Segundo caso de influenza aviar H5 en aves de corral en Buenos Aires

  • Confirmado un segundo foco de influenza aviar H5 en aves de corral en Lobos, tras el primer caso en Ranchos.
  • El SENASA activó el plan de contingencia con interdicción de granjas, sacrificio sanitario y Zona de Control Sanitario.
  • Argentina perdió temporalmente el estatus de país libre de IAAP y afronta restricciones a la exportación de carne aviar fresca.
  • Si no aparecen nuevos brotes en 28 días tras la desinfección, el país podría autodeclararse nuevamente libre ante la OMSA.

segundo caso de influenza aviar

El segundo caso de influenza aviar altamente patógena H5 en aves de corral en la provincia de Buenos Aires ha encendido de nuevo las alertas sanitarias y comerciales en Argentina. El nuevo foco se localizó en un establecimiento avícola de la zona de Lobos, y se suma al brote detectado previamente en Ranchos, en el mismo distrito productivo.

Esta reaparición del virus en explotaciones comerciales pone bajo presión a uno de los complejos exportadores más relevantes del país, especialmente al segmento de carne aviar fresca, y vuelve a situar el debate sobre bioseguridad, controles epidemiológicos y mantenimiento de mercados internacionales en el centro de la agenda.

Cómo se detectó el segundo caso de influenza aviar H5

El nuevo foco fue identificado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en una explotación de reproductores padres pesados ubicada en el partido bonaerense de Lobos. Tras recibir la notificación inicial de sospecha, equipos técnicos del organismo acudieron al establecimiento para realizar la asistencia in situ, tomar muestras y remitirlas al laboratorio oficial.

Las pruebas efectuadas en el Laboratorio Nacional del SENASA, en Martínez, confirmaron la presencia del virus de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en las aves de corral del establecimiento. Con esta confirmación, el caso de Lobos quedó oficialmente registrado como el segundo brote en aves comerciales de la provincia de Buenos Aires, tras el primer episodio reportado en Ranchos.

En el foco inicial de Ranchos, la alerta se disparó a raíz de signos clínicos compatibles con la enfermedad y una mortandad inusualmente elevada en reproductores. Las muestras recogidas por veterinarios oficiales también dieron positivo a IAAP H5, marcando el punto de partida de esta nueva etapa de emergencia sanitaria en el sector avícola argentino.

Ambos brotes comparten un patrón común: se trata de explotaciones de reproductores comerciales, lo que incrementa la sensibilidad del sistema productivo, ya que estas granjas forman parte de la base genética y de reposición del resto de la cadena avícola.

Plan de contingencia: interdicción, sacrificio y Zonas de Control

Tras la confirmación de los casos en Ranchos y Lobos, el SENASA puso en marcha su plan de contingencia para influenza aviar, diseñado para minimizar la propagación del virus y proteger el estatus sanitario de las zonas no afectadas. La primera medida ha sido la interdicción inmediata de los establecimientos, es decir, la suspensión de movimientos de aves, productos y subproductos desde y hacia las granjas afectadas.

En paralelo, se dispuso el despoblamiento sanitario de las aves involucradas y la gestión controlada de su disposición final. Estas tareas incluyen el sacrificio, el enterramiento o eliminación segura y, posteriormente, una fase intensiva de limpieza y desinfección de las instalaciones, equipos y superficies, para reducir al máximo la carga viral en los predios.

El protocolo también establece la creación de una Zona de Control Sanitario (ZCS) alrededor de cada foco. Dentro de esta zona se definen dos anillos: un perifoco de 3 kilómetros, donde se refuerza la contención, la bioseguridad y la restricción de movimientos, y un anillo de vigilancia de 7 kilómetros, orientado al monitoreo y al rastreo epidemiológico exhaustivo en explotaciones y aves de distintos tipos.

Además del control sobre aves de producción, se realizan tareas de vigilancia en aves silvestres y de traspatio dentro de la ZCS y en áreas adyacentes, con el objetivo de detectar tempranamente cualquier posible salto del virus entre poblaciones y cortar la cadena de transmisión antes de que alcance otras granjas comerciales. En este sentido, se han reportado casos en aves silvestres que refuerzan la necesidad de la vigilancia coordinada.

