Castilla y León amplía la vacunación infantil frente a la gripe hasta los 11 años

  • Castilla y León extiende la vacuna antigripal infantil con dosis intranasal hasta los 11 años
  • La pauta será de una sola dosis, salvo doble dosis en menores de 9 años en grupos de riesgo
  • La ampliación busca reducir contagios en los colegios y mejorar la protección comunitaria
  • Las vacunas del calendario autonómico son gratuitas para la población diana

Vacunación infantil frente a la gripe

La vacunación infantil frente a la gripe gana peso en la estrategia de salud pública en España, con especial protagonismo de Castilla y León, que ha dado un paso más en la protección de los menores en edad escolar. La comunidad amplía ahora la inmunización sistemática frente al virus de la gripe a todos los niños y niñas de hasta 11 años, completando así la cobertura en toda la Educación Primaria.

Esta medida llega en un contexto en el que la vacunación antigripal infantil muestra una buena aceptación por parte de las familias y una participación activa de los pediatras, mientras los expertos recuerdan que la gripe sigue siendo una causa relevante de hospitalizaciones y complicaciones, especialmente cuando se extiende desde los más pequeños al resto del entorno familiar. La buena aceptación observada en algunas comunidades refuerza la confianza en estas campañas.

Ampliación de la vacuna de la gripe en la infancia hasta los 11 años

Niños vacunados frente a la gripe

La Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León ha aprobado un nuevo calendario de vacunaciones e inmunizaciones para toda la vida que refuerza de forma clara la protección infantil frente a la gripe. La principal novedad, en este ámbito, es que la vacuna antigripal con virus vivo atenuado, administrada por vía intranasal, se ofrecerá de manera sistemática hasta los 11 años de edad, inclusive, y no solo hasta los 8 años como se venía haciendo en campañas previas. La opción de ampliar la cobertura está en línea con iniciativas que han hecho que la vacunación antigripal sea más accesible en distintas comunidades.

Con este cambio se completa la estrategia iniciada en la temporada 2025-2026, cuando la comunidad comenzó a vacunar de forma sistemática a los escolares de Primaria hasta los 8 años. Ahora, la extensión de la edad diana permite abarcar todo el tramo de Educación Primaria, lo que facilita trabajar la vacunación en bloque en los colegios y centros de salud.

La orden autonómica recoge que la pauta general será de una sola dosis de la vacuna intranasal por temporada gripal en los menores incluidos en este tramo de edad. No obstante, se contempla una situación específica: los niños y niñas menores de 9 años que pertenezcan a grupos de riesgo y se vacunen por primera vez frente a la gripe deberán recibir dos dosis separadas por cuatro semanas, siguiendo así las recomendaciones técnicas habituales.

Sanidad subraya que esta ampliación responde a la evidencia acumulada en los últimos años: la vacunación infantil no solo aporta beneficios directos para la salud del menor, reduciendo cuadros gripales, complicaciones y ausencias escolares, sino que también presenta una relación coste-efectividad muy favorable desde el punto de vista sanitario y social.

Además, la inmunización de los niños desempeña un papel clave en la disminución de la transmisión del virus de la gripe dentro de los hogares y de la comunidad. Los pequeños actúan con frecuencia como “amplificadores” de la infección, por lo que reducir los casos en este grupo repercute en una menor circulación del virus, con impacto positivo en personas mayores, pacientes crónicos y otros colectivos vulnerables. La reducción de la circulación viral se refleja en informes sobre la incidencia de la gripe en varias regiones.

Objetivos de salud pública y papel de las familias y pediatras

Campaña de vacuna de la gripe en niños

La decisión de Castilla y León se alinea con las recomendaciones más recientes del Calendario común de vacunaciones a lo largo de la vida del Sistema Nacional de Salud, aprobado por el Consejo Interterritorial. El objetivo de fondo es reforzar la prevención de la gripe desde edades tempranas, reduciendo la carga asistencial asociada a cada temporada gripal y protegiendo a los grupos con mayor riesgo de complicaciones.

En los últimos años se ha observado que, mientras la vacunación antigripal está bastante integrada en los mayores de 65 años, buena parte de la población adulta aún no percibe del todo su propio riesgo. En cambio, en la infancia la tendencia es diferente: la implicación de los pediatras y la recomendación clara en consulta han impulsado una mayor aceptación de la vacuna por parte de padres y madres. La experiencia de grandes campañas se recoge en datos como los de grandes programas regionales.

Los responsables sanitarios insisten en que la gripe no es una simple molestia estacional. La infección puede causar hospitalizaciones, descompensaciones en pacientes crónicos y un aumento de la presión sobre los servicios sanitarios, especialmente en los picos de circulación vírica. Al reducir los contagios en los colegios, donde la interacción social es intensa, se pretende aliviar también esa presión sobre el sistema. Los brotes en entornos cerrados muestran el impacto que puede tener la transmisión no controlada, como ocurrió en algunas residencias.

Castilla y León, además, recuerda que la vacunación incluida en el calendario es gratuita para la población diana. Aunque la vacunación es un acto voluntario, las autoridades recomiendan seguir las pautas oficiales, ya que la experiencia histórica y los datos actuales la sitúan como una de las medidas que más muertes y complicaciones ha evitado en salud pública.

Parte del reto, señalan los expertos, pasa por reforzar la comunicación con las familias, explicar de forma sencilla los beneficios de la inmunización y resolver dudas habituales, tanto en las consultas de Pediatría como a través de los canales de información de la propia Consejería de Sanidad.

