Un grupo de investigadores daneses ha observado que un medicamento muy utilizado para adelgazar y tratar la diabetes tipo 2 también logra reducir el consumo excesivo de alcohol en personas con problemas de adicción. El hallazgo, publicado en la revista médica The Lancet, está despertando un gran interés entre especialistas europeos en adicciones y salud metabólica.
El fármaco en cuestión es la semaglutida, un agonista del receptor GLP-1 que ya se receta en Europa para la obesidad y la diabetes tipo 2. En este nuevo ensayo clínico, administrado una vez a la semana mediante inyección subcutánea, logró disminuir de forma notable los episodios de consumo intensivo de alcohol en adultos con trastorno por consumo de alcohol de moderado a grave.
Un ensayo con 108 adultos con obesidad y trastorno por consumo de alcohol
El estudio se llevó a cabo en Dinamarca, en un único centro especializado en psiquiatría y adicciones, y contó con 108 participantes: 53 mujeres y 55 hombres. Todos ellos presentaban obesidad (índice de masa corporal igual o superior a 30) y un diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol de moderado a grave, es decir, personas con un patrón de consumo problemático consolidado.
Durante 26 semanas, los investigadores aplicaron un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. Esto significa que los participantes se dividieron en dos grupos al azar: uno recibió semaglutida por vía subcutánea una vez a la semana y el otro un placebo con el mismo aspecto, sin que ni pacientes ni profesionales supieran quién recibía qué tratamiento.
Además del medicamento o placebo, todos los participantes recibieron terapia cognitivo-conductual estándar, el abordaje psicológico más utilizado actualmente para tratar el trastorno por consumo de alcohol. Este detalle es importante, porque la mejora observada se suma al efecto esperado de la psicoterapia.
El criterio principal que se evaluó fue la reducción del número de días de consumo excesivo de alcohol a lo largo de los seis meses de intervención. Completaron todo el estudio 88 de los 108 participantes iniciales, una tasa de finalización relativamente alta en este tipo de ensayos clínicos.
Al comenzar el ensayo, los pacientes habían acumulado una media de 17 días de consumo intensivo en los 30 días previos. Es decir, más de la mitad del mes habían bebido por encima de los umbrales considerados de alto riesgo, una situación habitual en quienes buscan tratamiento por alcoholismo moderado o grave.
Reducción significativa en días y cantidad total de alcohol consumido
Tras las 26 semanas de tratamiento, la diferencia entre grupos fue notable. En el grupo tratado con semaglutida, los días de consumo excesivo de alcohol se redujeron a aproximadamente 5 al mes. En cambio, quienes recibieron placebo pasaron de 17 días a alrededor de 9 en el mismo periodo.
En términos relativos, la reducción fue aproximadamente el doble en el grupo que recibió el fármaco en comparación con el grupo control. Los autores del trabajo estiman una diferencia en la reducción de los días de consumo excesivo de unos 13,7 puntos porcentuales frente al placebo, lo que respalda un efecto clínicamente relevante.
No solo disminuyeron los días, también bajó de forma clara la cantidad total de alcohol ingerido. Al inicio, los participantes consumían unos 2.200 gramos de alcohol en 30 días (lo que equivale, de forma aproximada, a varias decenas de consumiciones estándar al mes). Tras seis meses, el grupo de semaglutida se situó alrededor de 650 gramos, mientras que el grupo placebo descendió hasta unos 1.175 gramos.
Estos datos refuerzan la idea de que los agonistas del receptor GLP-1 pueden influir tanto en la frecuencia como en la intensidad del consumo. La combinación de menos días de atracones de alcohol y menor volumen total supone un cambio de patrón relevante desde el punto de vista clínico y de salud pública.
Especialistas como el investigador Matt Field, de la Universidad de Sheffield, han señalado que este ensayo aporta una de las evidencias más sólidas hasta ahora en humanos sobre el potencial de estos fármacos para reducir el consumo problemático de alcohol, más allá de estudios previos en animales o pequeñas series clínicas.
¿Qué es la semaglutida y cómo actúan los agonistas GLP-1?
La semaglutida forma parte de una familia de medicamentos conocida como agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1). Estos fármacos se utilizan desde hace años para tratar la diabetes tipo 2 y, más recientemente, se han extendido como tratamientos para la obesidad, al ayudar a reducir el apetito y favorecer la pérdida de peso.
En Europa y en España, la semaglutida se comercializa en diferentes presentaciones para el manejo de la glucemia y el control del peso corporal. Su mecanismo de acción principal está ligado a la regulación del azúcar en sangre y a la sensación de saciedad, pero en los últimos años han surgido indicios de que también modula circuitos cerebrales vinculados a la recompensa.
Precisamente, los agonistas GLP-1 han despertado interés porque podrían actuar sobre las vías neuronales que intervienen en el deseo, la motivación y el refuerzo, factores clave en las adicciones. Estudios preclínicos y primeras investigaciones en humanos ya habían sugerido que estos medicamentos podrían atenuar el consumo de alcohol, nicotina, cannabis, cocaína y opioides, además de disminuir la probabilidad de recaídas.
