Esguince de tobillo: de los campos de fútbol a los tribunales

  • Los esguinces de tobillo siguen siendo una de las lesiones más frecuentes en el deporte profesional y amateur en España.
  • Futbolistas internacionales como Patri Guijarro se han visto obligadas a causar baja por este tipo de lesión.
  • Algunos esguinces graves pueden derivar en secuelas crónicas e incluso justificar una incapacidad permanente total.
  • Los rescates en montaña ponen de relieve la importancia de la prevención y la rápida atención médica ante un esguince.

lesion esguince de tobillo

En las últimas semanas han salido a la luz casos muy distintos pero con un mismo denominador común: la torcedura del tobillo y la lesión de sus ligamentos. Futbolistas internacionales obligadas a abandonar la concentración de la selección, un cocinero asturiano cuya vida laboral cambia por completo tras un esguince de grado III y varios rescates en montaña en los que un tobillo lesionado ha dejado a excursionistas inmovilizados en zonas de difícil acceso.

Esguince de tobillo en el fútbol profesional: el caso de Patri Guijarro

esguince de tobillo en deportistas

Uno de los episodios más destacados ha sido el de Patri Guijarro, centrocampista internacional del Barça Femení, que ha tenido que abandonar la concentración de la selección española femenina debido a un esguince de tobillo sufrido en plena competición oficial.

La jugadora balear se lesionó durante el partido disputado por España frente a Inglaterra, correspondiente a la fase de clasificación para el Mundial de 2027. La futbolista fue titular, pero una torcedura en el tobillo derecho la obligó a ser sustituida en los minutos finales del encuentro, despertando enseguida la preocupación del cuerpo técnico.

Tras el partido, los Servicios Médicos de la Real Federación Española de Fútbol sometieron a la centrocampista a diferentes pruebas diagnósticas. Los exámenes confirmaron un esguince que afecta al ligamento peroneoastragalino anterior del tobillo derecho, una estructura clave para la estabilidad lateral de la articulación y una de las más castigadas en las lesiones por giro o mala pisada.

Con este diagnóstico, la RFEF decidió que la futbolista abandonase la concentración y regresase a Barcelona para iniciar cuanto antes el proceso de recuperación bajo supervisión del club. Esta decisión implica su baja inmediata tanto con la selección —no podrá estar frente a Ucrania— como con su equipo, donde se perderá al menos el derbi de la Liga F Moeve contra el RCD Espanyol.

El Barça Femení ha señalado que la jugadora queda “pendiente de evolución”, una fórmula habitual en este tipo de lesiones en la que los plazos de vuelta a la competición dependen de cómo responda el tobillo a los primeros días de reposo, fisioterapia y readaptación. El objetivo del club es llegar a tiempo para contar con ella en compromisos clave como la semifinal de la Liga de Campeones Femenina frente al Bayern de Múnich.

Más allá del impacto deportivo, el caso de la internacional española refleja hasta qué punto un esguince de tobillo puede condicionar el calendario de una plantilla profesional, obligando a ajustar rotaciones y planteamientos tácticos cuando la lesión afecta a una jugadora que suele marcar diferencias en la medular.

Un esguince que acaba en los tribunales: incapacidad permanente para un cocinero

Fuera de los focos del gran deporte, los esguinces de tobillo también tienen consecuencias profundas en el ámbito laboral. Un ejemplo reciente es el de un cocinero asturiano cuya lesión de tobillo ha terminado en una batalla judicial que ha llegado al Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA).

El origen del caso se remonta a mayo de 2022, cuando el trabajador inició un proceso de incapacidad temporal tras sufrir un esguince de tobillo de grado III con rotura de ligamentos en la articulación derecha, en el marco de un accidente no laboral. Desde el principio, los informes médicos describían una lesión de elevada gravedad, que con el tiempo fue considerada como patología crónica.

La recuperación fue todo menos sencilla. El cocinero necesitó una primera intervención quirúrgica en noviembre de 2023 para reparar el ligamento lateral externo del tobillo. A pesar de la cirugía, la zona volvió a lesionarse y los especialistas tuvieron que recurrir a una segunda operación en noviembre de 2024, utilizando técnicas específicas de reconstrucción ligamentosa para intentar estabilizar la articulación.

Durante este periodo, el trabajador enlazó más de un año de baja médica, hasta agotar el plazo máximo de incapacidad temporal en noviembre de 2023. Ante esta situación, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) abrió de oficio un expediente para valorar la posible declaración de incapacidad permanente. Sin embargo, la administración consideró en abril de 2024 que las secuelas no eran lo bastante incapacitantes y denegó la pensión.

El afectado presentó una reclamación previa, que también fue rechazada meses más tarde. Con la movilidad muy limitada y dificultades evidentes para trabajar de pie, decidió acudir a los tribunales. El Juzgado de lo Social número 5 de Oviedo le dio la razón en julio de 2025 y declaró que el trabajador se encontraba en situación de incapacidad permanente total para su profesión habitual como cocinero.

El fallo judicial subrayó las limitaciones funcionales derivadas del esguince y sus secuelas: dolor persistente, inestabilidad del tobillo, necesidad de reposos frecuentes y la imposibilidad de soportar largas jornadas en bipedestación, algo intrínseco al trabajo en cocina. La sentencia reconoció el derecho del afectado a percibir una pensión vitalicia equivalente al 55% de su base reguladora, cifrada en unos 1.697 euros mensuales.

