La prevención de fracturas de cadera se ha convertido en una prioridad silenciosa pero clave dentro del sistema sanitario español, especialmente en un contexto de población cada vez más envejecida. Lejos de ser un problema inevitable ligado a la edad, los especialistas insisten en que muchas de estas lesiones pueden evitarse si se actúa a tiempo sobre la osteoporosis y las primeras fracturas por fragilidad.
En este escenario, el Hospital Universitario de Guadalajara se ha colocado en el punto de mira por su forma de organizar la atención a estos pacientes. A través de una unidad específica dedicada a la prevención secundaria de fracturas, el centro está demostrando que un modelo estructurado, bien coordinado y con seguimiento continuo reduce de manera notable el riesgo de que una persona con fractura osteoporótica acabe, al cabo de un tiempo, con una fractura de cadera.
Un premio que pone el foco en la prevención de nuevas fracturas de cadera
La Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM) ha distinguido recientemente a la Unidad de Prevención Secundaria de Fracturas del servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Guadalajara. El reconocimiento pone el acento en su trabajo para evitar que personas con una fractura osteoporótica previa acaben sufriendo una fractura de cadera, una complicación que en mayores suele marcar un antes y un después en términos de autonomía y calidad de vida.
El galardón se ha concedido tras analizar, entre otros aspectos, el volumen de pacientes atendidos y la forma en que se organizan la valoración inicial, el tratamiento y el seguimiento clínico de cada caso. Según los datos manejados en este tipo de unidades, si se actúa de forma protocolizada e intensa tras una primera fractura de origen osteoporótico, se podría evitar entre un 35 % y un 40 % de las fracturas de cadera posteriores, una cifra que en términos de salud pública es muy relevante.
El premio se ha otorgado durante el XXIX Congreso Nacional de la SEIOMM y se centra en la labor de la Fracture Liaison Service (FLS)
Osteoporosis, una enfermedad silenciosa con impacto directo en la fractura de cadera

La coordinadora de la FLS, la doctora Teresa Pareja Sierra, viene advirtiendo del aumento constante de la osteoporosis a medida que avanza el envejecimiento poblacional. Se trata de una patología que no provoca dolor ni síntomas llamativos hasta que aparece una fractura por un traumatismo mínimo, por ejemplo, una caída desde la propia altura o un golpe aparentemente banal. La detección y el tratamiento, incluidos los beneficios y dosis de la vitamina D, son clave.
Estas llamadas fracturas por fragilidad ósea están lejos de ser un susto pasajero: conllevan un elevado impacto en términos de morbimortalidad, discapacidad y costes asistenciales. Cuando la fractura se localiza en la cadera, las consecuencias para la persona mayor suelen ser especialmente graves, con pérdida de autonomía, aumento del riesgo de institucionalización e incluso mayor mortalidad en los meses posteriores. La nutrición, incluida la vitamina K, influye en la salud ósea.
Ante este panorama, los especialistas subrayan la importancia de no conformarse con reparar la fractura y dar el alta, sino aprovechar ese primer episodio para estudiar la causa de fondo, valorar la osteoporosis y poner en marcha estrategias de tratamiento y seguimiento que reduzcan la probabilidad de que haya una nueva fractura, sobre todo en la cadera.
La doctora Pareja insiste en que muchas de estas fracturas iniciales “se minusvaloran” y se tratan como episodios aislados, cuando en realidad son una señal de alarma que permite identificar a personas con alto riesgo de sufrir un segundo evento óseo, potencialmente más grave. Ahí es donde entra en juego la FLS, con un enfoque que va más allá de la atención puntual.
Cómo funciona la Unidad de Coordinación y Prevención de Fracturas (FLS) de Guadalajara
La FLS del Hospital Universitario de Guadalajara es, a día de hoy, la única unidad de este tipo en Castilla-La Mancha y se ha convertido en un ejemplo de modelo organizado de prevención secundaria de fracturas en nuestro país. Su planteamiento inicial se centró sobre todo en el paciente mayor ingresado por fractura de cadera, un perfil de altísimo riesgo sobre el que se vio rápidamente un patrón preocupante.
Según explica la doctora Pareja, aproximadamente uno de cada cinco pacientes con fractura de cadera que ingresaban en el hospital presentaban antecedentes de otras fracturas vinculadas a una osteoporosis no tratada. Es decir, se habían perdido oportunidades previas de actuar y evitar que la lesión acabase en la cadera.
A partir de este hallazgo, la unidad dio un paso más y comenzó una captación activa de fracturas osteoporóticas que no siempre requieren ingreso hospitalario, como las fracturas de Colles (muñeca), vertebrales o de húmero. Estos pacientes, que a menudo son atendidos en urgencias o consultas externas y vuelven a casa sin una valoración específica de su hueso, empezaron a ser derivados a la FLS para un estudio en profundidad.
En estas consultas se revisan de forma sistemática la comorbilidad, el tratamiento médico previo, la situación funcional, el estado cognitivo, el entorno social y, muy especialmente, el riesgo de caídas, incluyendo estrategias para trabajar la propiocepción. Con todos estos datos se diseña un plan de actuación individualizado que incluye desde fármacos para la osteoporosis hasta cambios en el estilo de vida y recomendaciones para minimizar nuevos accidentes, con el foco puesto en evitar una futura fractura de cadera.
