Tras más de dos años con baja incidencia, la gripe aviar ha vuelto a España con el subtipo H5N1. Las autoridades han confirmado focos y casos en distintas comunidades, con especial seguimiento en Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura y Andalucía, y han pedido reforzar la vigilancia y las medidas de control en explotaciones.
La reactivación se encadenó a partir de julio en varias localizaciones: una granja de pavos en Ahillones (Badajoz), detecciones en aves silvestres en Corte de Peleas (Badajoz) y El Casar de Cáceres (Cáceres), y un episodio relevante en Pozo de Guadalajara (Guadalajara), donde se procedió al sacrificio de más de 37.000 gallinas. El repunte ha supuesto perder el estatus de país libre de influenza aviar.
El mapa de los focos activos
Según el último balance oficial, se contabilizan 4 focos en aves de corral (uno en Extremadura, dos en Castilla-La Mancha y uno en Andalucía), además de 1 foco en aves cautivas en el País Vasco. En paralelo, se han confirmado más de una treintena de casos en aves silvestres distribuidos por Extremadura, Castilla y León, Galicia, Asturias, País Vasco, Cataluña y Andalucía.
Andalucía emerge como una de las zonas con mayor actividad reciente, algo lógico por su papel como punto clave en la ruta migratoria de miles de aves. En la provincia de Sevilla se han verificado varios focos, y se han activado protocolos específicos dirigidos a los ayuntamientos para incrementar la vigilancia.
La atención se centra también en el Espacio Natural de Doñana, donde se ha reforzado la monitorización y la intervención preventiva ante la detección de casos en su área de influencia. El objetivo es minimizar contactos entre aves domésticas y silvestres y evitar que el virus se afiance durante los picos migratorios, cuando el riesgo es más elevado.
En la capital andaluza se han aplicado cierres preventivos en varios parques para facilitar la inspección y desinfección: Parque de María Luisa, Parque del Tamarguillo, Parque de Miraflores y jardines del Alcázar. Los servicios municipales retiran ejemplares muertos para su análisis y extreman la limpieza en láminas de agua.
En qué consiste la gripe aviar H5N1
La gripe aviar es una enfermedad infecciosa causada por virus de la gripe que afecta principalmente a las aves y de la que se tiene constancia desde hace más de un siglo. Desde 2003, el subtipo H5N1 ha provocado brotes recurrentes en distintos continentes, con impacto tanto en la avifauna silvestre como en la producción avícola.
La susceptibilidad varía entre especies: las gallináceas (como gallinas y pavos) suelen sufrir cuadros más graves, mientras que muchas anátidas (patos, gansos o cisnes) pueden actuar como portadoras y facilitar la expansión del virus sin mostrar signos intensos.
Cómo se transmite entre aves y a personas
Una vez entra en una explotación, el virus se difunde por heces y secreciones respiratorias a través del contacto directo entre aves, por agua o alimentos contaminados, materiales y vehículos, ropa y calzado de trabajo y, en determinadas condiciones, por vía aérea. La bioseguridad es decisiva para cortar estas rutas.
El salto a humanos es poco frecuente y, cuando ocurre, suele estar asociado a un contacto muy estrecho y prolongado con aves enfermas o sus restos. Los perfiles con mayor exposición son quienes trabajan en granjas o gestionan focos. Las autoridades recuerdan que el virus no se transmite por el consumo de carne de ave bien cocinada, huevos o productos procesados.
Síntomas y tiempos de la infección
En aves, la manifestación clínica es variable según la cepa y la especie, pero puede cursar con apatía, dificultad respiratoria y alta mortalidad. El periodo de incubación suele rondar los 2 días y la mayor parte de las bajas se concentra entre los 3 y 5 días, a veces sin lesiones macroscópicas evidentes.
En humanos, los signos se parecen a los de la gripe estacional: fiebre, tos, dolor de garganta, rinorrea, mialgias o cefalea, y en ocasiones vómitos o diarrea. No hay evidencia de transmisión eficaz sostenida de persona a persona en los brotes actuales.
Medidas de control y recomendaciones
El Ministerio de Agricultura insta a mantener y reforzar las medidas de bioseguridad en las granjas: impedir el contacto con aves silvestres, proteger el suministro de agua y el pienso, desinfectar equipos y vehículos, y reforzar los protocolos de vestimenta, calzado y limpieza del personal.
Si se encuentran aves enfermas o muertas en el medio natural, lo adecuado es no tocar ni manipular los ejemplares y avisar a los servicios competentes. En áreas urbanas con parques y estanques, se recomienda evitar el contacto innecesario con aves y mascotas, y respetar los perímetros de seguridad cuando estén señalizados.
Impacto en el sector y en la biodiversidad
En el plano productivo, los focos provocan sacrificios obligatorios y restricciones comerciales, como la suspensión de importaciones desde Huelva, que dañan a la cadena avícola. Entre los casos recientes figura una granja de Guadalajara con miles de gallinas afectadas, además de explotaciones en Extremadura y Castilla-La Mancha.
En la naturaleza, preocupa el efecto sobre humedales estratégicos como Doñana, por su papel en las rutas migratorias. Equipos científicos de referencia trabajan en la evaluación de especies sensibles; entre las más vigiladas figuran la focha cornuda, la malvasía cabeciblanca o la cerceta pardilla, todas ellas asociadas a ecosistemas acuáticos.
La situación evoluciona con rapidez y exige prudencia, pero el mensaje de las autoridades es claro: el riesgo para la población general es bajo y las claves pasan por la bioseguridad en granjas, la vigilancia en humedales y evitar el contacto directo con aves enfermas o muertas; no hay riesgo por alimentos avícolas correctamente cocinados.