Entre los posibles efectos descritos en la literatura científica, se encuentran la reducción del impulso de consumo, la modulación de los circuitos de recompensa en el cerebro y una menor vulnerabilidad a retomar hábitos adictivos tras periodos de abstinencia. El ensayo danés aporta ahora datos más robustos sobre el papel de la semaglutida en el trastorno por consumo de alcohol.
Conviene recordar que el trastorno por consumo de alcohol está implicado en alrededor del 5 % de las muertes anuales en el mundo, según estimaciones de organismos internacionales. Este impacto sitúa al alcoholismo como un problema de salud pública de primera línea también en España y en el resto de Europa, donde las tasas de consumo de riesgo siguen siendo elevadas.
Un estudio pionero y sus principales limitaciones
El ensayo fue liderado por Mette Kruse Klausen en el Centro Psiquiátrico de Copenhague y se considera pionero porque es el primer estudio aleatorizado que evalúa específicamente un agonista GLP-1 en pacientes que buscan tratamiento simultáneo para obesidad y trastorno por consumo de alcohol dentro de un entorno clínico estructurado.
Hasta ahora, gran parte de la evidencia procedía de modelos animales, estudios observacionales o ensayos con muestras muy reducidas. Este trabajo amplía el conocimiento disponible en humanos al incluir más de un centenar de participantes y al aplicar un diseño metodológico estricto, con grupo control y enmascaramiento de los tratamientos.
Aun así, los autores insisten en que los resultados deben interpretarse con cautela. Uno de los principales motivos es que todos los participantes recibieron terapia cognitivo-conductual, lo que complica aislar el efecto puro del fármaco frente al beneficio que ya aporta la intervención psicológica.
Además, el estudio presenta otras limitaciones relevantes: tamaño de muestra relativamente pequeño, realización en un solo centro y participación exclusiva de personas con obesidad. Esto quiere decir que no se puede asegurar que los resultados sean idénticos en pacientes con trastorno por consumo de alcohol sin obesidad o en contextos sanitarios muy diferentes al danés.
Otro punto débil es que no hubo seguimiento a largo plazo tras concluir las 26 semanas de ensayo. La investigadora Marie Spreckley, de la Universidad de Cambridge, ha subrayado que todavía no se sabe si la reducción del consumo se mantiene una vez se suspende el tratamiento con semaglutida o si el efecto se diluye con el tiempo.
Los especialistas consultados coinciden en que, por el momento, la semaglutida no debe considerarse un sustituto de los tratamientos actuales contra el alcoholismo, como la psicoterapia, los programas de deshabituación o los fármacos ya aprobados para este trastorno. Más bien se perfila como un posible complemento para determinados perfiles de pacientes, especialmente aquellos con obesidad y consumo problemático.
Nuevas líneas de investigación y posible impacto en Europa
Ante los resultados obtenidos, el laboratorio Novo Nordisk, responsable de uno de los preparados de semaglutida para pérdida de peso, ya ha puesto en marcha nuevos estudios para explorar con más detalle este efecto sobre el consumo de alcohol y sus posibles aplicaciones clínicas.
Entre los proyectos en marcha se encuentra un ensayo de fase II centrado en el daño hepático asociado al consumo de alcohol, un problema que también afecta de forma significativa a la población europea. Asimismo, se está desarrollando un ensayo independiente de fase III en veteranos de guerra en Estados Unidos, con el objetivo de evaluar la eficacia del fármaco en un grupo con alta carga de trastorno por consumo de alcohol.
De confirmarse estos resultados en estudios más amplios y diversos, los agonistas GLP-1 podrían incorporarse en el futuro como una nueva diana terapéutica dentro de los programas de tratamiento del alcoholismo. En Europa, donde el uso de semaglutida ya está extendido para la obesidad y la diabetes tipo 2, esta doble utilidad podría facilitar su integración en unidades de salud mental y adicciones.
No obstante, expertos en salud pública advierten de que el acceso debe seguir criterios estrictamente médicos, evitando ver estos medicamentos como una solución rápida para cualquier persona que desee beber menos o bajar de peso. La supervisión por parte de profesionales y la valoración individual de riesgos y beneficios seguirán siendo imprescindibles.
A escala global, se estima que alrededor de 400 millones de personas viven con un trastorno por consumo de alcohol. En este contexto, la posibilidad de sumar nuevos tratamientos farmacológicos, mejor combinados con terapias psicológicas, podría ampliar el abanico de opciones en un campo donde las herramientas actuales siguen siendo limitadas.
En conjunto, los datos del ensayo danés indican que un medicamento ampliamente utilizado para adelgazar y tratar la diabetes tipo 2 puede ayudar a reducir tanto los días como la cantidad de consumo excesivo de alcohol en personas con obesidad y trastorno por consumo de alcohol, aunque aún hacen falta estudios más grandes, prolongados y en diferentes perfiles de pacientes para confirmar su utilidad real en la práctica clínica europea.
