La farmacéutica danesa Novo Nordisk, creadora de Ozempic y Wegovy, ha dado un giro estratégico de calado en plena intensificación de la competencia en fármacos antiobesidad. La compañía recortará 9.000 puestos de trabajo a escala global, un plan que llega tras meses de presión en su negocio clave y que busca simplificar su estructura para responder con mayor agilidad.
El objetivo es doble: ahorrar hasta 8.000 millones de coronas danesas de aquí a 2026 e inyectar esos recursos en el desarrollo y la comercialización de nuevos tratamientos. El movimiento llega acompañado de una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento del beneficio operativo para este año, en un mercado cada vez más competitivo y orientado al consumidor.
Recortes, ahorro y foco en lo esencial
El ajuste afecta al 11% de la plantilla y tendrá especial incidencia en Dinamarca, donde se prevé la salida de unos 5.000 empleados. Mike Doustdar, nuevo consejero delegado, ha defendido que la empresa debe evolucionar hacia una cultura más orientada al rendimiento y a la toma de decisiones rápida, priorizando inversiones con mayor impacto.
Junto a los recortes, la farmacéutica ha congelado contrataciones y cerrará proyectos periféricos de investigación, lo que implicará depreciaciones y amortizaciones por alrededor de 21.000 millones de coronas este año. La guía de crecimiento del beneficio operativo se sitúa ahora entre el 4% y el 10%, lejos del 27% comunicado a comienzos de año.
El mercado recibió el anuncio con alivio: las acciones cerraron la sesión con un avance cercano al 3,6% en Copenhague tras un primer retroceso. Aun así, la compañía llega a este punto después de meses de volatilidad bursátil y de desafíos de ejecución en un segmento en plena explosión de demanda.
Analistas consultados apuntan a que el plan añade incógnitas sobre el crecimiento a medio plazo, pero también a que recuperar eficiencia operativa es condición necesaria para competir. En paralelo, algunos expertos subrayan que la histórica cultura de conciliación del grupo pudo derivar en una estructura sobredimensionada frente a rivales más ligeros: en 2024, Novo Nordisk necesitó 1.835 empleados para generar 1.000 millones de dólares, frente a 1.044 en el caso de Eli Lilly.

La ofensiva en Estados Unidos y el cuello de botella productivo
Estados Unidos se ha convertido en el epicentro del pulso comercial por los agonistas del GLP-1. Eli Lilly ha ganado tracción con Mounjaro y Zepbound, apoyándose en un enfoque de fabricación más rápido y externalizado, mientras que Novo Nordisk apostó por producir internamente mediante cultivos de levadura, un proceso más complejo de escalar con rapidez.
Varios analistas consideran que Novo Nordisk subestimó la magnitud de la demanda y tuvo que redoblar inversiones en fábricas para ponerse al día. Mientras tanto, Lilly aceleró el acceso con ofertas más competitivas vía LillyDirect, su plataforma de venta directa al consumidor, lo que presionó aún más los precios y la cuota del mercado estadounidense.
El entorno se complica además por el auge de preparaciones magistrales y falsificaciones en EE.UU., hasta el punto de que la OMS lanzó una alerta específica por imitaciones de Ozempic. Novo Nordisk ha presentado más de un centenar de demandas para frenar a fabricantes no autorizados, aunque algunos expertos dudan del impacto real de estas acciones en el corto plazo.
En el plano regulatorio, la compañía intenta apuntalar su posición impulsando nuevas indicaciones: trabaja para que Wegovy sea reconocido como fármaco de prevención de accidentes cerebrovasculares e infartos, una etiqueta que, de lograrse, podría reforzar su propuesta de valor frente a los competidores.

Cómo actúan Ozempic y Mounjaro, y qué efectos adversos se observan
Ozempic (semaglutida) pertenece a los agonistas del receptor GLP-1, una clase que ayuda a controlar la glucosa y reduce el apetito al imitar una hormona que aumenta la saciedad y ralentiza el vaciado gástrico. Se administra en inyección semanal y, además de su uso en diabetes, ha cobrado protagonismo por su efecto en el peso.
Mounjaro (tirzepatida) combina la acción sobre el GLP-1 con la vía GIP, lo que añade un impacto extra en el metabolismo y el equilibrio energético. En la práctica clínica, ambos fármacos siguen una titulación progresiva de dosis para mejorar tolerabilidad y adherencia.
Como todo tratamiento, no están exentos de efectos secundarios. Entre los más frecuentes se describen náuseas, diarrea, estreñimiento, vómitos y dolor abdominal; en casos concretos se han notificado eventos como gastroparesia o pancreatitis. Su uso debe quedar siempre a criterio médico, valorando beneficios y riesgos individuales.
En un mercado que no deja de moverse, Novo Nordisk trata de equilibrar capacidad productiva, innovación y acceso mientras responde a una competencia creciente y a un escrutinio mayor sobre la seguridad y el uso apropiado de estos fármacos. Las próximas decisiones sobre fabricación, indicaciones y precios marcarán quién consolida el liderazgo en la nueva economía de los antiobesidad.