El auge del fitness y la cultura del gimnasio ha traído consigo un consumo masivo de suplementos, pero no todo lo que brilla en los escaparates digitales es oro. Comprar suplementos por internet se ha vuelto algo tan cotidiano que a veces olvidamos lo importante que es verificar qué estamos metiendo en nuestro cuerpo. En este contexto, ha saltado una alarma importante que afecta a uno de los productos más buscados por quienes quieren ganar masa muscular, poniendo de manifiesto que la vigilancia sobre los productos que se venden en redes sociales debe ser máxima para evitar sustos innecesarios.
Recientemente, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) ha lanzado un aviso serio sobre la comercialización sin control de un suplemento muy concreto. Se trata de la creatina monohidrato de la marca Dymatize, específicamente en su formato de 3 gramos. Aunque este tipo de productos son habituales en las rutinas de muchos deportistas, la entidad ha dejado claro que esta versión específica no cuenta con los permisos necesarios para estar en el mercado, lo que la convierte automáticamente en un producto fuera de la legalidad que podría esconder riesgos para el consumidor.
¿Por qué este suplemento se considera un riesgo sanitario?

El principal problema que han detectado las autoridades es que el producto denominado «Creatine Monohydrate 3g» de Dymatize se está moviendo por canales digitales, como perfiles de Facebook e Instagram, sin tener un registro sanitario en vigor. Al no haber pasado por los filtros de la Dirección de Medicamentos y Productos Biológicos, se considera un artículo fraudulento. Esto significa que nadie ha evaluado su calidad, seguridad o eficacia, lo que supone un riesgo directo para la salud de quienes lo compran pensando que es un suplemento deportivo estándar.
Además de la falta de papeles, el Invima subraya que este producto incumple la normativa técnica vigente, en concreto el Decreto 3249 de 2006. Cuando un suplemento no está registrado, se pierde totalmente la pista de su origen. No se sabe bajo qué condiciones de higiene se ha fabricado, ni cómo se ha transportado o almacenado. Por eso, se desconoce el contenido real de sus componentes, y vaya tela, porque podrías estar ingiriendo sustancias que no figuran en la etiqueta o que incluso podrían ser perjudiciales a largo plazo.
Una advertencia que ya tiene antecedentes
Ojo al dato, porque no es la primera vez que esta marca está en el punto de mira de las autoridades sanitarias. Ya en septiembre de 2022 se emitió una alerta similar (la número 128-2022) por una versión de 5 gramos del mismo producto que también circulaba de forma irregular. La nueva alerta, identificada como la 170-2026, es básicamente una actualización para avisar de que el fraude ha mutado a una nueva presentación de 3 gramos que se está ofreciendo en perfiles como ‘Medellinfit’ y otras plataformas de comercio electrónico.
Resulta llamativo cómo este tipo de productos fraudulentos consiguen reaparecer con ligeros cambios en su formato para intentar esquivar los controles. Las autoridades insisten en que, al no tener respaldo legal, este suplemento puede generar falsas expectativas sobre sus beneficios o su pureza. Por lo tanto, la trazabilidad del producto es inexistente, lo cual es una bandera roja gigante para cualquier consumidor que se tome en serio su salud y no quiera jugar a la ruleta rusa con su suplementación.
Pasos a seguir si tienes este producto en casa
Si por un casual te has hecho con un bote de esta creatina, la recomendación de los expertos es tajante: deja de tomarla ahora mismo. No merece la pena jugársela por un bote de polvos que no garantiza lo que lleva dentro. En caso de que ya la hayas consumido y notes cualquier efecto raro, lo suyo es que lo reportes de inmediato a través de los canales de farmacovigilancia. No es por alarmar, pero sin controles oficiales, cualquier reacción adversa debe ser monitorizada por profesionales de la salud.
Para evitar caer en estos chollos que salen caros, lo mejor es aprender a verificar la legalidad de lo que compramos. La mayoría de países cuentan con bases de datos donde, introduciendo el nombre del producto o su número de registro, puedes saber si es legal o no. Antes de pasar por caja en una web desconocida, conviene entrar en el portal oficial de salud y hacer una búsqueda rápida. Si el producto no aparece o el número no coincide, mejor dejarlo pasar y comprar en sitios de confianza que ofrezcan todas las garantías necesarias.
Es fundamental que tanto las tiendas físicas como los gimnasios y los propios ciudadanos colaboren informando sobre los lugares donde se distribuye esta creatina ilegal. La lucha contra los productos fraudulentos es cosa de todos y, al final del día, comprobar el registro sanitario antes de utilizarlo es la mejor barrera de defensa que tenemos. Mantenerse informado y desconfiar de las ofertas demasiado buenas que circulan por redes sociales es clave para que nuestro entrenamiento sea tan sano como seguro.
