
El sector del fitness en España vive un momento de auténtico punto de inflexión empresarial. La cadena de gimnasios VivaGym ha cerrado un acuerdo vinculante para adquirir Synergym, una de las marcas que más rápido ha crecido en el segmento low cost en la última década. La operación, todavía pendiente de la aprobación de las autoridades de competencia, da lugar a uno de los mayores grupos de gimnasios de la Península Ibérica.
Con esta compra, el grupo respaldado por el fondo estadounidense Providence Equity Partners consolidará una red de más de 450 clubes entre España y Portugal, rozando el millón de abonados y superando los 270 millones de euros de facturación conjunta. El movimiento no solo refuerza la posición de VivaGym en el mercado ibérico, sino que acelera la concentración de un sector marcado por los márgenes ajustados y la necesidad de escala.
Una operación que reconfigura el mapa del fitness en España

La compra de Synergym por parte de VivaGym se ha articulado a través de la adquisición de Synergym International, la matriz luxemburguesa de Synergym Holding. Se trata de una operación de calado que fusiona dos negocios claramente complementarios, enfocados al fitness accesible y de bajo coste, con fuerte presencia local y vocación de alta capilaridad en barrios y ciudades medianas.
VivaGym, de origen malagueño y fundada en 2011, ha pasado en pocos años de ser un operador emergente a convertirse en una plataforma de referencia en el mercado ibérico. Desde que Providence tomó el control en 2024, la cadena ha acelerado su expansión apoyándose en la combinación de crecimiento orgánico y adquisiciones selectivas de otras redes de gimnasios.
Synergym, también nacida en Málaga en 2013, aporta a la ecuación más de 160 clubes repartidos por toda España, con un perfil de crecimiento especialmente intenso en los últimos ejercicios. Solo en 2024, la compañía facturó 50,2 millones de euros, un 36% más que el año anterior, tras invertir más de 30 millones de euros en la apertura de una treintena de centros.
Una vez cerrada la operación y obtenida la luz verde regulatoria, el nuevo grupo superará holgadamente la barrera de los 450 gimnasios en la Península Ibérica. Esta cifra se aproxima a ese umbral de 500 clubes que muchos analistas del sector consideran el mínimo necesario para competir con ventaja en el segmento low cost, donde la escala marca la diferencia en costes y poder de negociación.
Dimensión, asesoramiento y papel de Providence Equity Partners
La envergadura del acuerdo se refleja en los equipos implicados en la transacción. VivaGym ha contado con el asesoramiento de Boston Consulting Group, Deloitte, Uría Menéndez y A&O Shearman, mientras que Synergym ha sido asesorada por Houlihan Lokey y Garrigues, además de tener el respaldo inversor de Growth Partner (desde 2019), Oxy Capital (desde 2021) y All Seas Capital (desde 2024).
Para Providence Equity Partners, especializado en sectores como telecomunicaciones, medios, educación y negocios de crecimiento, la compra de Synergym representa un paso más en la construcción de una gran plataforma de deporte y bienestar en el sur de Europa. Desde su entrada en VivaGym, el fondo ha protagonizado cerca de una decena de adquisiciones en el mercado ibérico, integrando tanto cadenas consolidadas como paquetes de gimnasios independientes.
Según ha explicado Robert Sudo, director general de Providence, el objetivo pasa por crear plataformas a gran escala en sectores con fuerte demanda y alto potencial de crecimiento. En este caso, el tirón social del ejercicio físico y la creciente disposición de los ciudadanos a invertir en salud y bienestar funcionan como viento de cola para el modelo de negocio.
La propia trayectoria reciente de VivaGym ilustra esa estrategia. Cuando Providence la adquirió en 2024, la cadena contaba con algo más de 100 centros y una facturación de 110,5 millones de euros. Desde entonces, ha acelerado su presencia con compras como Body Factory, Attitude, Quo, Avanza, Nine Fitness, Gymnasium y Forma Sport, además de otras integraciones realizadas en 2024, lo que demuestra un ritmo de consolidación poco habitual en tan poco tiempo.
