Sevilla refuerza la campaña contra los mosquitos del Virus del Nilo

  • La Diputación de Sevilla adelanta a primeros de marzo la campaña contra los mosquitos del Virus del Nilo Occidental.
  • El perímetro de actuación se amplía a 1,5 km alrededor de 15 municipios con mayor riesgo entomológico.
  • Se consolidan el uso de drones y el refuerzo de medios materiales y humanos para tratar zonas de difícil acceso.
  • Las autoridades insisten en la prevención ciudadana para evitar focos de agua estancada en viviendas y entornos privados.

campana contra los mosquitos del virus del nilo

La provincia de Sevilla se prepara para una nueva campaña intensiva contra los mosquitos transmisores del Virus del Nilo Occidental, adelantando el calendario habitual para reducir al máximo el riesgo de contagios. Las primeras actuaciones comenzarán en los primeros días de marzo, con la vista puesta en los focos de cría que ya empiezan a activarse con la subida de las temperaturas y las recientes lluvias.

Las administraciones han decidido reforzar la estrategia de salud pública tras los casos confirmados en Andalucía en la última temporada, con pacientes afectados en la provincia de Sevilla y en la localidad almeriense de Mojácar. Aunque la mayoría de las personas afectadas superaron la enfermedad sin secuelas, las autoridades sanitarias no quieren bajar la guardia y han diseñado un plan más amplio y exigente, tanto en el ámbito rural como en los entornos urbanos.

Inicio adelantado y plan provincial coordinado

Según ha confirmado la propia institución provincial, la Diputación de Sevilla arrancará los tratamientos frente a los mosquitos a comienzos de marzo, adelantando “todavía más” la campaña respecto al año anterior, cuando los trabajos empezaron más avanzado el mes. El objetivo es actuar antes de que la población de mosquitos aumente de forma notable con la llegada de la primavera.

Esta intervención se enmarca en el Plan de vigilancia y control de vectores transmisores del Virus del Nilo Occidental (VNO), una estrategia que se viene consolidando en los últimos años y que ahora da un paso más. El diseño del programa para 2026 supone una evolución ambiciosa de las medidas ya implantadas, con una mayor coordinación entre la Diputación, los ayuntamientos y la Junta de Andalucía, que es la administración competente en materia sanitaria.

La Diputación ha querido dejar claro que no se trata de una campaña puntual, sino de una línea de trabajo continuada que se refuerza en los meses de mayor riesgo. Se mantiene un contrato bianual con la empresa pública Tragsatec para ejecutar los tratamientos en el entorno de los municipios, mientras que los ayuntamientos son los responsables de actuar dentro de los núcleos urbanos.

En la capital y en otros municipios, los servicios municipales ya han venido actuando de forma sostenida en espacios con alta probabilidad de cría de mosquitos: zonas húmedas, láminas de agua estancada, imbornales, fuentes ornamentales, lagunas, parques ajardinados y áreas industriales. Este enfoque busca reducir al máximo los puntos donde el mosquito encuentra condiciones idóneas para reproducirse.

El adelanto de la campaña y la coordinación entre administraciones responden a una preocupación compartida: evitar que episodios puntuales de contagios vuelvan a repetirse y, en caso de aparición de nuevos casos, que el sistema ya esté desplegado y funcionando a pleno rendimiento.

plan de vigilancia contra el virus del nilo

Perímetro ampliado: más superficie y mayor control

Una de las grandes novedades de este año es la consolidación definitiva de un perímetro de actuación ampliado desde el primer día de campaña. Los equipos trabajarán en un radio de 1,5 kilómetros alrededor de los núcleos de población principales, secundarios y zonas diseminadas, abarcando tanto áreas urbanas periféricas como franjas rurales próximas a los pueblos.

Esta decisión supone intervenir sobre una superficie un 93,7% mayor respecto al criterio base aplicado en 2025, cuando la prioridad se centraba principalmente en los núcleos urbanos más grandes. Con la nueva configuración, se pretende un control mucho más exhaustivo de los focos periurbanos, donde la presencia de agua estancada, canales, acequias o pequeñas lagunas favorece la proliferación del mosquito.

Las autoridades sanitarias insisten en que los entornos rurales y las áreas limítrofes de los pueblos juegan un papel clave en la expansión del Virus del Nilo Occidental. Por ello, reforzar la intervención en este tipo de zonas se considera un paso esencial para cortar la cadena de transmisión entre aves, mosquitos y seres humanos.

Además del aumento del perímetro, la Diputación señala que se han reforzado los medios materiales y humanos destinados a los trabajos de campo. Esto incluye más personal especializado, productos biocidas certificados y herramientas de seguimiento para evaluar de forma constante la eficacia de los tratamientos aplicados.

