La Leishmania, una plaga invisible que afecta a 385.000 perros

El número de perros afectados por esta enfermedad crece cada año en toda España, y la comunidad médica y veterinaria lucha por concienciar a los dueños de perros sobre la prevención de esta enfermedad usando pipetas, espráis, collares y otras opciones. El aumento de casos se debe, en parte, al cambio climático y el aumento de temperaturas, así como a las condiciones en las que vive el animal. También hay razas más propicias a sufrir leishmaniosis, ahora las veremos.

Cada año que pasa los casos de leishmania aumentan sobre todo en zonas de montaña, con agua pantanosa, altas temperaturas y demás. Ha sido la Universidad de Navarra la que ha alertado del aumento de casos llegando a rozar los 400.000 casos al año. Tanto es así que solo en Navarra ha aumentado un 18% la incidencia de esta enfermedad en los perros de la zona en los últimos 20 años, llegando a estar contagiado 2 de cada 10 canes.

La leishmaniosis canina está muy extendida en nuestro país llegando incluso a afectar al 57% de los perros de algunas regiones. Esta enfermedad es una zoonosis que de media afecta a más de 385.000 perros cada año y corresponde al 15% de canes censados dentro del territorio español y de todos ellos solo el 3% está vacunado. Lo «positivo» es que esta enfermedad no se trasmite, es decir que un perro sano y uno enferme puede convivir con total normalidad.

Al igual que ha pasado ahora con el coronavirus, que no todos hemos desarrollado la enfermedad de la misma forma, y la población general empezó a entender lo que era ser asintomático, con la leishmaniosis en perros sucede igual. Es decir, muchos perros pueden tener la enfermedad (trasmitida por un mosquito), pero al no dar rasgos visibles, se complica mucho el diagnóstico y se bloquea la posibilidad de frenar el avance de la enfermedad a otros perros.

Mejor prevenir que curar

Un grupo de amigos en un paruque con un perro

Los perros más afectados por esta enfermedad, que se trasmite por la picadura de un mosquito, son todos aquellos perros que permanecen mucho tiempo en el exterior como los perros de caza, también hay otras razas sensibles como Bóxer, Pastor Alemán, Cocker Spaniel y Rottweiler.

Siempre que vayamos a viajar con nuestra mascota debemos revisar si la zona de destino es de alto contagio o no. En caso de serlo, consultar con el veterinario y buscar alternativas como dejar a nuestro amigo en una guardería canina.

Los profesionales veterinarios siempre apuestan por la prevención, es decir, usar pipetas, collares, sprais y similares que protejan a nuestro perro. Aunque no debemos confiar al 100% en esos sistemas y si en las instrucciones pone que solo dura 8 meses, como es el caso de los collares de la marca Seresto, pues debemos hacer caso a las indicaciones del fabricante, de lo contrario, estaremos poniendo en riesgo la vida de nuestro perro.

Si tenemos mala suerte y nuestro amigo peludo se contagia de leishmaniosis, lo mejor es una detección precoz para empezar el tratamiento lo antes posible. Por eso debemos hacer chequeos y revisiones rutinarias en el veterinario.

Para saber si nuestro perro podría tener la enfermedad debemos observar su pelaje, si hay calvas, si tiene apetito, si tiene debilidad muscular, heridas en la piel, problemas renales, etc.