El plogging, esa mezcla entre hacer deporte al aire libre y recoger basura a cada paso, ha dejado de ser una rareza para convertirse en una herramienta muy potente de sensibilización ambiental. En la Costa Tropical granadina, esta forma de ejercicio se ha consolidado como una cita fija en el calendario deportivo y social, gracias al trabajo coordinado entre administraciones, fundaciones y un buen puñado de colectivos locales.
En Motril y su entorno, el plogging se ha transformado en un punto de encuentro entre familias, clubes, asociaciones y centros educativos que salen a correr o caminar mientras limpian playas, senderos y zonas periurbanas. Lo que empezó como una propuesta puntual se ha convertido, edición tras edición, en un circuito comarcal reconocido y con cifras de participación que no dejan de crecer.
Un circuito comarcal que une deporte, sostenibilidad y comunidad

Las oficinas de CaixaBank en Motril han sido el escenario elegido para presentar el VI Circuito Comarcal de Plogging, un programa que refuerza la alianza entre actividad física, participación ciudadana y respeto por el entorno. Bajo el impulso de la Fundación Miguel García, el acto ha reunido a representantes institucionales y del tejido social de la comarca.
En la presentación han intervenido la alcaldesa de Motril, Luisa García Chamorro; el teniente de alcalde de Deportes, Daniel Ortega Moreno; el gerente y patrono de la Fundación Miguel García, Jesús García; y el director de zona de CaixaBank en la Costa Tropical y las Alpujarras, Pablo Ubiña. Todos han coincidido en remarcar que se trata de una iniciativa ya consolidada que encaja de lleno con las prioridades actuales en materia de salud, sostenibilidad y educación.
El circuito está estructurado en cuatro pruebas repartidas por distintos municipios de la Costa Tropical. La primera cita será el 18 de abril en la playa de Motril, con salida a las 10:00 horas desde las instalaciones de AWA Watersport. La segunda jornada llegará el 16 de mayo en Vélez de Benaudalla, la tercera tendrá lugar el 24 de octubre en Salobreña y la última será el 15 de noviembre en Puntalón, pedanía motrileña que también se ha volcado con el proyecto.
En cada una de estas paradas, las rutas están diseñadas con recorridos de entre 5 y 8 kilómetros, una distancia pensada para que puedan participar personas de diferentes edades y niveles de forma física. La organización calcula que en cada edición se reúnen entre 200 y 300 participantes, incluyendo familias al completo, clubes deportivos, asociaciones de todo tipo y voluntariado individual que se suma de manera espontánea.
Para facilitar la participación, la Fundación Miguel García ha habilitado un sistema sencillo de registro. Las inscripciones se realizan a través de la web oficial de la entidad (fmiguelgarcia.es), donde se detalla toda la información práctica de cada prueba y se canaliza el contacto con los colaboradores.
Qué es el plogging y por qué engancha tanto
El plogging se ha popularizado como una disciplina que combina el running o el senderismo con la recogida de residuos. Quienes participan avanzan a ritmo suave o moderado mientras llenan bolsas con plásticos, latas, envases y otros desechos que encuentran a su paso en playas, caminos y zonas verdes. A nivel físico, supone una actividad completa que mezcla trabajo cardiovascular y movimientos de fuerza al agacharse, levantarse o hacer pequeños desplazamientos laterales.
Este tipo de propuesta se ha extendido por distintas ciudades del mundo gracias a su carácter accesible e inclusivo. No exige grandes marcas deportivas ni equipamiento sofisticado: basta con ropa cómoda, calzado adecuado y, eso sí, ganas de dejar el espacio un poco mejor de como se encontró y, si se desea, renovar la botella de entrenamiento. El cambio de ritmo constante y las paradas para recoger basura hacen que la velocidad pase a un segundo plano y que personas con distintos niveles de forma física puedan compartir recorrido sin presión.