Este despliegue ampliado llega en un contexto marcado por episodios recientes de lluvias que han dejado abundante agua acumulada en muchas zonas rurales y periurbanas de la provincia. Estas condiciones incrementan el riesgo de que se formen nuevos criaderos, por lo que la anticipación se considera especialmente importante este año.

Quince municipios bajo especial vigilancia

El plan provincial se centrará en 15 municipios catalogados como de mayor riesgo entomológico por la Junta de Andalucía. Se trata de localidades ubicadas tanto en el entorno de la vega del Guadalquivir como en áreas cercanas a humedales y zonas de marisma, donde el hábitat resulta muy favorable para las especies vectoras.

Los municipios incluidos en esta campaña reforzada son Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas, Utrera, Los Palacios y Villafranca, Las Cabezas de San Juan, Lebrija, Almensilla, Palomares del Río, Mairena del Aljarafe, Bollullos de la Mitación, Aznalcázar, Villamanrique de la Condesa, Isla Mayor, La Puebla del Río y Coria del Río. En todos ellos, la actuación de la Diputación se centrará en los alrededores de los cascos urbanos, mientras que los ayuntamientos completarán el trabajo dentro de las poblaciones.

El listado de municipios no es casual: son áreas donde se ha detectado históricamente una presencia significativa de mosquitos del género Culex, los principales transmisores del Virus del Nilo Occidental en Europa. Además, muchas de estas localidades se encuentran próximas a humedales relevantes, como la zona de influencia de Doñana o áreas de regadío intensivo.

En paralelo a la acción provincial, algunos consistorios, como el de Guillena, han puesto en marcha planes municipales de vigilancia y control complementarios. Estos programas incluyen la revisión de imbornales y puntos de drenaje para detectar agua estancada y la toma de muestras para comprobar la presencia de larvas, aplicando tratamientos larvicidas respetuosos con el medio ambiente cuando es necesario.

En estos municipios también se mantiene la instalación y revisión periódica de trampas de captura de mosquitos para el monitoreo entomológico. Con los datos obtenidos, los técnicos pueden ajustar la frecuencia y la intensidad de las intervenciones, concentrando los esfuerzos en aquellos puntos donde se detecta mayor actividad del vector.

Tecnología y drones para llegar donde antes no se llegaba

Otro de los pilares de la campaña es la aplicación de tecnología aérea mediante drones, un recurso que ya se utilizó en temporadas anteriores y que ahora se amplía tanto en alcance como en zonas de actuación. Estos dispositivos permiten tratar áreas de difícil acceso donde los medios terrestres o los helicópteros convencionales no pueden operar con seguridad o eficacia.

Los drones se emplearán no solo en los arrozales y marismas, tradicionales puntos calientes de proliferación, sino también en terrenos irregulares, canales secundarios, pequeños embalses y humedales aislados. Gracias a su precisión, se puede aplicar el producto exclusivamente en las zonas necesarias, reduciendo el impacto sobre el entorno y optimizando los recursos disponibles.

La Diputación subraya que esta forma de trabajo permite una cobertura más homogénea de la provincia, especialmente en aquellos municipios con gran extensión de zonas rurales o de marisma. La combinación de dispositivos aéreos, equipos sobre el terreno y personal técnico especializado conforma un sistema de vigilancia flexible, capaz de adaptarse a las condiciones cambiantes de cada temporada.

Para completar este enfoque, los equipos técnicos realizan un seguimiento continuo de los puntos tratados, revisando la eficacia de los productos y, si es necesario, programando nuevas intervenciones. De esta forma, se busca mantener la población de mosquitos por debajo de los umbrales de riesgo durante los meses de máxima actividad.

Este uso de la tecnología se apoya en la información generada por la red de monitoreo entomológico, que registra la presencia de diferentes especies y su distribución. Sobre esa base, se priorizan los espacios donde se localizan con mayor frecuencia los mosquitos vectores del Virus del Nilo Occidental.

Los vectores del Virus del Nilo y los casos recientes

Las investigaciones desarrolladas por la Estación Biológica de Doñana-CSIC señalan de forma clara a dos especies como principales transmisores del Virus del Nilo Occidental en Andalucía: Culex pipiens y Culex perexiguus. Se trata de mosquitos muy adaptados a convivir cerca de los núcleos de población, que encuentran refugio tanto en entornos naturales como en infraestructuras humanas.

Estos vectores suelen aprovechar cualquier acumulación de agua estancada para depositar sus huevos: desde charcas y acequias hasta pequeñas balsas, bidones sin tapa, fuentes poco mantenidas o piscinas abandonadas. Por eso, las autoridades recalcan que el control no puede limitarse solo a las grandes zonas húmedas, sino que debe extenderse a jardines privados, patios, solares y espacios industriales.

