La pubalgia de Nico Williams se ha convertido en uno de los grandes quebraderos de cabeza del Athletic Club en esta temporada tan cargada. Lo que empezó como unas molestias en la zona del pubis se ha transformado en una dolencia persistente que le impide jugar y entrenar con normalidad, hasta el punto de obligar a frenar en seco.
El extremo navarro, uno de los futbolistas más desequilibrantes del equipo y de la selección española, ha tenido que parar por completo la competición para someterse a un tratamiento específico con un especialista externo, como ocurre en otros casos de pubalgia. Ni el club ni el jugador quieren seguir estirando una situación en la que Nico solo podía rendir a medio gas y encadenaba recaídas una y otra vez.
Según ha comunicado el club, el jugador ha comenzado un trabajo individualizado con un especialista ajeno al Athletic para intentar controlar de una vez esta lesión. Se trata de Jurdan Mendigutxia, fisioterapeuta navarro de referencia internacional en el ámbito del deporte de élite, con quien Nico seguirá un programa diseñado de forma muy precisa.
El comunicado rojiblanco detalla que el extremo realizará un tratamiento específico para la pubalgia, centrado en reforzar las zonas comprometidas y ajustar las cargas, y que, a la espera de su evolución, “causará baja en próximas convocatorias”. En la práctica, el Athletic asume que se queda sin uno de sus jugadores clave durante varias semanas, sin marcar todavía una fecha de alta.
Esta decisión llega después de que Ernesto Valverde reconociera públicamente que la situación era insostenible. El técnico, visiblemente preocupado, dejó claro que no se podía seguir con un futbolista importante que nunca estaba en plenitud y que arrastraba molestias desde hace meses.
Un freno obligado: “Así no podemos seguir”
Antes del duelo liguero en Oviedo, Valverde fue muy claro al ser preguntado por el estado del extremo: “Así no podemos seguir”, admitió. El entrenador explicó que Nico llevaba demasiado tiempo compitiendo entre dolores, con altibajos constantes y sin alcanzar su mejor versión, lo que era un problema tanto para el propio jugador como para el equipo.
El navarro ya se quedó fuera de la convocatoria para visitar al Real Oviedo, primera señal visible de este cambio de rumbo. Su hermano Iñaki, tras la victoria en el Carlos Tartiere, reconoció que la pubalgia había dado “dos o tres pasos atrás” en las últimas semanas, pese a que hace poco el propio Nico empezaba a ver la luz.
“Está jodido, arrastra molestias desde septiembre”, confesó Iñaki, subrayando lo traicionera que puede ser esta dolencia: hay días en los que el jugador se siente bien y otros en los que el dolor reaparece con más intensidad, sin un patrón claro. Para el capitán rojiblanco, este parón puede servir para que su hermano haga un tratamiento conservador más intenso entre semana y deje de vivir al límite cada fin de semana.
Valverde, por su parte, insistió en que no tenía sentido seguir forzando la máquina: “Ha llegado el momento en el que pensaba que parar era una necesidad para él. Es demasiado tiempo con un jugador a medio gas”. El técnico remarcó que en su plantilla solo contarán con quienes estén al cien por cien; si no, toca parar y buscar soluciones a fondo.
La decisión, aunque dolorosa deportivamente, encaja con la sensación general en el club: había que apostar por un enfoque diferente, antes de que la pubalgia se cronificara aún más y terminara obligando a pasar por el quirófano en el peor momento posible.
Jurdan Mendigutxia, el especialista externo al que se encomienda Nico
En ese nuevo plan entra en escena Jurdan Mendigutxia, el fisioterapeuta navarro al que el Athletic define como especialista externo. El propio club confirmó que el jugador ha iniciado un tratamiento con este profesional en Pamplona, siguiendo un protocolo trazado junto a un traumatólogo de referencia con consulta en Madrid.
Mendigutxia es una figura muy respetada en el ámbito de la fisioterapia deportiva. Diplomado en Fisioterapia y formado en centros punteros como la Universidad Ramón Llull, el Cincinnatti Children’s Hospital (con Tim Hewett) o la University of Waterloo en Canadá, ha construido una trayectoria rodeado de deportistas de primer nivel de muy distintas disciplinas.
En el entorno del Athletic su nombre resulta familiar. Jugadores como Iker Muniain u Oihan Sancet han recurrido a él para superar lesiones complejas, entre ellas también cuadros de pubalgia y graves problemas de rodilla. Muniain llegó a citarlo en su discurso de despedida como una de las personas clave en su recuperación tras la rotura del ligamento cruzado y otras lesiones musculares sufridas ya en San Lorenzo.
