Alertas por niveles altos de polen: olivo y gramíneas disparan las alergias en España

  • Niveles muy altos de polen de olivo y gramíneas en Andalucía y aumento generalizado en gran parte de España
  • Comunidad de Madrid refuerza su sistema de alertas (Palinocam) con predicciones a 48 horas y avisos gratis por SMS
  • Campaña de alergias más intensa de lo habitual por lluvias invernales, subida de temperaturas y mayor superficie de olivar
  • Sanidad recomienda medidas preventivas y consultar diariamente los niveles de polen para mitigar síntomas respiratorios

Niveles altos de polen en primavera

La primavera ha entrado en un punto clave para las personas alérgicas en buena parte de España, con episodios de niveles altos de polen que están disparando las consultas por síntomas respiratorios. Las condiciones meteorológicas de los últimos meses, con un invierno húmedo y un ascenso progresivo de las temperaturas, han favorecido una floración muy intensa de gramíneas y olivo en amplias zonas de la península.

Los expertos advierten de que nos encontramos ante una campaña de polinización más larga e intensa que otros años, especialmente en áreas como el valle del Guadalquivir y comunidades como Madrid, donde los sistemas de vigilancia han activado dispositivos especiales de información y alerta por concentraciones muy elevadas de polen en la atmósfera.

Andalucía y valle del Guadalquivir: el polen de olivo, en niveles muy altos

En Andalucía, y en particular en la provincia de Córdoba y el conjunto del valle del Guadalquivir, la campaña de alergias primaverales ha entrado en su fase más crítica. Los últimos registros de las estaciones de control aerobiológico indican que el polen de olivo ha alcanzado niveles muy altos, con jornadas en las que se han superado con creces los umbrales considerados de riesgo para personas sensibilizadas.

Los datos apuntan a concentraciones por encima de los 500 granos por metro cúbico, con picos de varios miles en determinados días, lo que sitúa a esta campaña por encima de la media de los últimos años. Esta situación coincide con el periodo de máxima floración del olivar, favorecido por las lluvias acumuladas en invierno, que han permitido a las plantas desarrollarse con más fuerza tras varias temporadas marcadas por el estrés hídrico.

En la campiña cordobesa y en municipios del Alto Guadalquivir, la alta densidad de cultivos de olivar está multiplicando la exposición alérgena. Los especialistas subrayan que el polen de olivo se ha consolidado como el principal desencadenante de alergias respiratorias en provincias como Córdoba y Jaén, donde la superficie dedicada a este cultivo ha aumentado de forma notable en los últimos años.

Además, los servicios de vigilancia no descartan una segunda oleada de niveles elevados de polen de olivo en torno a la segunda quincena de mayo, coincidiendo con la floración de variedades más tardías y de olivares situados en zonas más frescas y de mayor altitud. Aunque estaciones como las de Baena o Priego informan por ahora de valores algo más contenidos, se recuerda que el polen de olivo puede recorrer cientos de kilómetros transportado por el viento.

Las consecuencias ya se reflejan en los centros de salud y consultas de alergología, donde se ha detectado un aumento de casos de rinitis, conjuntivitis y crisis asmáticas, sobre todo en población joven y personas con enfermedades respiratorias previas, que son especialmente vulnerables cuando se encadenan varios días con valores extremos.

Granada: olivo y gramíneas, las grandes protagonistas de la alergia

En la provincia de Granada, la Unidad de Calidad Biológica del Aire (UCBA-UGR) confirma que las floraciones de olivo y gramíneas han comenzado dentro de los plazos habituales registrados en los últimos años. Sin embargo, las previsiones para los próximos días apuntan a que sus concentraciones alcanzarán niveles altos, por lo que se ha lanzado una advertencia específica a las personas sensibilizadas a estos tipos polínicos.

El polen de olivo se considera la primera causa de alergia respiratoria en la provincia, mientras que el de gramíneas ocupa el segundo lugar. Esto implica que el porcentaje de población susceptible de presentar síntomas es especialmente elevado, ya que una parte relevante de los pacientes alérgicos está sensibilizada a uno o a ambos pólenes.

Según la UCBA-UGR, se espera que ambos tipos de polen permanezcan en el aire en concentraciones significativas durante al menos seis semanas. Este periodo prolongado obliga a extremar las precauciones, ya que no se trata de un pico puntual, sino de una fase sostenida de exposición que puede agravar los síntomas en quienes no siguen tratamiento o no aplican medidas de protección.

La combinación de olivo y gramíneas, unida a la evolución del tiempo en las próximas semanas, marcará la intensidad de la sintomatología. Días secos, con viento y temperaturas suaves tienden a disparar los niveles de polen en la atmósfera, mientras que los episodios de lluvia contribuyen a limpiarla temporalmente, reduciendo la concentración de granos en suspensión.