El papel de Cristina Burzako y la integración de dos modelos complementarios
La operación se convierte en la primera gran jugada corporativa bajo la batuta de Cristina Burzako, exdirectiva de Movistar+ que asumió el cargo de consejera delegada (CEO) de VivaGym en noviembre de 2025. Su mandato llega con un encargo claro: acelerar el crecimiento y convertir a la compañía en una referencia en el ámbito del deporte y el bienestar en Europa, con foco prioritario en la Península Ibérica.
En palabras de Burzako, la adquisición de Synergym supone un “momento decisivo” para VivaGym, al apoyar el robusto crecimiento que ya venía registrando la compañía y permitirle ampliar de forma significativa su alcance. La unión de ambas redes se concibe como una fusión de empresas complementarias, con el propósito de ofrecer un servicio más amplio y consistente a los socios de toda la región.
Por parte de Synergym, su director general, Jordi Bella, ha definido el acuerdo como la “culminación de una etapa de éxito y expansión”. La cadena malagueña llegaba a esta venta en plena fase de crecimiento, tras alcanzar los 160 gimnasios al cierre de 2025 y plantearse el objetivo de llegar a unos 210 centros en 2026, con una previsión de facturación cercana a los 100 millones de euros y un EBITDA aproximado de 40 millones.
Bella subraya que unirse a VivaGym es el paso natural después de esta trayectoria, con la intención de seguir mejorando la vida de miles de personas a través de clubes con zonas de entrenamiento especializadas, equipamiento tecnológico avanzado y personal cualificado. En la práctica, la integración refuerza la posición conjunta frente a otros operadores europeos que también están ganando tamaño a base de expansión agresiva.
El discurso corporativo de ambas partes converge en la idea de crear una plataforma “más sólida y mejor posicionada para invertir en innovación”, elevar la experiencia de los socios y generar valor estable a largo plazo. Esto incluye tanto mejoras de servicio en los clubes físicos como el desarrollo de propuestas digitales y servicios complementarios que vayan más allá del uso del gimnasio tradicional.
Contexto: un mercado en plena fiebre del gimnasio
El movimiento de VivaGym y Synergym se produce en un contexto de auténtico boom del fitness en España. En solo dos años, el país ha sumado alrededor de 1,4 millones de nuevos abonados a gimnasios, hasta alcanzar cerca de 6,2 millones de usuarios a cierre de 2024, según datos sectoriales. Esto supone un crecimiento del 29% frente a los 4,8 millones registrados en 2022.
En términos económicos, el sector del fitness generó en España unos 1.650 millones de euros de facturación en 2025, más del doble que antes de la pandemia. Este salto sitúa al deporte y el fitness como un área con un peso creciente dentro de la economía nacional, hasta representar en torno al 3,3% del PIB, claramente por encima de la media europea, que se mueve entre el 1,5% y el 2%.
Las encuestas del Consejo Superior de Deportes sobre hábitos deportivos apuntan a un cambio profundo en la forma en que la población se relaciona con el ejercicio. En un cuarto de siglo, la proporción de españoles que dicen estar abonados a algún tipo de gimnasio o club deportivo ha pasado de niveles residuales a superar el 30%. Paralelamente, los datos de EuropeActive, que se centran en las cadenas privadas, muestran la incorporación de más de 1,3 millones de socios netos desde 2015.
Ambas series coinciden en algo: la curva se acelera a partir de 2022, cuando la práctica deportiva se consolida como hábito cotidiano tras la pandemia. Esta fiebre por el gimnasio se traduce en una mayor disposición a pagar por servicios de fitness accesibles, flexibles y cercanos, lo que ha alimentado el auge de modelos low cost como los de VivaGym y Synergym.
Este escenario, con la demanda al alza y un mercado cada vez más acostumbrado a entrenar en cadena privada, es el que explica por qué fondos como Providence han decidido pisar el acelerador de la inversión justo ahora. Para muchos inversores, la tendencia social se ha transformado en una tesis empresarial clara.