Su trabajo no se limita al contacto directo con los futbolistas. Mendigutxia ha desarrollado decenas de investigaciones centradas en el rendimiento y la prevención, especialmente en lesiones musculares recurrentes como las del bíceps femoral, un clásico en el fútbol profesional. Él mismo ha explicado que combina la práctica clínica con una intensa labor de estudio y revisión, incluso con trabajos sobre anatomía en cadáveres, para aplicar después esos avances al día a día con sus jugadores.
Su centro, Zentrum, en Barañain, se presenta como un espacio de entrenamiento específico y fisioterapia funcional-dinámica orientado a mejorar el rendimiento y la condición física de deportistas de élite y aficionados avanzados. Por allí han pasado nombres de renombre internacional: futbolistas de distintos clubes, jugadores de la NBA, los All Blacks de rugby o incluso estrellas como Virgil van Dijk o James Harden han intentado contar con sus servicios. Hasta José Mourinho, cuando dirigía al Manchester United, trató de ficharle poniendo a su disposición un avión privado, aunque el navarro rechazó la propuesta.
Meses de molestias y recaídas: así se ha complicado la pubalgia
La pubalgia de Nico no surge de la nada. Las molestias en la zona del pubis y los aductores se arrastran desde hace meses, con distintos episodios y recaídas que han ido condicionando sus minutos y su rendimiento. El momento clave se sitúa en el partido Turquía-España de clasificación mundialista, disputado el 7 de septiembre, cuando el extremo sufrió una lesión moderada en la musculatura aductora izquierda.
Aquel primer percance le obligó a perderse varios encuentros de forma consecutiva y marcó el inicio de un patrón que se ha repetido desde entonces: regresos parciales, sensaciones irregulares y nuevas recaídas. El resultado ha sido una temporada con presencia intermitente, en la que muchas veces ha estado disponible solo para tramos cortos de partido o sin la chispa habitual.
En el club se veía cada vez con más claridad que el problema no seguía una evolución lineal ni previsible. El propio entorno del jugador reconocía que había semanas en las que el dolor remitía y permitía ser optimista, y otras en las que el pubis volvía a recordarle sus límites. Los datos de participación reflejan ese vaivén: muchos partidos jugados, pero menos minutos acumulados y una evidente merma en su explosividad.
La pubalgia, según explican los especialistas, se caracteriza por un dolor localizado en la zona inguinal que resta potencia y seguridad en gestos clave del fútbol moderno: arrancadas, cambios de ritmo, regates, golpeos de balón o giros a máxima velocidad. Para un extremo como Nico, cuya principal virtud es la capacidad para desbordar y acelerar, competir en esas condiciones es casi una misión imposible.
De ahí que médicos deportivos como el doctor Pedro Luis Ripoll hablen de una lesión traicionera y de evolución irregular. Puede permitir jugar un día y obligar a parar a la semana siguiente, sin que las pruebas siempre ofrezcan una imagen clara de lo que ocurre por dentro. Gestionarla mal puede alargarla durante muchos meses o, directamente, cronificarla.
Por qué se evita la operación y se apuesta por el tratamiento conservador
Aunque la palabra “quirófano” sobrevuela siempre que se habla de pubalgia, la tendencia actual en el fútbol profesional es optar primero por vías conservadoras. Ripoll y otros especialistas señalan que las técnicas quirúrgicas que se emplean hoy son mínimamente invasivas y suelen permitir recuperaciones de entre cinco y seis semanas, pero cada vez se recurre menos a ellas.
Esta dolencia suele ser el resultado de varios factores combinados: tendinopatía de los aductores, debilidad de la pared abdominal, posibles hernias y sobrecargas acumuladas por el volumen de partidos y entrenamientos. El abordaje conservador busca reequilibrar toda esa zona mediante trabajo de fuerza, control de cargas, fisioterapia avanzada y, sobre todo, paciencia.
El Athletic ha decidido seguir exactamente ese camino con Nico: parar la competición, reforzar la musculatura implicada y ajustar toda su rutina de trabajo, bajo la supervisión de Mendigutxia y del equipo médico del club. El objetivo no es solo que el dolor desaparezca a corto plazo, sino reducir al máximo el riesgo de que la lesión vuelva a aparecer cuando se reanuden los partidos al máximo nivel.
La alternativa quirúrgica sigue sobre la mesa como último recurso, pero en Ibaigane se considera que todavía hay margen para agotar otras opciones. El propio director deportivo, Mikel González, ya había deslizado hace unas semanas que se estaba valorando un periodo de parón para insistir en el tratamiento de refuerzo abdominal, precisamente la vía que ahora se ha puesto en marcha.
