¿Qué piensan los gatos de nosotros?

¿Qué piensan los gatos de nosotros?

Sofía Pacheco

Durante años muchos se han preguntado cómo nos ven los gatos a los humanos, y ya hay una respuesta por parte de los científicos y estudiosos. Hacemos bien entendiendo que el perro es el mejor amigo del hombre por su lealtad, pero cuidado, porque los gatos podrían ser igual y lo estamos interpretando mal.

Tenemos la respuesta a uno de los mayores misterios de la humanidad, y no nos referimos a qué va antes, si el huevo o la gallina. Han hecho falta siglos de investigación y observación para saber, más o menos, cómo nos ven los gatos a nosotros, sus dueños, o a los humanos en general.

Los que convivimos con gatos y también hemos convivido con perros somos perfectamente conscientes de las diferencias entre ambas especies, cómo interactúan entre ellos, con nosotros, con los juguetes, la comida, cómo nos reciben, etc.

Si nos vamos a la calle, aunque sean 5 minutos, al volver, nuestro perro montará una fiesta y se alegrará mucho. En cambio, nuestro felino, podrá actuar de mil formas diferentes. A nosotros nos ha echado una «bronca», nos ha traído su juguete favorito, nos ha mirado desde la distancia, o directamente ni se ha imputado de su cama, ni una oreja ha movido.

Esas diferencias, por lógica, no las relacionamos con el mismo sentimiento. Es más fácil decir que el perro nos quiere porque así lo demuestra, que decir que los michis nos quieren y luego actúan como si no existiéramos.

Los humanos somos una raza de gatos

Un gato jugando con un humano

Al igual que pasa con los humanos, que unos somos más extrovertidos, otros introvertidos, unos más activos, otros más sedentarios, etc. los gatos nos reconocen perfectamente y saben quiénes somos en todo momento, de eso no hay dudas.

Los michis son independientes por naturaleza, genética e instinto, y se sabe que suelen ser animales muy solitarios. Eso no quita que no demuestren su amor y tengan un claro favorito entre todos los miembros de la familia.

Según los científicos, los humanos nos somos sus amos, ni dueños o humanos a secas, sino que es bastante probable que los gatos nos vean como semejantes. Es decir, gatos más grandes que ellos y con una estructura diferente, pero gatos, a fin de cuentas.

Esto se debe, según el Doctor John Bradshaw, biólogo de la Universidad de Bristol, a que los mininos no se identifican a sí mismos como mascotas, ya que ellos no fueron domesticados durante siglos como sí pasó con los perros.

Es decir, los michis nunca fueron domados para estar a nuestro servicio, sino que ambas especies nos acostumbramos a vivir el uno con el otro. Ellos se domesticaron solos por necesidad y nunca han perdido su instinto. Es por esto que para ellos somos como otra raza de gatos.

Es el instinto lo que hace que un gato quiera dormir con nosotros, jugar, mostrarnos su barriga como señal de agradecimiento o mirarnos desde las alturas con aires de superioridad.

Ellos funcionan por instinto según la experiencia previa y sus interacciones, por eso, los gatos abandonados, maltratados y callejeros, suelen desconfiar mucho de los humanos y después se vuelven súper cariñosos y agradecidos.

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