En la última temporada, se registraron en Andalucía tres casos confirmados de Fiebre del Nilo Occidental en adultos. Dos de ellos correspondieron a la provincia de Sevilla, concretamente en los municipios de La Rinconada y Morón de la Frontera, y un tercero se detectó en Mojácar (Almería). Únicamente el caso de La Rinconada requirió hospitalización prolongada; el resto de afectados se recuperó sin consecuencias graves.

Aunque la cifra de casos fue reducida en comparación con otros brotes anteriores, las autoridades sanitarias recuerdan que la enfermedad puede generar complicaciones serias en personas vulnerables, por lo que se considera imprescindible mantener la vigilancia y las campañas preventivas año tras año.

El refuerzo del plan en Sevilla y en otras zonas de la comunidad se interpreta como una respuesta institucional a medio y largo plazo, pensada para que la convivencia con este virus emergente esté siempre bajo control y no dependa únicamente de actuaciones puntuales cuando aparecen casos.

El papel de los ayuntamientos y la importancia de las viviendas

Aunque la Diputación coordina buena parte del dispositivo en el entorno de los municipios, los ayuntamientos desempeñan un rol clave dentro de los cascos urbanos. Entre sus tareas se incluyen los tratamientos en imbornales y redes de saneamiento, el mantenimiento de parques y fuentes, la limpieza de zonas industriales y la vigilancia de solares abandonados.

Ayuntamientos como el de Guillena han puesto en marcha campañas específicas de control de vectores, que combinan acciones técnicas con programas de información a la ciudadanía. En ese municipio, por ejemplo, se revisan con regularidad los puntos de control de los sumideros para comprobar si hay agua estancada y presencia de larvas. Cuando se detecta actividad, se aplica un tratamiento larvicida inocuo para el medio ambiente, destinado a cortar el ciclo del mosquito antes de que alcance la fase adulta.

Además de la actuación directa, los consistorios insisten en la sensibilización vecinal. Se recuerda la necesidad de evitar el agua acumulada en recipientes, macetas, ceniceros, canaletas, cubas de obra, neumáticos o cualquier elemento que pueda convertirse en un pequeño estanque. También se recomienda mantener en buen estado de cloración piscinas y albercas, así como revisar jarrones con agua en cementerios y huertos urbanos.

Los mensajes de prevención hacen hincapié en adaptar también el interior de las viviendas: utilizar mosquiteras en ventanas y puertas, apagar luces exteriores que atraigan insectos cuando no sean necesarias y vigilar que desagües y sumideros no queden obstruidos. Son gestos sencillos, pero pueden marcar la diferencia a la hora de reducir el número de picaduras y, por tanto, el riesgo de transmisión.

Los expertos recuerdan que la colaboración ciudadana es imprescindible para que el esfuerzo de las administraciones tenga pleno efecto. Por muy extensa que sea la campaña institucional, si en patios y jardines privados se mantiene agua estancada durante días, los mosquitos encontrarán siempre nuevas oportunidades para reproducirse.

Una estrategia de salud pública que mira al futuro

La combinación de inicio adelantado, ampliación del perímetro de actuación, uso intensivo de drones y refuerzo de medios humanos y materiales dibuja un escenario en el que la lucha contra el Virus del Nilo Occidental se plantea como una política estable de salud pública. No se trata solo de reaccionar ante los casos que puedan aparecer, sino de limitar al máximo la probabilidad de que se produzcan nuevos contagios.

Al mismo tiempo, la coordinación entre Diputación, Junta de Andalucía, ayuntamientos y centros de investigación como la Estación Biológica de Doñana-CSIC permite tomar decisiones basadas en datos científicos: mapas de riesgo, presencia de especies vectoras, registros meteorológicos y antecedentes de casos en campañas anteriores.

Todo este despliegue se complementa con la información y las recomendaciones dirigidas a la ciudadanía, que siguen siendo la última barrera de prevención. Mantener las parcelas limpias, revisar recipientes con agua, cuidar el mantenimiento de piscinas y emplear medidas de protección personal frente a las picaduras ayuda a reducir notablemente el impacto de este tipo de virus.

Con este enfoque más amplio, la provincia de Sevilla y el conjunto de Andalucía afrontan la nueva temporada de mosquitos con un nivel de preparación superior al de años previos. El reto ahora pasa por mantener la constancia en las actuaciones y por que cada vecino asuma también su parte de responsabilidad para minimizar, entre todos, el riesgo asociado al Virus del Nilo Occidental.

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