
Barcelona sigue ganando músculo en el sector del bienestar. La cadena Anytime Fitness ha puesto el ojo en L’Hospitalet de Llobregat para continuar con su ambicioso plan de expansión en el área metropolitana. Esta nueva apertura se sitúa en una de las zonas más dinámicas y pobladas de la provincia, buscando dar respuesta a una demanda creciente de servicios deportivos que se adapten al ritmo de vida actual de los vecinos.
Lo que hace especial a este nuevo centro es el equipo humano que está detrás de la persiana. No es habitual ver cómo el talento interno decide emprender por su cuenta, pero en esta ocasión la confianza en el modelo de negocio ha sido el motor principal. Tres emprendedores, entre los que se encuentran antiguos trabajadores de la firma, han decidido dar el paso para gestionar su propio local muy cerca del ayuntamiento del municipio.
Equipamiento de vanguardia y disponibilidad total
El establecimiento cuenta con una superficie de aproximadamente 443 metros cuadrados, diseñados para aprovechar cada rincón. Como es sello de la casa, el gimnasio estará operativo las 24 horas los 365 días del año, permitiendo que cada usuario elija el momento que mejor le venga para sudar la camiseta sin preocuparse por el reloj. Las instalaciones disponen de áreas diferenciadas para el entrenamiento cardiovascular, el trabajo de fuerza y las rutinas funcionales.
En el apartado tecnológico, el club no se queda atrás y contará con el apoyo de proveedores de primer nivel como Matrix. Los socios tendrán acceso a herramientas de medición y seguimiento como Evolt y Myzone, que se complementan con el acuerdo reciente con HYROX. Todo este despliegue técnico tiene un objetivo claro: que el usuario reciba un asesoramiento basado en datos reales para que sus esfuerzos en la sala den frutos de manera sostenible.
El salto de empleados a propietarios
La historia de este club tiene nombres propios: Lucas Córdoba y Carlos Olvera, quienes ya conocían los entresijos de la marca tras trabajar en el centro corporativo de Pedralbes. A ellos se les ha unido Sergei Reshetov, un antiguo socio que pasó de entrenar en la cadena a querer formar parte de su estructura empresarial. Esta conversión de empleados en franquiciados es una señal de la solidez del sistema, demostrando que quienes mejor conocen el funcionamiento interno apuestan por su viabilidad a largo plazo.
Desde la dirección de la compañía en España se ve con muy buenos ojos que sea la propia ‘cantera’ la que impulse el crecimiento de la red. Consideran que tener a mandos intermedios dando el salto a la propiedad asegura que la filosofía de acompañamiento al cliente se mantenga intacta. Al fin y al cabo, estos nuevos dueños ya saben lo que es gestionar el día a día de un club y conocen de primera mano las necesidades de los abonados.
Objetivos de crecimiento en el horizonte
Cataluña se confirma como el gran feudo de la enseña estadounidense en nuestro país. Tras la puesta en marcha de un local en Molins de Rei, la comunidad ya cuenta con una treintena larga de establecimientos funcionando a pleno rendimiento. La estrategia de la marca pasa por saturar de forma inteligente los núcleos urbanos con mayor densidad de población, ofreciendo centros de conveniencia donde la cercanía sea un valor añadido para el cliente.
A nivel nacional, la cadena ya supera el medio centenar de gimnasios y tiene la mirada puesta en un crecimiento sostenido para los próximos ejercicios. El plan estratégico busca consolidar una red que supere los sesenta centros y alcance una comunidad de sesenta mil usuarios en todo el territorio. Con la apertura en L’Hospitalet se refuerza una estructura que combina locales propios con franquicias y expansiones del sector fitness, apoyándose en la experiencia del talento interno para garantizar que el servicio mantenga los estándares de calidad que demandan los deportistas de hoy en día.