Más allá del ejercicio, el plogging destaca por su impacto emocional y social. Quienes lo practican suelen subrayar la sensación de utilidad que genera ver cómo una zona muy transitada queda visiblemente más limpia tras la actividad. Esta mezcla entre bienestar físico y contribución al bien común ayuda a reforzar la motivación y anima a repetir la experiencia, a menudo en formato grupal.
En el caso de la Costa Tropical, el circuito comarcal ha servido para llevar esta práctica a playas, paseos marítimos y áreas rurales, acercándola a personas que quizá no la habrían descubierto por otros canales. La fórmula de “quedada deportiva con recogida de residuos” se ha revelado especialmente atractiva para centros escolares y clubes que quieren inculcar hábitos responsables sin renunciar a la parte lúdica.
El papel clave de la Fundación Miguel García y las entidades colaboradoras
La Fundación Miguel García se ha erigido como el motor de este proyecto en la Costa Tropical. Su presidente y patrono, Jesús García, ha destacado en varias ocasiones que el plogging “aúna casi todos los valores” que la entidad pretende promover: formación de las nuevas generaciones, respeto al entorno y compromiso con un desarrollo más sostenible.
La fundación insiste en que el circuito no se reduce a una simple jornada de limpieza. De hecho, García recalca con frecuencia que lo más importante es el componente pedagógico: charlas previas, explicaciones sobre gestión de residuos y dinámicas de sensibilización que buscan cambiar la mirada de los participantes sobre los espacios que utilizan a diario. El mensaje es que la verdadera meta no es llenar bolsas, sino conseguir que cada vez haya menos basura que recoger.
Los datos de las últimas ediciones avalan esta lectura. Según la organización, en cada convocatoria se observa una disminución progresiva de los residuos recogidos, a pesar de que la participación va a más. Para la fundación, esto no se interpreta como una falta de trabajo por hacer, sino como una señal de que la ciudadanía empieza a ensuciar menos y a responsabilizarse más de lo que tira o deja en el entorno.
En el plano institucional, el proyecto cuenta con el respaldo continuado de la Fundación «la Caixa» y de CaixaBank. Su director de zona, Pablo Ubiña, ha subrayado que iniciativas como el circuito de plogging encajan en la línea de apoyo a actividades que combinan deporte, medio ambiente, inclusión y educación en valores. Este tipo de alianzas facilita recursos, visibilidad y capacidad de convocatoria.
Junto a las entidades financieras, el programa aglutina a un número creciente de empresas, asociaciones y colectivos locales. Entre los colaboradores habituales figuran compañías como COEXPAN, asociaciones de personas con diversidad funcional como APROSMO, organizaciones de apoyo social y nuevas incorporaciones como Más envasa o la Asociación de Personas Sordas de la Costa Tropical y la Alpujarra. Esta red diversa refuerza la idea de que la sostenibilidad es una tarea compartida.
Implicación del Ayuntamiento de Motril y del tejido deportivo
El Ayuntamiento de Motril ha asumido el circuito de plogging como una pieza más de su programación deportiva municipal. Para el área de Deportes, que dirige el teniente de alcalde Daniel Ortega, este tipo de actividades ejemplifican el modelo de deporte que se quiere impulsar: accesible, saludable y comprometido con el entorno.
Ortega ha expresado en diferentes actos que el objetivo último sería llegar al punto en que estas presentaciones dejen de ser necesarias porque la ciudadanía ya incorpore de forma natural los buenos hábitos ambientales. Mientras tanto, el consistorio se ha volcado en facilitar infraestructuras, permisos y apoyo logístico para que las pruebas se desarrollen con normalidad y sean seguras para todos los perfiles de participantes.
La alcaldesa de Motril, Luisa García Chamorro, ha subrayado repetidamente el valor simbólico de arrancar el circuito en las playas del municipio, espacios que el Ayuntamiento ha preparado y acondicionado para la temporada con especial cuidado. A su juicio, el plogging se ha convertido en una cita imprescindible en la comarca y en un recordatorio práctico de que pequeños gestos individuales pueden marcar la diferencia en la protección del litoral y de los espacios naturales cercanos.
