Los fármacos basados en agonistas del receptor GLP-1, como Ozempic, Wegovy o Mounjaro, han revolucionado el tratamiento de la obesidad en España. Su popularidad ha crecido de forma imparable en los últimos años, pero este auge también ha traído consigo debates sobre su uso adecuado, los efectos secundarios y la proliferación de un mercado negro que preocupa a las autoridades sanitarias.
Diversos especialistas y organismos internacionales coinciden en que estos medicamentos representan un avance terapéutico importante, pero advierten de que no son una solución milagrosa ni deben utilizarse sin control médico. La combinación de resultados visibles y una creciente demanda ha generado situaciones que van desde la automedicación hasta la venta ilegal de productos falsificados.
El auge del consumo en España
El uso de estos fármacos se ha multiplicado en todo el país. Según datos de distintas comunidades autónomas, las dispensaciones en farmacias han aumentado de forma considerable año tras año. Este incremento no es un fenómeno aislado, sino que responde a una tendencia generalizada que refleja la alta prevalencia de la obesidad en la población española, una enfermedad que afecta a entre el 40% y el 50% de los adultos y que está relacionada con más de 200 patologías.
Los expertos consultados señalan que la eficacia de estos tratamientos ha sido clave para su difusión. Estudios clínicos han demostrado que los agonistas GLP-1 no solo ayudan a perder peso, sino que también reducen el riesgo de complicaciones cardiovasculares, mejoran el control de la glucosa y disminuyen la inflamación. Estos beneficios han hecho que muchos pacientes y médicos los consideren una herramienta fundamental en la lucha contra la obesidad.
Beneficios y riesgos: más allá de la báscula
Más allá de la pérdida de peso, estos medicamentos ofrecen ventajas adicionales. Por ejemplo, la semaglutida ha demostrado reducir el riesgo de infarto, ictus y muerte por causas cardiovasculares en pacientes con obesidad y enfermedad cardiovascular. La tirzepatida, por su parte, consigue pérdidas de peso aún mayores y resultados prometedores en salud cardiaca. Sin embargo, los especialistas recuerdan que no están exentos de efectos secundarios.
Uno de los más comentados es la pérdida de masa muscular, que puede ocurrir cuando el adelgazamiento es muy rápido. La denominada obesidad sarcopénica es un riesgo real si no se combina el tratamiento con estrategias para blindar la masa muscular mediante ejercicio de fuerza. Además, la reducción de grasa subcutánea puede provocar flacidez facial, un efecto conocido popularmente como ‘cara Ozempic’, aunque los dermatólogos aclaran que no es exclusivo de estos fármacos sino de cualquier pérdida de peso acelerada.

La importancia de la supervisión médica
Tanto los endocrinos como la Organización Mundial de la Salud insisten en que estos medicamentos deben utilizarse bajo prescripción y seguimiento profesional. La automedicación o el uso sin indicación clínica pueden exponer a las personas a riesgos prevenibles, como efectos adversos graves o la recuperación del peso perdido al abandonar el tratamiento. Los expertos recomiendan un abordaje multidisciplinar que incluya cambios en la alimentación, ejercicio físico y apoyo psicológico.
El tratamiento de la obesidad es crónico, por lo que muchos pacientes necesitarán mantener la medicación a largo plazo, aunque con dosis ajustadas. La clave está en no dejar todo en manos del fármaco y en trabajar hábitos saludables que permitan sostener los resultados en el tiempo. Los especialistas también advierten contra el uso meramente estético, especialmente en personas con normopeso, ya que los riesgos superan los beneficios.
El peligro del mercado negro y las falsificaciones
El éxito de estos tratamientos ha generado un mercado paralelo preocupante. La policía ha desarticulado redes criminales que fabricaban y distribuían medicamentos ilegales, incluyendo falsificaciones de GLP-1. Estos productos, vendidos a través de internet o en clínicas sin control, pueden contener sustancias peligrosas o dosis incorrectas. La OMS ha alertado sobre el aumento de la automedicación y la compra en canales no verificados, lo que supone un grave riesgo para la salud.
Los médicos de distintas comunidades han denunciado que algunos pacientes obtienen estos fármacos sin receta, a veces a precios muy reducidos, y se los administran sin supervisión. La falta de control puede provocar efectos secundarios más virulentos, especialmente ante el auge de falsos medicamentos tipo Ozempic y otras terapias GLP-1. Las autoridades sanitarias recomiendan adquirir los medicamentos únicamente en farmacias autorizadas y con receta médica.
El debate sobre la financiación pública de estos tratamientos también está sobre la mesa. Actualmente, solo están financiados para diabetes tipo 2 asociada a obesidad, pero los expertos defienden que ampliar su cobertura podría suponer un ahorro sanitario a largo plazo al prevenir enfermedades cardiovasculares, renales y hepáticas derivadas de la obesidad. Mientras tanto, la recomendación es clara: estos fármacos son una herramienta poderosa, pero deben usarse con responsabilidad y bajo control médico.

