Jillian Michaels critica The Biggest Loser y niega la docuserie de Netflix

  • Michaels rechaza las acusaciones de la docuserie de Netflix sobre The Biggest Loser y publica correos y mensajes como respaldo.
  • Afirma que la cafeína no estuvo prohibida en el programa y que hubo aval interno; admite que a ella no le permitían entregar pastillas directamente.
  • Está valorando acciones legales contra Netflix, productores, Bob Harper y el médico asesor del show.
  • La relación con Bob Harper vuelve a escena tras su comentario de que no recibió contacto; ella mostró mensajes previos como contrapeso.

Jillian Michaels critica The Biggest Loser

Tras el estreno de la docuserie de Netflix Cuerpos de TV: La realidad de The Biggest Loser, Jillian Michaels ha salido al paso de lo que considera afirmaciones erróneas sobre su papel en el programa. La entrenadora ha compartido comunicaciones internas y mensajes personales para sostener su versión, y estudia qué pasos dar a continuación.

Referente del formato que emitió NBC entre 2004 y 2016, Michaels niega los señalamientos sobre prácticas dañinas y asegura que ciertos pasajes se interpretan fuera de contexto. Aunque Bob Harper sí participó en la serie, ella rehusó intervenir y ahora cuestiona su contenido desde sus redes sociales.

Qué cuenta la docuserie y qué rebate Michaels

El proyecto de Netflix, disponible desde el 15 de agosto, repasa decisiones y dinámicas detrás de las cámaras del concurso de pérdida de peso, incluida la dureza de los entrenamientos y el uso de suplementos. Michaels, que fue una de las caras visibles del formato durante varias temporadas, rechaza el relato del documental y sostiene que no refleja procedimientos y permisos que, según ella, constan por escrito.

La exentrenadora incide en que el show planteaba la pérdida de peso mediante dieta y ejercicio, con un premio de 250.000 dólares para el ganador, y que su estilo exigente formaba parte de un marco supervisado y conocido por producción y participantes.

Los correos y mensajes que hizo públicos

En Instagram, Michaels difundió lo que describe como cadenas de correos y textos intercambiados con productores de The Biggest Loser y con Bob Harper. En esos documentos, afirma, se refleja que la cafeína se contempló en distintas temporadas y que incluso se barajaron marcas comerciales de quemadores de grasa; ella asegura haber preferido opciones con cantidades acotadas de cafeína (en torno a los 200 mg), equivalentes a un café fuerte.

Entre las capturas también incluyó un mensaje fechado en junio de 2014 dirigido a Harper, con el que buscaba retomar el contacto. Con esta publicación, Michaels pretende contrapesar versiones sobre la distancia entre ambos entrenadores y aclarar que la comunicación existió.

Docuserie The Biggest Loser Netflix

El episodio de 2013 y el debate sobre la cafeína

El programa vivió en 2013 uno de sus momentos más polémicos cuando se penalizó al equipo de Michaels por el uso de pastillas de cafeína sin autorización médica en un pesaje semanal, lo que incluso invalidó resultados y provocó la vuelta de un concursante eliminado. En aquel entonces, la entrenadora defendió que un suplemento de cafeína podía ser más sensato que un consumo desmedido de café.

Ahora, y a raíz del documental, Michaels matiza que a ella no le estaba permitido entregar personalmente pastillas —motivo por el que recibió la sanción televisada—, pero sostiene que la cafeína como sustancia no estaba vetada en el marco general del programa y que hubo validación por parte de producción, tal y como, asegura, demuestran sus correos.

¿Demandará a Netflix y a los productores?

En declaraciones a TMZ, la entrenadora ha reconocido que se está asesorando con abogados para valorar acciones legales por declaraciones que considera falsas o dañinas. Entre los posibles destinatarios de la demanda menciona a Netflix, a los productores del documental, a Bob Harper y al médico asesor del concurso, el Dr. Robert Huizenga. Según informó el mismo medio, se habría reunido con el letrado Bryan Freedman para evaluar opciones.

La tensión con Bob Harper, otra arista del caso

En la docuserie, Harper afirma que tras su infarto de 2017 no recibió contacto por parte de Michaels. Ella ha respondido mostrando mensajes previos con los que intenta evidenciar que sí existió comunicación en momentos anteriores, y define su relación como larga y compleja. Harper ya había admitido en entrevistas que, fuera de cámaras, no eran especialmente cercanos.

Otras acusaciones y su respuesta

El documental también recupera una escena atribuida a la final de temporada en la que supuestamente la entrenadora habría pronunciado una frase sobre beneficios económicos. Michaels lo desmiente de plano y alega que, de haberse dicho, existiría audio registrándolo. En otro frente, respondió a críticas sobre restricción calórica mostrando un correo de 2010 con pautas de 1.600 kcal/día para una concursante y conversaciones con producción para garantizar suministro constante de alimentos frescos en la famosa casa del programa.

Con el foco reabierto por Netflix, la figura de Jillian Michaels vuelve a dividir opiniones: mientras la docuserie reexamina el pasado del formato, ella presenta documentos y advierte que podría ir a los tribunales. Entre negativas tajantes —como la supuesta prohibición de la cafeína o frases que asegura jamás pronunció— y la reaparición de viejas tensiones con Bob Harper, el caso sigue en evolución a la espera de si formaliza o no la vía legal.