El problema, claro, es el calendario. La temporada entra en una fase decisiva, con partidos importantes en Liga, una semifinal copera ante la Real Sociedad y la mirada puesta en el largo plazo con el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México en el horizonte. Cada decisión sobre la salud de Nico tiene un impacto deportivo inmediato y, a la vez, consecuencias a medio plazo.
Un calendario exigente sin Nico: Liga, Copa y Champions
Mientras Nico trabaja al margen, el Athletic debe afrontar un tramo de competición realmente apretado. En las próximas semanas el equipo tiene compromisos clave en Liga y Copa, con rivales de entidad y muy poco margen de error si quiere cumplir objetivos ambiciosos.
En el corto plazo, los leones afrontan partidos contra Elche, Rayo en Vallecas, la vuelta de la semifinal copera en Anoeta, la visita del Barcelona y un desplazamiento a Girona, entre otros. A eso se suma la exigencia añadida de una participación europea de primer nivel, con todo lo que implica en términos de viajes, carga física y preparación.
La plantilla llega a este punto ya tocada por otras lesiones y contratiempos. El equipo ha tenido que lidiar con intervenciones quirúrgicas de jugadores como Prados, Egiluz o Sannadi, además de múltiples problemas musculares en defensas como Vivian, laterales, centrocampistas y atacantes. Incluso Yeray ha estado fuera por sanción, complicando todavía más la gestión de efectivos.
El caso de Mikel Jauregizar es un ejemplo reciente de este desgaste colectivo. El centrocampista, pieza importante en los planes de Valverde y uno de los jugadores de campo con más minutos acumulados, se retiró con molestias tras marcar un gol clave ante el Oviedo. Las pruebas posteriores han descartado lesiones graves, tanto meniscales como ligamentosas, pero su situación refleja el límite al que se ha ido empujando al grupo.
En este contexto, la baja de Nico por pubalgia se suma a un escenario en el que Valverde debe improvisar soluciones partido a partido, ajustando rotaciones y roles para suplir la ausencia de un futbolista que aporta desequilibrio, velocidad y gol. La apuesta, sin embargo, está clara: es mejor perderlo varias semanas ahora que arriesgarse a perderlo durante meses en pleno tramo final de curso.
Un ojo en San Mamés… y otro en el Mundial
Más allá de lo que supone para el Athletic, la pubalgia de Nico tiene también un impacto directo en la selección española y en el próximo Mundial. El extremo se ha consolidado como una pieza importante en los planes de Luis de la Fuente, aportando profundidad por banda, capacidad de desborde y gol en un contexto de altísimo nivel.
El gran temor en el entorno del jugador es que, si este tratamiento conservador no funciona como se espera, haya que recurrir finalmente a la cirugía en un momento delicado. En ese caso, los plazos de recuperación se moverían entre los dos y los cuatro meses, dependiendo de la técnica empleada y de la respuesta del propio Nico, lo que podría comprometer seriamente su presencia en la cita mundialista.
Los informes médicos manejan escenarios variables, pero todos coinciden en que la prioridad es que el jugador vuelva sin dolor y en plenitud, aunque eso implique perderse compromisos importantes con el club. Una operación demasiado cerca del Mundial reduciría al mínimo el margen para recuperar sensaciones competitivas antes del torneo.
De la Fuente, por ahora, sigue con atención la evolución del navarro y confía en que este plan conservador permita establecer una base sólida para que el extremo llegue al verano en condiciones. Sin embargo, nadie se engaña: la pubalgia es una lesión caprichosa, y cada paso en el proceso de recuperación se evaluará con lupa.
Para Nico, la situación supone un doble reto: por un lado, aceptar que debe bajar el ritmo y dejar de forzar, y por otro mantener la calma sabiendo que se juega estar en la cita más importante del calendario internacional. No es sencillo para un futbolista joven, ambicioso y acostumbrado a competir siempre al máximo.
Todo este escenario deja claro que la pubalgia de Nico Williams es mucho más que una simple molestia: es una lesión compleja que ha obligado al Athletic a parar, buscar la ayuda de un especialista externo y replantear parte de su temporada. El club ha optado por la vía más prudente, un tratamiento conservador exigente y sin plazos cerrados, confiando en que este parón le permita volver sin dolor, recuperar la chispa que le ha convertido en uno de los jugadores más desequilibrantes del fútbol español y, de paso, llegar a tiempo para pelear por un sitio en el próximo Mundial.