Una vez finalizado el sacrificio sanitario y completadas las labores de limpieza profunda y desinfección, los establecimientos permanecen bajo supervisión hasta que se cumpla el plazo de seguridad fijado por los estándares internacionales, manteniéndose las restricciones de movimiento y los controles intensivos.

Impacto sobre el estatus sanitario y las exportaciones

La confirmación de estos brotes de IAAP H5 en aves comerciales ha tenido un efecto inmediato sobre el posicionamiento sanitario internacional de Argentina. Con el primer foco en explotaciones de producción, el país perdió su condición de territorio libre de influenza aviar altamente patógena ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), lo que obligó a suspender temporalmente las exportaciones a aquellos destinos que exigen estatus libre total.

La mercancía más perjudicada por esta situación es la carne aviar fresca, que se enfrenta a restricciones en alrededor de 40 mercados internacionales, incluyendo a China, uno de los principales compradores del pollo argentino. Pese a ello, las autoridades destacan que el perjuicio comercial actual es menos severo que el registrado en los grandes brotes, como el gran foco que exigió medidas extensas en otros contextos.

En los últimos años, el trabajo diplomático y técnico con socios comerciales permitió acordar esquemas de zonificación, regionalización y compartimentación. Estos mecanismos admiten el reconocimiento de áreas o compartimentos libres de la enfermedad dentro de un mismo país, de forma que los envíos procedentes de zonas sin focos puedan continuar, incluso ante la presencia de brotes localizados en otras regiones.

Gracias a estos instrumentos, Argentina ha conseguido mantener un acceso diferenciado para la carne aviar y otros productos derivados en más de 35 destinos, lo que supone una reducción cercana al 47 % en el número de mercados afectados por restricciones, si se compara con los cierres generalizados derivados de los episodios de 2023 y 2025.

De acuerdo con datos oficiales, en 2025 las exportaciones de carne aviar argentina alcanzaron unas 169.000 toneladas, con un valor aproximado de 218 millones de dólares. El temor del sector es que un empeoramiento de la situación sanitaria pueda volver a golpear estos volúmenes, aunque por ahora se subraya que el impacto es cuantitativamente menor que en aquellas crisis previas.

Escenario sanitario y comercial: plazos y condiciones para recuperar el estatus

Desde el punto de vista regulatorio, la clave para recuperar el estatus de país libre de influenza aviar altamente patógena reside en la ausencia de nuevos brotes en granjas comerciales durante un período determinado tras la aplicación de las medidas de control. Las normas de la OMSA contemplan que, una vez completado el sacrificio sanitario, la limpieza y la desinfección de la unidad productiva afectada, debe transcurrir al menos un plazo de 28 días sin nuevos focos para volver a aspirar a la declaración de país libre.

Si se cumple ese requisito, Argentina tiene la posibilidad de autodeclararse libre ante la OMSA, notificar la situación de manera formal y solicitar el restablecimiento pleno del estatus sanitario anterior. A partir de ahí, se abre el camino para renegociar la reapertura de aquellos mercados que ataban sus importaciones de productos aviares a la condición de país sin influenza aviar altamente patógena.

Mientras tanto, el mercado interno de carne de pollo y huevos se mantiene operativo con normalidad. Las autoridades sanitarias recuerdan que la influenza aviar no se transmite a las personas por el consumo de carne aviar ni de productos como los huevos, siempre que se sigan las pautas habituales de cocción y manipulación higiénica de los alimentos.

El área económica más sensible continúa siendo la de las exportaciones, donde se combinan las consecuencias directas de las restricciones con el efecto reputacional sobre los productos argentinos. El antecedente del fuerte brote de 2023, que forzó el cierre casi total de los mercados y tardó años en normalizarse, sigue muy presente en la memoria del sector.

En aquel episodio se produjo el cierre masivo de destinos, con especial relevancia del mercado chino, que recién volvió a habilitar importaciones aviares argentinas tras un largo periodo de negociaciones técnicas y verificación de las medidas de control y bioseguridad implementadas en el país.