Alergia y altos niveles de polen

Madrid refuerza el sistema de alertas por niveles altos de polen

En la Comunidad de Madrid, las autoridades sanitarias mantendrán activo hasta el 30 de junio el sistema de información y alerta por niveles altos de polen en la atmósfera. El objetivo es facilitar a la ciudadanía y a los profesionales sanitarios datos actualizados que permitan anticipar y prevenir los efectos de las alergias respiratorias durante los meses de máxima incidencia.

La vigilancia se lleva a cabo a través de la Red Palinológica regional, conocida como Palinocam, que monitoriza de forma continua la presencia de distintos tipos de polen en el aire. Aunque el dispositivo funciona durante todo el año, entre abril y junio se refuerza con registros diarios y predicciones a dos días vista, justo cuando se concentran los niveles más elevados de alérgenos como el polen de gramíneas, plantago y olivo.

La información se presenta mediante un sistema de niveles bajo, medio y alto, apoyado en un código de colores tipo semáforo, que facilita la interpretación rápida del riesgo para la población alérgica. Además de los recuentos, se ofrecen predicciones para las 48 horas siguientes, una herramienta clave para planificar actividades al aire libre o ajustar tratamientos en función de la previsión.

Los datos se pueden consultar de forma gratuita en la página web específica de polen de la Comunidad de Madrid, a través de boletines diarios por correo electrónico y mediante alertas por SMS cuando se detectan niveles altos de los pólenes más alergénicos. Para recibir estos avisos, basta con darse de alta sin coste enviando el texto ALTAPOLEN al número 217035, un servicio que permite recibir notificaciones inmediatas en el teléfono móvil.

Palinocam viene funcionando desde 1993 y cuenta con diez captadores volumétricos distribuidos por la región, ubicados en municipios como Alcalá de Henares, Alcobendas, Aranjuez, Collado Villalba, Coslada, Getafe y Las Rozas de Madrid, además de tres puntos en la capital: el barrio de Salamanca, Arganzuela y Ciudad Universitaria. El sistema recoge muestras de aire durante los 365 días del año, que posteriormente se analizan a diario en laboratorio mediante microscopía óptica.

Otros factores ambientales: hongos, clima y contaminación

Además del polen, la Comunidad de Madrid hace seguimiento de otros factores ambientales que influyen en las enfermedades respiratorias, como las esporas del hongo Alternaria spp. Este microorganismo está considerado un factor de riesgo adicional para personas con alergias o patologías pulmonares, ya que puede agravar los síntomas y favorecer crisis en pacientes sensibles.

Los recuentos de Alternaria se publican en la web regional dedicada a esporas de hongos, de forma complementaria a la información sobre polen. De este modo, los colectivos más vulnerables disponen de una fotografía más completa de la calidad biológica del aire que respiran y pueden ajustar mejor sus medidas de prevención.

El comportamiento de los niveles de polen está estrechamente ligado a las condiciones meteorológicas y al contexto de cambio climático. Las lluvias continuadas suelen reducir la concentración de granos en la atmósfera, mientras que el viento y las tormentas primaverales con alta carga eléctrica pueden provocar aumentos puntuales muy marcados, elevando el riesgo de síntomas intensos en cuestión de horas.

En los últimos años, los especialistas señalan una tendencia hacia temporadas de polinización más largas y concentraciones más altas, en parte por el incremento de temperaturas y las alteraciones en los ciclos vegetales. La contaminación urbana también juega un papel relevante, ya que puede modificar la superficie del grano de polen y potenciar su capacidad alergénica, especialmente en las grandes ciudades y áreas metropolitanas.

Esta combinación de factores —cambio climático, variabilidad meteorológica, expansión de ciertos cultivos y contaminación— está detrás de campañas de alergias cada vez más intensas y frecuentes, con un impacto creciente en la calidad de vida de la población y en la carga de trabajo de los servicios sanitarios durante la primavera.

Síntomas más frecuentes y perfil de las personas afectadas

Los cuadros provocados por los niveles altos de polen de olivo y gramíneas comparten una sintomatología bastante reconocible. Entre los signos más habituales se encuentran los estornudos repetidos, la congestión y el goteo nasal, el picor de garganta, el lagrimeo y el enrojecimiento de los ojos. En muchos casos se añaden sensación de cansancio y dificultades para conciliar el sueño cuando la nariz permanece taponada durante la noche.

En personas con asma o con patologías respiratorias previas, respirar aire con concentraciones muy elevadas de polen puede desencadenar tos persistente, opresión torácica, dificultad respiratoria o incluso crisis asmáticas que requieren atención médica. Por ello, los especialistas insisten en no infravalorar los síntomas y en acudir al profesional sanitario ante cualquier empeoramiento brusco.

El perfil del paciente alérgico es muy variado, aunque se observa una alta incidencia en población joven y en personas que viven en zonas rurales o semiurbanas cercanas a grandes extensiones de olivar o pastos con abundantes gramíneas. No obstante, en las grandes ciudades la presencia de parques, zonas verdes y la llegada de polen transportado por el viento también da lugar a episodios intensos, especialmente cuando coinciden varios días secos y ventosos.