La cooperación con el tejido deportivo local es otro de los pilares del proyecto. Clubes como el Club Baloncesto Costa Motril o el Club de Atletismo Ciudad de Motril participan de forma activa, movilizando a sus socios y familias para que formen parte de las distintas jornadas. También se implican asociaciones como “Mucho Corazón”, integrada por pacientes cardíacos, que encuentran en el plogging una actividad adaptada y con sentido social.
Esta suma de esfuerzos ha permitido que el circuito deje de ser un evento puntual para pasar a considerarse un programa estable de educación ambiental a través del deporte, con presencia regular en la agenda de colegios, institutos y entidades sociales de la Costa Tropical.
Educación ambiental: niños y jóvenes como protagonistas
Uno de los aspectos más destacados del circuito es su apuesta por la educación de la infancia y la juventud. Desde la Fundación Miguel García insisten en que la participación de colegios e institutos no se limita a “salir a recoger basura”, sino que se enmarca en procesos formativos más amplios, con contenidos vinculados a la sostenibilidad, la economía circular y el consumo responsable.
Antes y después de las salidas, se organizan talleres, charlas y dinámicas en las que se analiza qué tipo de residuos aparecen con más frecuencia, de dónde proceden y qué alternativas existen para reducirlos. El objetivo es que los más pequeños entienda que lo que se tira al suelo, al final, termina en playas, ríos o zonas verdes que ellos mismos utilizan para jugar o practicar deporte.
El presidente de la fundación ha recalcado que la clave está en que las nuevas generaciones crezcan con valores de responsabilidad, respeto por la naturaleza y compromiso con el futuro. La idea de que algún día no sea necesario organizar grandes operativos de limpieza porque la ciudadanía ya no ensucia el entorno aparece de forma recurrente en los discursos de los promotores.
Los datos de participación, en torno a 300 personas por evento, confirman que el mensaje va calando tanto en los centros educativos como en las familias. Muchos menores repiten edición tras edición y arrastran a padres, madres y amistades a sumarse, convirtiendo el plogging en una especie de tradición compartida en determinados barrios y pueblos de la comarca.
Al tratarse de una disciplina que combina actividad moderada con momentos de parada, resulta especialmente adecuada para grupos diversos donde conviven niños, adolescentes y personas adultas. Esto permite diseñar actividades intergeneracionales que refuerzan los vínculos comunitarios y rompen con la imagen de que el deporte organizado es solo para quienes buscan rendimiento o competición.
Un proyecto que refleja el cambio de hábitos en la Costa Tropical
Con la llegada de la sexta edición, el Circuito Comarcal de Plogging promovido por la Fundación Miguel García se ha consolidado como una de las propuestas de referencia en la unión entre deporte y sostenibilidad en la Costa Tropical. La regularidad de las pruebas, la diversidad de actores implicados y la respuesta de la ciudadanía apuntan a que se trata de algo más que una moda pasajera.
El descenso de la cantidad de residuos recogidos en comparación con años anteriores, unido al incremento de asistentes, se interpreta desde la organización como un síntoma de mayor conciencia ambiental y cambio real de hábitos. Sin depender de grandes campañas, el trabajo paciente con escuelas, asociaciones y familias parece estar dando frutos visibles en playas y zonas verdes de la comarca.
Al mismo tiempo, el circuito ha servido para que muchas personas descubran que es posible incorporar la sostenibilidad a su rutina deportiva sin renunciar al componente social y lúdico. Correr o caminar mientras se colabora en la limpieza del entorno ha pasado a ser una opción más dentro de la oferta de actividad física, con un valor añadido que trasciende lo puramente individual.
La combinación de apoyo institucional, implicación empresarial y participación ciudadana coloca al plogging en la Costa Tropical como un ejemplo práctico de cómo vincular salud, educación y cuidado del medio ambiente. Si la tendencia continúa, no sería extraño que este tipo de iniciativas se extiendan a más municipios de la provincia y se integren de forma natural en la vida cotidiana de quienes disfrutan del litoral y de los espacios naturales de la zona.
