La aparición de un caso de influenza aviar de alta patogenicidad H5 en aves silvestres en el partido bonaerense de General Juan Madariaga ha encendido las alertas de las autoridades sanitarias argentinas, recordando episodios similares y cómo se contagia. Aunque el episodio se limita a fauna silvestre, el organismo responsable del control sanitario ha pedido a productores y a quienes crĆan aves en sus casas que extremen precauciones para impedir que el virus llegue a explotaciones domĆ©sticas o comerciales.
El episodio se registró en la Reserva Laguna La Salada Grande, una zona de gran valor ecológico donde se detectaron mortandades y signos compatibles con gripe aviar en distintas especies de aves acuĆ”ticas. La confirmación del diagnóstico ha activado protocolos de vigilancia reforzada en la región, con especial foco en las Ć”reas con producción avĆcola cercana.
Detección del caso en la laguna La Salada Grande
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó la presencia del virus de influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) subtipo H5 tras analizar muestras remitidas desde General Madariaga, en un episodio comparable a un nuevo foco de gripe aviar en MoaƱa. Los estudios se realizaron en el Laboratorio Oficial de MartĆnez, que es el centro de referencia encargado de este tipo de diagnósticos en Argentina.
Las muestras procedĆan de aves halladas muertas o con sĆntomas llamativos en la laguna, principalmente de gaviota capucho cafĆ©, cisne coscoroba y cisne de cuello negro. Los animales presentaban cuadros compatibles con la enfermedad, como alteraciones respiratorias, trastornos nerviosos y signos generales de debilidad, lo que motivó la intervención inmediata de los servicios veterinarios y sirve de alerta frente a un brote de gripe aviar en una granja.
Una vez confirmado el positivo, el Senasa activó los protocolos de vigilancia epidemiológica en la zona sudeste de la provincia de Buenos Aires. Esto incluye medidas como el confinamiento de aves, recorridas de campo, toma de nuevas muestras, seguimiento de aves silvestres y coordinación con autoridades locales para reforzar las medidas de prevención en granjas y criaderos cercanos.
Desde el organismo insistieron en que este episodio se limita a fauna silvestre y no a aves domĆ©sticas, de modo que por ahora no se han reportado brotes en establecimientos productivos de la región. Aun asĆ, subrayan que el hallazgo debe tomarse como una advertencia para no relajar las normas de bioseguridad.
Impacto sanitario y estatus internacional del paĆs
Uno de los mensajes centrales de las autoridades ha sido que la detección en aves silvestres no modifica el estatus sanitario de Argentina. El paĆs se autodeclaró libre de influenza aviar de alta patogenicidad en septiembre de 2025 y, por el momento, esta condición se mantiene sin cambios, aunque en otros lugares se han tomado medidas tras un gran foco.
Al tratarse de un foco en aves que no forman parte de la cadena productiva, los organismos internacionales no consideran que exista un brote en granjas comerciales, por lo que no se ven afectadas las exportaciones ni las operaciones comerciales de carne aviar, huevos camperos u otros productos derivados. Este punto es clave para evitar restricciones de mercado y bloqueos sanitarios en el comercio exterior.
Aunque el caso genera cierta inquietud en la provincia de Buenos Aires, las autoridades remarcan que se trata de un evento acotado y bajo monitoreo. La vigilancia en aves silvestres forma parte de los sistemas habituales de alerta temprana precisamente para detectar el virus antes de que pueda entrar en contacto con aves de granja.
El Senasa recuerda, ademĆ”s, que los virus de influenza aviar tipo A son conocidos por su gran capacidad de mutación y su amplia distribución en aves acuĆ”ticas y limĆcolas. Por eso, la aparición de casos en fauna silvestre no es un fenómeno inusual, pero exige mantener una actitud preventiva constante para proteger tanto la salud animal como la salud pĆŗblica.
QuƩ es la influenza aviar de alta patogenicidad
La influenza o gripe aviar es una enfermedad infecciosa causada por virus de la familia Orthomyxoviridae, que afecta principalmente a aves domésticas y silvestres. Dentro de este grupo se distinguen virus de baja patogenicidad y de alta patogenicidad, en función de la gravedad de los cuadros que provocan.
En el caso de la influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP), como el subtipo H5 detectado en General Madariaga, los cuadros clĆnicos pueden ser muy graves y ocasionar Ćndices de mortalidad que alcanzan hasta el 90 o el 100 % de las aves de un mismo lote. Esto explica por quĆ© los servicios veterinarios actĆŗan con rapidez cuando aparecen signos sospechosos en cualquier tipo de explotación o en fauna silvestre.
Entre las aves mĆ”s vulnerables a estos virus se encuentran gallinas, pavos, codornices y faisanes, asĆ como numerosas especies acuĆ”ticas como patos, gansos, flamencos y cisnes. Muchas de estas especies pueden desplazarse grandes distancias, especialmente durante sus rutas migratorias, y actuar como reservorio y vehĆculo de propagación del virus entre diferentes regiones o paĆses.
La influenza aviar se considera ademĆ”s una enfermedad zoonótica, es decir, con capacidad de transmitirse en determinadas circunstancias de animales a personas. Sin embargo, los episodios documentados en humanos son escasos y, en la mayorĆa de los casos, se han considerado autolimitados, sin evidencia de transmisión sostenida de persona a persona.
Riesgos para la salud pĆŗblica y vĆas de contagio
Los riesgos asociados a la influenza aviar se reparten entre la sanidad animal, la economĆa del sector avĆcola y la salud de las personas. En el Ć”mbito productivo, la entrada del virus en una granja puede suponer sacrificios masivos, pĆ©rdidas económicas muy elevadas y el cierre temporal de mercados exteriores.
