que resume en un solo texto las principales carencias de medicamentos veterinarios por especie y por tipo de patología.
Animales de compañía: perros y gatos ante una oferta aún insuficiente
En el apartado dedicado a los animales de compañía, el CODI-VET constata que perros y gatos siguen necesitando una gama amplia de fármacos esenciales que hoy por hoy no están disponibles en las formulaciones o indicaciones necesarias. No se trata sólo de productos muy específicos, sino de medicamentos que se usan a diario en la clínica veterinaria.
Entre las principales lagunas, el informe menciona la falta de ciertos medicamentos oftalmológicos, antivirales y antiinflamatorios no esteroideos (AINE), así como la escasez de antibióticos para uso intravenoso y agentes diagnósticos adaptados a estas especies. Estos vacíos complican el abordaje de patologías frecuentes, desde infecciones oculares crónicas hasta procesos respiratorios o digestivos complejos.
Especialmente delicada es la situación en oncología veterinaria. El CODI-VET destaca la necesidad de antineoplásicos específicos para uso oral, subcutáneo e intravenoso. La falta de opciones registradas obliga en muchas ocasiones a recurrir a adaptaciones de medicamentos de uso humano, con los retos que eso conlleva en términos de seguridad, dosificación y responsabilidad legal.
El informe también señala carencias en psicótropos destinados al manejo del miedo y la ansiedad, analgésicos de alta potencia, fármacos antiasmáticos y medicamentos cardiovasculares para patologías crónicas. Para los veterinarios clínicos, esto supone un margen de maniobra reducido, especialmente en pacientes con comorbilidades o que requieren tratamientos de larga duración.
Cunicultura, apicultura y acuicultura: sectores con grandes lagunas
En el ámbito de la cunicultura y en el cuidado de conejos de compañía, el informe remarca la ausencia de varios antibióticos considerados esenciales, como algunas penicilinas de acción prolongada o determinados macrólidos. Esta situación se suma a la falta de antiparasitarios internos y externos específicamente adaptados a la especie, así como de vacunas frente a enfermedades clave como los coccidios o la enteropatía epizoótica del conejo.
Respecto a la apicultura, el CODI-VET vuelve a poner el foco en la escasez de alternativas terapéuticas frente a Varroa destructor. El parásito sigue siendo uno de los principales enemigos de las colmenas y el informe considera prioritaria la disponibilidad de nuevos principios activos que permitan rotar tratamientos y reducir el riesgo de resistencias. También se identifican lagunas en medicamentos para combatir Nosema spp., Paenibacillus larvae y determinados virus que afectan a las abejas.
La acuicultura aparece, una vez más, como uno de los sectores con déficit terapéutico más pronunciado. El documento describe la falta de antiparasitarios eficaces frente a protozoos, monogeneas y artrópodos en peces, así como la escasez de antimicrobianos adecuados y de formas farmacéuticas adaptadas a las condiciones de las granjas (por ejemplo, premezclas, baños o tratamientos por inmersión).
Además, se subraya la urgencia de disponer de vacunas frente a enfermedades emergentes en especies marinas y de agua dulce, citando agentes como Aeromonas salmonicida, nodavirus, Flavobacterium psychrophilum o Tenacibaculum spp.. La ausencia de estos biológicos no sólo repercute en el bienestar de los peces, sino también en la sostenibilidad económica de las explotaciones y en la reducción del uso de antibióticos.
Aves, bovino, porcino y pequeños rumiantes: necesidades clave en producción animal
En el capítulo dedicado a las aves ponedoras, el informe identifica como prioridad la aparición de nuevos antiparasitarios frente al ácaro rojo, una plaga que genera pérdidas significativas y problemas de bienestar. También se reclaman tratamientos sintomáticos de origen no vegetal para afecciones respiratorias, así como vacunas dirigidas a patologías bacterianas y entéricas que siguen generando brotes en explotaciones.
Para las aves de carne, el CODI-VET señala como campos prioritarios la investigación de vacunas frente a procesos como la pasteurelosis, la salmonelosis, la infección por ORT, la enteritis hemorrágica del pavo y ciertos adenovirus. Además, se hace hincapié en la necesidad de contar con alternativas a la colistina para el control de infecciones por E. coli, en línea con las políticas europeas de uso prudente de antimicrobianos.
En el sector del ganado bovino, el documento recoge carencias en antiparasitarios para patologías como la teileriosis y la neosporosis, así como la necesidad de ampliar la oferta de antimicrobianos adecuados para esta especie. Se enfatiza también la importancia de desarrollar vacunas frente a coccidios y dermatosis nodular contagiosa, además de vacunas polivalentes que incluyan serotipos poco cubiertos en la actualidad, como el serotipo 3.
El porcino aparece como un punto especialmente sensible. El CODI-VET considera prioritario avanzar en vacunas marcadoras DIVA frente a la Peste Porcina Africana y la Peste Porcina Clásica, herramientas clave para poder diferenciar animales vacunados de animales infectados. Asimismo, se mencionan lagunas en antibióticos esenciales y en vacunas frente a Brucella suis, estreptococos, Ascaris suis y el coronavirus responsable de la diarrea epidémica en lechones.