El papel clave de la enfermera gestora de casos y el abordaje multidisciplinar
La consolidación de la FLS de Guadalajara llegó en 2022 con la incorporación de la enfermera gestora de casos, María José Moreno Ruiz, con formación específica en osteoporosis y ortogeriatría. Su figura se ha revelado esencial para que la unidad no sea solo una buena idea sobre el papel, sino un dispositivo que funciona de manera ágil y coordinada en el día a día.
Entre sus funciones se encuentra la identificación y captación de pacientes con fractura que han sido dados de alta, ya sea desde una planta de hospitalización o desde el servicio de urgencias. A partir de ahí, se encarga de canalizar cada caso hacia la especialidad más adecuada para una valoración integral: Geriatría, Reumatología o Atención Primaria, en función de la situación clínica y las necesidades de la persona.
Una vez diseñado el plan terapéutico, la enfermera desarrolla una labor muy centrada en la educación sanitaria, el seguimiento de la adherencia a la medicación y el control de posibles refracturas. Además, registra la información de manera sistemática en bases de datos específicas, lo que permite revisar de forma periódica cómo está funcionando la unidad y qué aspectos se pueden mejorar.
El proyecto, coordinado por la doctora Teresa Pareja y la enfermera María José Moreno, cuenta con la colaboración estrecha de especialistas de Traumatología, Reumatología, Rehabilitación y Farmacia, entre ellos los doctores Nuria Plaza, Manuel Fernández, Rosario Hernández y Eva Martín. Todo ello se apoya, además, en el respaldo del jefe del servicio de Geriatría, Juan Rodríguez, del supervisor de Geriatría, Marcos Sobrino, y del resto de geriatras y personal de enfermería del Hospital de Día geriátrico.
En estos años se han elaborado protocolos específicos de manejo de pacientes y tratamiento de la osteoporosis en el contexto de prevención secundaria, un ámbito en el que, como recuerdan los profesionales, los fármacos disponibles demuestran una mayor eficacia al aplicarse precisamente en personas con fracturas previas, incluyendo recomendaciones sobre ejercicios prohibidos para personas con osteoporosis.
Registro de resultados y posición destacada en España
Uno de los elementos diferenciales de la FLS de Guadalajara es su implicación en el Registro Español de Fracturas (REFRA), una herramienta de la SEIOMM donde se vuelcan datos sobre las características de los pacientes, su adherencia a los tratamientos y la aparición de nuevas fracturas durante el seguimiento.
Gracias a este registro, la unidad no solo puede evaluar en tiempo real su propia actividad, sino también compararse con otros hospitales y detectar oportunidades de mejora. En apenas dos años desde su puesta en marcha, el Hospital Universitario de Guadalajara ha alcanzado la cuarta posición entre los 80 centros españoles incluidos en REFRA, algo que evidencia el volumen de trabajo desarrollado y la calidad del seguimiento realizado.
La filosofía de la unidad pasa por ofrecer una asistencia de calidad a las personas con alto riesgo de fractura osteoporótica, con un tratamiento específico para cada paciente y un seguimiento estrecho de su estado funcional y su grado de cumplimiento terapéutico. El objetivo final es reducir, en la medida de lo posible, la discapacidad y la mortalidad asociadas a estas fracturas, especialmente a la fractura de cadera, que sigue siendo una de las más temidas en geriatría.
Este tipo de iniciativas encajan con las recomendaciones internacionales en materia de prevención secundaria de fracturas, que abogan por no dar por cerrado el episodio una vez consolidado el hueso, sino mantener una vigilancia activa sobre el paciente para evitar que vuelva a pasar por el quirófano por una nueva rotura.
Extender el modelo: de la fractura de muñeca a la cadera
Uno de los mensajes reiterados por la doctora Pareja es que no basta con centrarse en las fracturas de cadera ya declaradas; hay que actuar antes. El objetivo de la unidad en esta nueva etapa es ampliar todavía más su alcance incorporando de forma plena la participación de Atención Primaria y Medicina Interna, de modo que el circuito de derivación sea más fluido desde el primer contacto con el sistema sanitario.
Desde la FLS se insiste en que “no tiene sentido atender en urgencias a mujeres de 65 años con una fractura de muñeca y no estudiar a fondo su posible osteoporosis”, porque en muchos casos ese episodio es la antesala de una futura fractura de cadera si no se interviene de forma adecuada. La idea es que cualquier fractura por bajo impacto en una persona mayor active una especie de “semáforo rojo” y desencadene la valoración específica del hueso.
El trabajo de la unidad se apoya también en estrategias de educación para la salud dirigidas a pacientes y familias. Se hace hincapié en la importancia del ejercicio físico adaptado, el entrenamiento del equilibrio, las medidas para prevenir caídas en el hogar y una alimentación adecuada para mantener hueso y músculo, junto con el cumplimiento regular de la medicación pautada.
Según la propia experiencia acumulada en Guadalajara, si se combinan estos elementos —detección temprana, tratamiento farmacológico correcto, revisión del entorno y promoción de hábitos saludables—, en un plazo relativamente corto se puede observar una reducción real en el número de fracturas, incluidas las de cadera.
El caso del Hospital Universitario de Guadalajara muestra cómo un enfoque coordinado y multidisciplinar puede transformar la forma de abordar la osteoporosis y la prevención de fracturas de cadera en España. Lejos de limitarse a reparar huesos rotos, este modelo se centra en anticiparse al siguiente problema, acompañando al paciente en el tiempo y convirtiendo cada fractura en una oportunidad para evitar la siguiente.
