La farmacéutica española Rovi ha despejado una incógnita relevante: la «compañía global» con la que firmó un contrato de fabricación es Novo Nordisk, movimiento que ha despertado interés en el mercado y en la industria por el alcance del proyecto.
El pacto prevé producir en España jeringas precargadas para terapias de la danesa con inicio de la fabricación comercial en 2026, sujeto a transferencia tecnológica y autorizaciones regulatorias; se estima una contribución de ingresos de entre 81,8 y 184,18 millones de euros a partir de 2027.
Detalles del acuerdo y producción

Rovi había comunicado el entendimiento en 2024 sin desvelar el nombre del cliente, limitándose a definirlo como una farmacéutica global; ahora tras salir a la luz que se trata de Novo Nordisk, ambas compañías no han realizado comentarios públicos adicionales sobre el contrato.
La fabricación se centralizará en la planta de San Sebastián de los Reyes (Madrid), donde se habilitará una línea de alta velocidad con capacidad anual estimada de hasta 100 millones de unidades. El plan operativo incluye inversiones cercanas a los 60 millones de euros y la creación de más de 200 empleos hasta 2027.
El acuerdo cubre jeringas precargadas, formato clave para tratamientos de Novo Nordisk como los basados en semaglutida (p. ej., Ozempic o Wegovy), que se administran en dispositivos tipo pluma. Consultoras del sector prevén un volumen de ventas global elevado para estas terapias, lo que refuerza la lógica de añadir capacidad.
En lo financiero, la compañía anticipa que el contrato aportará entre 81,8 y 184,18 millones de euros a partir de 2027, equivalente a aproximadamente un 20%-45% de las ventas de 2023. La duración pactada es de cinco años desde la fabricación del primer lote comercial.
En el plano técnico, el proyecto contempla la transferencia de tecnología para el llenado aséptico, un requisito habitual en este tipo de colaboraciones para garantizar la homogeneidad de procesos y estándares de calidad entre fabricantes.
Impacto en el mercado y perspectivas del CDMO

La noticia se reflejó en la cotización: los títulos llegaron a avanzar alrededor del 3% durante la sesión y cerraron con una subida próxima al 2,7%, si bien el valor acumula caídas en el año. El movimiento evidencia el interés inversor por la visibilidad que aporta el contrato.
Desde casas de análisis se interpreta como positivo por la relevancia del cliente y la validación del posicionamiento de Rovi en fabricación para terceros, aunque el impacto fundamental estuviera parcialmente descontado al conocerse el acuerdo (sin nombre) en 2024. Se subraya, además, su potencial para atraer nuevos clientes.
El contexto acompaña: cerca de la mitad de los fármacos se producen bajo subcontratación (CDMO) y el segmento crecería a ritmos cercanos al 7% anual, con los inyectables ganando peso por eficiencia y rapidez de administración, representando ya más del 70% de los lanzamientos en algunas estimaciones.
En este marco, Rovi apunta a duplicar los ingresos de su CDMO en el medio plazo, hasta el entorno de 670-700 millones de euros, apoyándose en ampliaciones de capacidad: alcanzar entre 625 y 810 millones de jeringas precargadas, 140-180 millones de viales y 85-110 millones de cartuchos hacia finales de 2026.
El acuerdo con Novo Nordisk refuerza la posición industrial de Rovi en inyectables, fija un calendario claro (arranque comercial en 2026) y deja un marco económico tangible (hasta 184 millones de euros desde 2027 y horizonte de cinco años), en un mercado de outsourcing que sigue ampliando su tamaño y exigencia tecnológica.