En los pequeños rumiantes (ovino y caprino), el informe reclama antiparasitarios con formulaciones más adaptadas a estas especies, una mayor disponibilidad de anticoccidiósicos y antimicrobianos para procesos respiratorios y reproductivos, así como antiinflamatorios considerados básicos en la práctica diaria. Se señala como necesidad prioritaria el desarrollo de vacunas frente al complejo respiratorio ovino y frente a Mycoplasma ovipneumoniae, junto con vacunas polivalentes capaces de abarcar un mayor número de serotipos circulantes.
Fauna silvestre y équidos: un reto para la sanidad pública y el bienestar animal
El informe del CODI-VET dedica un apartado específico a las especies silvestres, un grupo que a menudo queda fuera de las estrategias clásicas de desarrollo de medicamentos, pero que desempeña un papel clave en la transmisión de enfermedades entre fauna salvaje, ganado y seres humanos. Aquí se pone de manifiesto la falta de sedantes y anestésicos adecuados para la tele-inyección, herramienta fundamental para la captura y el manejo seguro de animales en campo.
También se destacan carencias en antiparasitarios internos y externos que permitan controlar afecciones relevantes en fauna salvaje, así como la necesidad de vacunas específicas, por ejemplo, las orientadas a controlar la tuberculosis en jabalíes. Esta última es especialmente importante en áreas donde el jabalí actúa como reservorio, con implicaciones directas para la ganadería bovina y la salud pública.
En cuanto a los équidos, el CODI-VET describe un listado amplio de medicamentos esenciales que no cuentan todavía con una disponibilidad adecuada en España. Entre ellos se encuentran antimicrobianos de amplio espectro, antiinflamatorios selectivos, fármacos para trastornos gastrointestinales, anticoagulantes y sedantes adaptados a las necesidades de caballos y otros équidos.
El documento también menciona la falta de antiparasitarios frente a patologías como la teileriosis en caballos, así como de antineoplásicos de uso tópico y sistémico para el tratamiento de tumores cutáneos y otras neoplasias. A esto se suman carencias en vacunas para prevenir enfermedades concretas, como la arteritis viral equina, que sigue siendo objeto de preocupación en el ámbito ecuestre.
Esta combinación de necesidades en fauna silvestre y équidos tiene impacto no sólo en el bienestar animal, sino también en la prevención de zoonosis y en la seguridad de las personas que trabajan en contacto estrecho con estos animales, desde veterinarios de campo hasta personal de reservas, explotaciones y centros de rescate.
El papel del CODI-VET en la mejora de la disponibilidad de medicamentos veterinarios
Más allá del listado de carencias, el informe recuerda cuál es la razón de ser del Comité de Disponibilidad de Medicamentos Veterinarios. El CODI-VET es un órgano colegiado integrado en la AEMPS cuya misión principal es promocionar y favorecer la disponibilidad de medicamentos veterinarios en todas aquellas especies donde existan vacíos terapéuticos o donde, por tratarse de nichos de mercado reducidos, no haya interés comercial suficiente para el desarrollo de nuevos productos.
Para lograrlo, el comité impulsa diferentes tipos de actuaciones: desde la identificación y priorización de necesidades, como recoge el informe anual, hasta el apoyo a iniciativas de investigación, experimentación y desarrollo de nuevos medicamentos destinados a cubrir esos huecos. También fomenta el registro y la comercialización de productos en ámbitos en los que, sin este empuje institucional, sería difícil que llegasen a materializarse.
El trabajo del CODI-VET se enmarca además en las estrategias europeas sobre medicamentos veterinarios, que buscan equilibrar el uso responsable de antimicrobianos, la protección del bienestar animal y la garantía de una producción ganadera sostenible. En este contexto, los vacíos terapéuticos de medicamentos veterinarios se contemplan no sólo como un problema sanitario, sino también como un reto económico y de salud pública.
Todos los informes del comité, incluidos los dedicados a vacíos terapéuticos y a otras necesidades prioritarias, se pueden consultar en la sección de publicaciones de medicamentos veterinarios de la página web de la AEMPS. Desde ahí, profesionales y empresas pueden acceder al detalle de cada especie y de cada área terapéutica, utilizando esta información como guía para orientar sus decisiones técnicas y sus proyectos de innovación.
El panorama que dibuja el CODI-VET muestra que, aunque se han logrado avances en la disponibilidad de tratamientos para numerosas especies y enfermedades, persisten carencias relevantes en prácticamente todos los grupos animales. Abordar estos vacíos terapéuticos resulta clave para mejorar la salud y el bienestar de los animales, reforzar la seguridad alimentaria y reducir el riesgo de transmisión de enfermedades entre animales y personas, de modo que la información que aporta el informe se convierte en una hoja de ruta útil tanto para la administración como para la industria farmacéutica veterinaria.