Vaya añito se ha marcado Importaco. La compañía valenciana, que es de sobra conocida por ser el pulmón que suministra los frutos secos a los lineales de Mercadona, ha cerrado el ejercicio 2025 con unas cifras que quitan el hipo. Por primera vez en su trayectoria, la empresa familiar ha conseguido rebasar la barrera de los mil millones de euros en facturación, situándose exactamente en los 1.012 millones. Esto supone un empujón del 12,7% respecto al año anterior, una subida que deja claro que su modelo de negocio funciona como un reloj suizo a pesar de las dificultades del mercado actual.
Lo cierto es que no solo han vendido más, sino que han sabido gestionar el negocio con mano izquierda para que la rentabilidad no se quede atrás. El beneficio neto, después de pasar por la caja de los impuestos, se ha plantado en los 41,4 millones de euros, lo que se traduce en un crecimiento del 36,8% si lo comparamos con 2024. Este resultado es especialmente meritorio si tenemos en cuenta que la empresa tuvo que lidiar con los coletazos y efectos de la DANA que golpeó con fuerza sus instalaciones en Beniparrell a finales de 2024, demostrando una capacidad de resiliencia envidiable.
Un músculo industrial que no deja de crecer
Para llegar a estas cifras de vértigo, el grupo ha tenido que mover un volumen de mercancía impresionante. Estamos hablando de que han puesto en circulación unos 122 millones de kilos de frutos secos y han embotellado más de mil millones de litros de agua mineral. No es moco de pavo, ya que el sector del agua también ha tirado del carro con un incremento de 3,2% en volumen. Para que todo esto ruede sin problemas, el presidente de la firma, Toño Pons, ha destacado que la solidez del modelo de gestión y el compromiso de su equipo han sido las piezas clave para navegar en un entorno cada vez más enrevesado.
Lejos de dormirse en los laureles, Importaco ya tiene la vista puesta en lo que está por venir. Para el periodo que arranca ahora y hasta el año 2028, la compañía ha diseñado un plan estratégico que contempla una inversión de 140 millones de euros. La idea es no perder comba y seguir reforzando su competitividad, especialmente en lo que se refiere a la automatización de procesos y la mejora de la logística. Solo durante el año pasado, ya se dejaron más de 31 millones de euros en mejoras, de los cuales una buena parte fue a parar al manantial de Fuente Arevalillo para modernizar las líneas de embotellado.
Innovación en el lineal y respeto por el entorno

En el mundo de la alimentación, si no te mueves, te caducas. Por eso, Importaco ha echado el resto lanzando más de 150 productos nuevos durante el último ejercicio, incluyendo renovaciones como las almendras tostadas con sal con nueva receta. Se han centrado sobre todo en lo que el consumidor pide a gritos hoy en día: snacks que sean saludables, formatos cómodos para llevar y alternativas de origen vegetal o ‘plant-based’. Esta capacidad para adaptarse a las nuevas modas y necesidades es lo que les permite mantener su estatus como proveedores de referencia en grandes superficies como Mercadona, donde la rotación de productos es constante.
Pero no todo es producir por producir. La empresa se ha puesto las pilas con la sostenibilidad de una forma bastante seria. Actualmente gestionan más de 34.000 hectáreas bajo criterios de agricultura sostenible, colaborando estrechamente con cientos de agricultores locales. Este enfoque permite que la trazabilidad de cada bolsa de almendras o nueces sea total, asegurando que se cuida el agua y el suelo. Además, están metidos de lleno en proyectos de economía circular, como el de reutilización de agua en su fábrica de snacks, para que el impacto ambiental sea el mínimo posible mientras siguen creciendo a este ritmo.
Al final, lo que queda claro es que la compañía valenciana ha sabido combinar una gestión financiera de hierro con una visión a largo plazo que prioriza el talento interno y la modernización. Con una plantilla que ya supera las 2.500 personas y un enfoque claro hacia la digitalización, Importaco encara los próximos años con la tranquilidad que da tener los deberes hechos y la cartera llena para invertir. El éxito de sus cifras en 2025 no es más que el reflejo de una estrategia que ha sabido exprimir al máximo la creciente demanda de frutos secos en Europa y la confianza de los consumidores en los productos de proximidad y calidad comprobada.