En lo que respecta a las personas, las autoridades sanitarias recuerdan que el contagio humano suele asociarse al contacto directo con aves enfermas o muertas y con superficies contaminadas por sus secreciones o excretas. La vĆa de entrada habitual es respiratoria o por contacto de manos contaminadas con las mucosas de la boca, la nariz o los ojos.
Los servicios de salud subrayan que no existe evidencia de transmisión sostenida entre humanos para los subtipos altamente patógenos como H5N1, H5N2 o H5N8, y que los casos aislados registrados a nivel mundial no se han relacionado con el consumo de carne aviar ni de productos derivados correctamente manipulados y cocinados.
Por ello, la recomendación general es no manipular aves halladas muertas o con signos de enfermedad y dar aviso inmediato a las autoridades competentes. Esta precaución es especialmente importante en zonas de humedales, reservas naturales o Ôreas donde es frecuente el paso de aves migratorias.
Medidas para granjas avĆcolas y productores comerciales
Ante la detección del foco en General Madariaga, el Senasa ha insistido en que los productores de aves comerciales refuercen sus protocolos de bioseguridad. Aunque el caso se limite a fauna silvestre, el objetivo es cortar cualquier posible vĆa de entrada del virus en las explotaciones productivas.
Entre las recomendaciones mĆ”s destacadas se encuentran el control estricto de accesos a los galpones, evitando que aves silvestres se acerquen a las instalaciones, y la mejora de las barreras fĆsicas en corrales, depósitos de agua y zonas de alimentación. Cerrar posibles puntos de entrada y cubrir bebederos y comederos ayuda a impedir el contacto con ejemplares salvajes.
El organismo tambiĆ©n pide reforzar la limpieza y desinfección periódica de suelos, equipos, vehĆculos y utensilios empleados en la explotación. El uso de productos desinfectantes adecuados y la correcta gestión de residuos y camas de las aves reducen notablemente la carga de agentes patógenos en el entorno.
Otro elemento clave es la indumentaria exclusiva para el trabajo con aves: ropa y calzado de uso interno que no se utilicen fuera de la granja, y que se mantengan limpios y desinfectados. También se recomienda limitar la entrada de personas ajenas, controlar el movimiento de animales entre explotaciones y cumplir con lo establecido en la Resolución Senasa N.º 1699/2019 sobre medidas sanitarias obligatorias en avicultura.
Recomendaciones para aves de traspatio y criadores particulares
Las autoridades ponen especial énfasis en quienes mantienen gallineros familiares, patos u otras aves de traspatio, ya que estos pequeños núcleos pueden convertirse en un eslabón débil en la cadena de bioseguridad si no se aplican ciertas precauciones bÔsicas.
La primera indicación es mantener las aves en espacios protegidos y, en la medida de lo posible, cerrados, para evitar el contacto directo con ejemplares silvestres que puedan portar el virus. En la prÔctica, esto implica cubrir corrales con mallas o techos y evitar que las aves domésticas tengan acceso a cuerpos de agua al aire libre donde se concentren animales salvajes.
Se recomienda utilizar ropa y calzado exclusivos para el cuidado de las aves, lavÔndose bien las manos con agua y jabón después de cada manipulación. La desinfección periódica de gallineros, bebederos y comederos ayuda a rebajar la presencia de patógenos y dificulta la circulación de virus y bacterias.
AdemÔs, se insiste en restringir el acceso de aves silvestres a fuentes de agua y comida destinadas a los animales de traspatio. Tapar depósitos, limpiar restos de alimento y retirar rÔpidamente cualquier ave enferma o muerta del entorno son medidas sencillas que reducen el riesgo de contagio.
Cómo y dónde notificar sospechas de influenza aviar
La detección temprana es uno de los pilares para contener la expansión del virus. El Senasa recuerda que cualquier sospecha de influenza aviar debe ser notificada de inmediato, tanto si se trata de aves silvestres como de aves domésticas o de granja.
Los signos que deben encender la alarma incluyen mortandades inusuales en poco tiempo, sĆntomas respiratorios marcados (dificultad para respirar, secreciones nasales), alteraciones nerviosas (movimientos descoordinados, pĆ©rdida de equilibrio) y trastornos digestivos evidentes. Ante cualquiera de estas situaciones, se recomienda no manipular los animales sin protección.
Las comunicaciones pueden realizarse en la oficina mĆ”s cercana del Senasa, ya sea en persona o por telĆ©fono, o bien mediante los canales de contacto habilitados por el organismo. Entre ellos se encuentran una lĆnea de WhatsApp, un correo electrónico especĆfico para notificaciones y formularios en lĆnea disponibles en su sitio web oficial.
Con este sistema de reporte temprano, el servicio sanitario puede organizar inspecciones, tomar muestras y aplicar medidas de contención allĆ donde se detecten focos sospechosos, reduciendo la probabilidad de que la enfermedad se propague a otras zonas o llegue a explotaciones avĆcolas de importancia económica.
En conjunto, el caso confirmado de influenza aviar de alta patogenicidad en aves silvestres de General Madariaga refuerza la importancia de mantener la guardia alta en materia de bioseguridad, tanto para el sector productivo como para pequeƱos criadores y aficionados a las aves. La combinación de vigilancia activa, higiene rigurosa, corrales protegidos y notificación rĆ”pida de cualquier anomalĆa permite sostener el estatus sanitario del paĆs y minimizar tanto el impacto económico como los potenciales riesgos para la salud pĆŗblica.