Medidas de prevención y bioseguridad en granjas y traspatio

Para reducir el riesgo de que el virus se propague más allá de los focos ya detectados, el SENASA ha insistido en la necesidad de que los establecimientos avícolas refuercen al máximo sus protocolos de manejo, higiene y bioseguridad. Estas obligaciones se encuentran enmarcadas en la Resolución N.º 1699/2019, que regula las medidas mínimas y las buenas prácticas en las granjas de todo el país.

Entre las recomendaciones, se incluyen cuestiones como controlar estrictamente el ingreso de personas y vehículos, utilizar ropa y calzado exclusivos de trabajo, disponer de arcos o pediluvios desinfectantes, y llevar un registro detallado de entradas y salidas para facilitar la trazabilidad en caso de eventuales focos.

En el caso de las aves de traspatio y pequeños criaderos familiares, el organismo aconseja mantener a los animales en espacios protegidos y preferentemente cerrados, para evitar el contacto directo con aves silvestres que puedan actuar como portadoras del virus. También se recalca la importancia de limpiar y desinfectar periódicamente corrales, bebederos y comederos, así como proteger las fuentes de agua y alimentos frente al acceso de fauna silvestre.

Otra de las claves es minimizar la circulación de personas ajenas a los establecimientos y restringir el movimiento de animales entre explotaciones, salvo en casos estrictamente necesarios y bajo condiciones de transporte y documentación sanitaria adecuadas. La bioseguridad, subrayan los técnicos, no se limita a las grandes empresas, sino que también involucra a productores medianos, pequeños y a propietarios de aves de patio.

El refuerzo de las medidas también pasa por incrementar la vigilancia pasiva y activa. La primera se basa en la notificación de casos sospechosos por parte de quienes manejan aves, mientras que la segunda implica operativos de muestreo y control en granjas y entornos considerados de riesgo, especialmente dentro y alrededor de las Zonas de Control Sanitario definidas por los brotes.

Notificación de sospechas y canales de contacto con el SENASA

La detección temprana de nuevos focos depende en buena medida de la colaboración de todos los actores vinculados a la avicultura. Por ello, el SENASA insiste en que cualquier mortandad inusual o signos nerviosos, digestivos o respiratorios en aves domésticas o silvestres deben comunicarse de forma inmediata a los canales oficiales habilitados.

Las notificaciones pueden realizarse en la oficina local del organismo, de manera presencial o telefónica, y también a través de herramientas a distancia. Entre ellas se encuentran el número de WhatsApp institucional, el correo electrónico específico para reportes sanitarios y el formulario en línea “Avisá al Senasa” disponible en el sitio web oficial, pensado para agilizar el envío de información desde cualquier punto del país.

Esta red de comunicación busca que los eventos sospechosos no queden sin registrar, incluso cuando se trata de pequeños grupos de aves de patio o de hallazgos de aves silvestres enfermas o muertas. A partir de cada aviso, se evalúa el riesgo y, si es necesario, se desplazan equipos técnicos para tomar muestras, realizar inspecciones y, en su caso, adoptar medidas inmediatas de control.

Además de estos canales directos, el organismo mantiene activo un micrositio específico sobre influenza aviar, donde se actualiza la información sobre la situación epidemiológica, las zonas afectadas, las medidas de prevención y los materiales de divulgación para productores y ciudadanía en general.

En este contexto, la participación ciudadana se considera una pieza más de la estrategia nacional de vigilancia, complementando la labor de los servicios veterinarios oficiales y privados, las asociaciones de productores y los laboratorios de diagnóstico.

La suma de estos elementos —detección rápida de focos como el de Lobos y Ranchos, aplicación estricta del plan de contingencia con sacrificio sanitario y Zonas de Control, refuerzo de la bioseguridad en granjas y traspatio, y cooperación activa en la notificación de sospechas— define el margen de maniobra de Argentina para contener este segundo caso de influenza aviar en aves de corral, limitar su impacto en los mercados internacionales y acelerar el camino hacia la recuperación de su estatus como país libre de IAAP.

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