Calendario autonómico, grupos de riesgo y registro de vacunas

La ampliación de la vacunación infantil frente a la gripe se enmarca en un calendario vacunal autonómico amplio, que incluye inmunizaciones desde el nacimiento hasta edades avanzadas. En ese calendario aparecen vacunas frente a patologías como la hepatitis B, la difteria, el tétanos, la tosferina, el meningococo o el sarampión, además de otras como la de la gripe, la varicela, el COVID-19 o el herpes zóster.

En relación con la gripe, la Junta insiste en identificar adecuadamente a los niños con factores de riesgo (por ejemplo, determinadas enfermedades crónicas o condiciones predisponentes), que son quienes pueden necesitar la pauta de dos dosis si es la primera vez que se vacunan. De este modo se refuerza todavía más la protección en los menores que podrían presentar cuadros más graves. La evolución y medidas adoptadas en otras comunidades ofrecen referencias útiles sobre la identificación y seguimiento de casos de riesgo, como se analiza en artículos sobre la incidencia de gripe en Aragón.

La normativa autonómica también establece la obligatoriedad de registrar todas las dosis administradas en el Sistema de información de vacunación poblacional de Castilla y León (REVA), tanto si la vacunación se realiza en centros públicos como en entidades privadas autorizadas. Este registro permite seguir la cobertura, detectar posibles desigualdades y evaluar el efecto de las campañas a medio y largo plazo.

Además, la Dirección General de Salud Pública es la responsable de la adquisición y suministro de las vacunas y de la publicación de las instrucciones técnicas para su aplicación, que estarán disponibles en el Portal de Salud de la Consejería. De esta forma se busca que los profesionales sanitarios dispongan de indicaciones actualizadas sobre las pautas, grupos de edad y situaciones especiales.

Todo este engranaje organizativo tiene como meta que la vacunación infantil frente a la gripe no dependa solo de campañas puntuales, sino que quede integrada de manera estable en la rutina preventiva de la comunidad, igual que ocurre con otras vacunas consolidadas en la infancia.

Tendencias de vacunación antigripal: retos y oportunidades

Los datos disponibles en España apuntan a una realidad dual: mientras que la vacunación antigripal en mayores está bastante normalizada, en algunos tramos de edad intermedia, como el de 60 a 64 años, se han detectado descensos de cobertura en la última campaña, a pesar de que en ese grupo empiezan a acumularse factores de riesgo clínico relevantes.

En cambio, en la población infantil las coberturas de la vacuna de la gripe han mejorado en los últimos años, favorecidas por recomendaciones firmes, campañas específicas y un contacto muy estrecho entre pediatras, familias y centros educativos. Esta dinámica se ha observado en distintas comunidades autónomas y se refleja ahora también en la apuesta de Castilla y León por reforzar el papel de la infancia en la estrategia antigripal.

Expertos en salud pública señalan que cuando existe una recomendación clara, acceso sencillo y mensajes coherentes, la aceptación de la vacuna mejora de forma notable. En el caso de la gripe infantil, la posibilidad de organizar vacunaciones estructuradas en los centros de salud, e incluso coordinar acciones con los colegios, facilita llegar a un mayor número de menores en un periodo de tiempo reducido.

La experiencia de otros países europeos, como Reino Unido, Francia o Portugal, muestra también que la accesibilidad es un factor determinante. En estos entornos, la disponibilidad de vacunas en farmacias comunitarias y la opción de que el farmacéutico administre la dosis han ayudado a captar a personas que antes no se vacunaban, especialmente adultos con horarios complicados o poca relación con la atención primaria.

En España, algunas comunidades han empezado a explorar vías para acercar la vacunación antigripal a la población general, aunque de momento el eje principal sigue siendo la red de centros de salud y los dispositivos organizados por los servicios regionales de salud en cada campaña.

Impacto comunitario de proteger a los más pequeños

Más allá de la protección individual, la vacunación infantil frente a la gripe tiene un efecto indirecto sobre el conjunto de la población. Al disminuir los contagios entre los escolares, se reduce la probabilidad de que el virus llegue a los hogares y afecte a familiares con mayor vulnerabilidad, como personas mayores, embarazadas o pacientes con patologías crónicas.

Los estudios de coste-efectividad citados por las autoridades sanitarias de Castilla y León destacan precisamente este impacto comunitario: la inmunización de los menores se traduce en menos bajas laborales de los cuidadores, menor saturación de los servicios sanitarios en los picos de gripe y una reducción global de los casos graves, lo que compensa con creces la inversión realizada en vacunas.

Al mismo tiempo, vacunar frente a la gripe ayuda a mejorar la cultura de prevención desde edades tempranas. Para muchos niños y niñas, la campaña antigripal se convierte en un recordatorio recurrente de que la salud se puede cuidar de forma proactiva, una idea que, trasladada a la vida adulta, puede favorecer una mayor adherencia a otras recomendaciones sanitarias.

Los especialistas recuerdan también la llamada “paradoja de la vacunación”: cuanto más éxito tiene un programa y menos casos graves se observan, más se diluye la percepción del riesgo en la población. Por eso, junto a las campañas de vacunación, se insiste en la necesidad de mantener una comunicación honesta sobre lo que la gripe puede suponer en términos de complicaciones y carga asistencial.

En este contexto, la ampliación de la vacunación sistemática frente a la gripe en la infancia hasta los 11 años se interpreta como un paso coherente dentro de una estrategia de salud pública a largo plazo, en la que la protección de los más pequeños se considera una pieza clave para sostener la salud del conjunto de la comunidad.

Con todas estas medidas, Castilla y León consolida un modelo en el que la vacunación infantil frente a la gripe deja de ser algo puntual para situarse en el centro de la planificación sanitaria, con un calendario actualizado, vacunas gratuitas, registro sistemático de dosis y una clara apuesta por la prevención en los colegios y en las familias.

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