Una parte importante de los afectados presenta sensibilización múltiple a distintos tipos de polen, de modo que la coincidencia de picos de gramíneas y olivo acentúa la carga alérgena global. Esto explica que muchas personas noten que los síntomas comienzan de forma leve y acaban intensificándose a medida que avanzan las semanas de primavera.

Los especialistas en alergología recuerdan que, aunque la temporada es estacional, las alergias al polen suelen considerarse procesos crónicos con brotes recurrentes. Es decir, es esperable que los síntomas regresen año tras año en periodos similares si no se toman medidas preventivas ni se mantiene un tratamiento adecuadamente ajustado.

Recomendaciones ante los niveles altos de polen

Ante el escenario de concentraciones altas y muy altas de polen en distintas zonas de España, las autoridades sanitarias y los expertos recomiendan una combinación de medicación, medidas preventivas y seguimiento de la información disponible. El objetivo es reducir la exposición y mitigar la intensidad de los síntomas en los días más complicados.

Entre las pautas más repetidas se encuentran consejos sencillos pero efectivos, como usar gafas de sol y, si es preciso, mascarilla en exteriores, especialmente en jornadas de viento o en las primeras horas de la mañana y al final de la tarde, cuando la concentración de polen en el aire suele ser mayor. También se aconseja evitar, en la medida de lo posible, actividades deportivas intensas al aire libre en esos momentos del día.

En el ámbito doméstico, se recomienda mantener puertas y ventanas cerradas en las horas de mayor polinización y ventilar la vivienda en momentos de menor concentración, por ejemplo tras la lluvia. Viajar en coche con las ventanillas subidas y utilizar filtros antipolen en el sistema de climatización puede reducir de forma notable la cantidad de alérgenos que entran en el habitáculo.

Otra medida clave es extremar la higiene nasal y ocular, utilizando soluciones salinas para limpiar la mucosa y retirar restos de polen, así como ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa después de pasar tiempo en el exterior. En personas especialmente sensibles, estos gestos ayudan a disminuir la carga alergénica acumulada sobre piel, cabello y prendas.

Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de seguir el tratamiento prescrito por el médico, ya sea a base de antihistamínicos, corticoides tópicos, broncodilatadores u otras terapias específicas como la inmunoterapia en determinados casos, y en conocer la demanda de productos para la alergia que puede ser necesaria en temporadas de alta polinización. Se recuerda, además, que algunos medicamentos pueden producir somnolencia o disminuir la capacidad de concentración, por lo que conviene extremar la precaución al conducir o manejar maquinaria.

Información en tiempo real y herramientas digitales

Uno de los pilares para convivir mejor con los niveles altos de polen durante la primavera es acceder a información actualizada y fiable. En este sentido, comunidades como Madrid han integrado los recuentos y predicciones de los tipos de polen más alergénicos en la aplicación de la Tarjeta Sanitaria Virtual, de modo que los usuarios pueden consultar datos personalizados por zonas geográficas.

Los sistemas de alerta por SMS, como el servicio ALTAPOLEN, se han convertido en una herramienta útil para anticipar episodios de riesgo. Al recibir una notificación cuando se alcanzan niveles altos, las personas alérgicas pueden ajustar su rutina diaria, posponer actividades al aire libre o preparar la medicación de rescate indicada por su especialista.

La disponibilidad de boletines diarios por correo electrónico y páginas web específicas con mapas, gráficos y predicciones a corto plazo facilita que tanto profesionales sanitarios como población general sigan de cerca la evolución de la campaña de polen. Esta información resulta especialmente valiosa en años como este, en los que las condiciones meteorológicas han favorecido picos muy intensos.

Fuera del ámbito madrileño, distintas comunidades autónomas y universidades, como la de Granada, mantienen también redes de control aerobiológico y unidades de calidad del aire que publican datos periódicos sobre los niveles de los principales pólenes responsables de alergias. Aunque los formatos varían, la tendencia general es ofrecer recursos accesibles y comprensibles para la población.

De cara al futuro, los expertos consideran que integrar la información de polen en aplicaciones meteorológicas y sistemas de salud digital será clave para mejorar la prevención y el manejo de las alergias, en un contexto en el que se espera que estas patologías sigan en aumento debido a la evolución del clima y del entorno urbano y rural.

La combinación de niveles altos de polen de olivo y gramíneas en zonas como Andalucía y Granada, junto al refuerzo de sistemas de alerta como Palinocam en la Comunidad de Madrid, dibuja un escenario de primavera especialmente exigente para las personas alérgicas. Contar con información precisa, aplicar medidas preventivas en el día a día y mantener el tratamiento médico adecuado se han convertido en piezas fundamentales para sobrellevar una temporada de polinización que, todo apunta, será más intensa y prolongada de lo habitual.

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