Escala, márgenes ajustados y la lógica del low cost
La concentración que supone la compra de Synergym por parte de VivaGym responde a una lógica que se ha visto en otros sectores como los supermercados de proximidad o las aerolíneas de bajo coste. Cuando el negocio se sustenta en precios contenidos y altos volúmenes, el tamaño deja de ser opcional y se convierte en requisito de supervivencia.
Una cadena con 100 gimnasios no negocia los mismos alquileres que una red cercana a los 500, ni compra material deportivo a los mismos precios, ni puede dedicar el mismo presupuesto a marketing y tecnología. En este tipo de modelo, el low cost solo funciona de verdad si se opera a gran escala, con capacidad para apretar costes fijos y optimizar cada euro invertido en expansión, y para atraer clientes con gimnasios con matrícula gratis.
Aun así, el sector no está exento de dificultades. Entre 2020 y 2023, las quince principales cadenas de gimnasios en España acumularon más de 420 millones de euros en pérdidas, y solo una minoría de operadores cerró 2023 con beneficios. Pese al crecimiento en ingresos, factores como los altos alquileres, la deuda ligada a nuevas aperturas y la necesidad constante de inversión han presionado los márgenes.
La estrategia de Providence con VivaGym busca precisamente compensar esa presión a través de la creación de una gran plataforma con poder de compra y de negociación, capaz de mejorar la rentabilidad por la vía de la escala y de diversificar sus fuentes de ingreso. Synergym encaja en este plan como una pieza que aporta masa crítica y una red muy extendida en ciudades medias y grandes.
En paralelo, el grupo resultante se plantea avanzar hacia un modelo más amplio de bienestar integral. Esto implica explorar líneas como la nutrición, los suplementos, la alimentación personalizada o la fisioterapia, que pueden complementar la cuota mensual del gimnasio y reforzar la relación con el cliente más allá del entrenamiento físico.
Competencia, oligopolio y próximos movimientos en el sector
La integración de VivaGym y Synergym llega en un momento en el que el mercado europeo ya cuenta con grandes referencias, como la holandesa Basic-Fit, que supera los 1.500 clubes en Europa y ha demostrado que el modelo de gimnasios de bajo coste puede escalar de forma rentable si se alcanza un tamaño suficiente. En España, Basic-Fit ha pasado de 90 a casi 140 centros en un solo año, reforzando esa carrera por la capilaridad.
VivaGym, sin embargo, ha optado por concentrar su estrategia en la Península Ibérica, buscando convertirse en el campeón regional del fitness low cost sin dispersarse en otros mercados. La compra de Synergym acelera ese objetivo y coloca al grupo en una posición más sólida frente a cadenas internacionales y otros actores que también buscan ganar cuota a base de aperturas.
El proceso de concentración ya es visible en las cifras: las diez mayores cadenas de gimnasios concentran alrededor del 54% del mercado español, y las cinco primeras, en torno al 37%, según estimaciones de consultoras especializadas. La entrada de capital internacional suele transformar sectores fragmentados en estructuras de tipo oligopolio, algo que ya se vio en su momento con los supermercados, las telecos o las aerolíneas low cost.
Tras la integración de Synergym, el gran interrogante del sector es quién será el próximo en protagonizar un movimiento relevante. En el radar aparecen nombres como McFit, Fitness Park, Anytime Fitness o BeOne, además de varias cadenas regionales bien posicionadas. Sin embargo, el margen para nuevas grandes operaciones se reduce a medida que avanza la concentración y los activos atractivos se encarecen.
En este escenario, VivaGym se consolida como un actor clave al que el resto de la industria deberá observar de cerca. El grupo resultante de la fusión con Synergym jugará un papel determinante en cómo se reconfiguran precios, servicios y formatos de club en el mercado español y portugués durante los próximos años.
Con todos estos elementos sobre la mesa —crecimiento del número de abonados, interés inversor, presión por la rentabilidad y necesidad de tamaño— la compra de Synergym por VivaGym se entiende como un paso lógico en la evolución del fitness en España: una operación que refuerza la apuesta por un modelo de gimnasio accesible, de gran escala y con ambición de plataforma de bienestar, en un sector cada vez más profesionalizado y competitivo.