A la situación médica se añadió el componente laboral: el trabajador fue despedido en julio de 2024 por ineptitud sobrevenida, al entender la empresa que no podía desempeñar sus funciones con normalidad. Pese a ello, el INSS recurrió la sentencia del juzgado de instancia, defendiendo que el cuadro clínico no justificaba la incapacidad total y que el cocinero podría continuar su actividad profesional.

El TSJA, no obstante, ha confirmado ahora el criterio del juzgado y ha desestimado el recurso de la Seguridad Social. La sala recuerda que para declarar una incapacidad permanente es necesario que existan secuelas objetivas, previsiblemente definitivas y suficientemente graves como para afectar de forma relevante al trabajo habitual. A juicio del tribunal, estas condiciones se cumplían con creces en el caso del esguince crónico de tobillo del cocinero.

La resolución hace hincapié en que la profesión de cocinero exige permanecer muchas horas de pie, alternando desplazamientos y periodos de inmovilidad, con una carga constante sobre la articulación afectada. Obligar al trabajador a continuar en esas condiciones supondría un esfuerzo excesivo y un sufrimiento continuado, por lo que se mantiene el reconocimiento de la incapacidad. El hecho de que el afectado pueda desempeñar otras tareas más livianas no impide el acceso a la prestación, ya que esta se refiere específicamente a su oficio habitual. Todavía cabe recurso de casación para la unificación de doctrina ante el Tribunal Supremo, pero por ahora el esguince de tobillo ha tenido un impacto definitivo en su vida laboral.

Esguinces de tobillo en la montaña: rescates en terreno complicado

Los servicios de emergencias también han tenido que intervenir recientemente en rescates de montaña provocados por esguinces de tobillo, un tipo de incidente cada vez más habitual a medida que crece la práctica del senderismo y las actividades al aire libre.

En el GR-92, a la altura de El Perelló (Tarragona), una excursión se complicó cuando una mujer sufrió una lesión en el tobillo que le impidió continuar la marcha. El aviso a los Bomberos de la Generalitat llegó sobre las 14.24 horas y los equipos movilizaron tres vehículos, incluido el GRAE (Grupo de Actuaciones Especiales), especializado en rescates en zonas de difícil acceso.

La zona del accidente, un tramo estrecho y de complicada orografía, hizo inviable la llegada directa de la ambulancia. Los bomberos tuvieron que evacuar a la excursionista en camilla, avanzando a pie hasta un punto en el que pudiera ser atendida por el Sistema de Emergencias Médicas (SEM). Este tipo de operativos suele alargar los tiempos de traslado y exige una coordinación muy precisa entre rescatadores y sanitarios.

Un escenario parecido se vivió en La Pedriza (Comunidad de Madrid), donde un montañero fue rescatado tras sufrir un esguince de tobillo que le dejaba completamente incapacitado para seguir caminando. En la operación participaron efectivos del GERA (Grupo Especial de Rescate en Altura) de los Bomberos de la Comunidad de Madrid, junto a un equipo sanitario del SUMMA 112.

En este caso, las condiciones meteorológicas adversas, especialmente el fuerte viento, impidieron que el helicóptero pudiera intervenir con seguridad. Los profesionales tuvieron que optar por un rescate íntegramente por tierra, utilizando camilla y aplicando la técnica conocida como “percheo”, que consiste en el transporte manual coordinado de la persona herida a lo largo de tramos técnicos.

El montañero fue descendido a pie hasta una zona accesible, donde pudo recibir atención sanitaria más completa. Estos incidentes, aunque pueden parecer menores si se comparan con caídas de mayor gravedad, ponen de relieve que un simple esguince puede convertirse en un problema serio cuando se produce en un entorno montañoso y sin posibilidad de apoyo inmediato.

Prevención, pronóstico y repercusión social del esguince de tobillo

Los recientes acontecimientos muestran que el esguince de tobillo no distingue entre deportistas de élite, trabajadores de a pie o aficionados a la montaña. Su frecuencia y potencial de complicación lo convierten en una lesión con un importante impacto social y sanitario en España.

En el ámbito deportivo, los profesionales conviven con el riesgo permanente de torceduras, especialmente en disciplinas con cambios de ritmo, saltos y contactos físicos. Una mala recepción o un giro inesperado pueden provocar un daño ligamentoso que deje fuera de juego a una pieza clave del equipo durante varias semanas, alterando tanto la planificación como los resultados de clubes y selecciones.

En el terreno laboral, los casos como el del cocinero asturiano ponen sobre la mesa la relevancia de valorar correctamente las secuelas de un esguince grave. Cuando la articulación queda inestable de forma crónica, con dolor continuo y limitación funcional, el retorno a determinadas profesiones que obligan a estar de pie o a cargar peso se vuelve muy complicado, y no es raro que terminen derivando en procedimientos de incapacidad permanente.

En lo que respecta a la montaña y al excursionismo, las autoridades insisten en la importancia de la prevención: elegir calzado adecuado con buena sujeción del tobillo, informarse del estado de las rutas, revisar la previsión meteorológica y evitar sobrevalorar las propias capacidades. Un sendero aparentemente sencillo puede esconder pasos resbaladizos o irregulares que, con una pequeña mala pisada, desencadenen el típico giro brusco del pie.

Los equipos de rescate, tanto en Cataluña como en la Comunidad de Madrid, recuerdan que avisar a tiempo a los servicios de emergencia es fundamental si la persona lesionada no puede caminar con seguridad. Intentar proseguir la marcha con un esguince importante, sobre todo en zonas aisladas, puede agravar la lesión y complicar aún más el operativo de evacuación.

En conjunto, las noticias recientes evidencian que el esguince de tobillo es mucho más que una torcedura sin importancia. Puede frenar la carrera de una futbolista internacional en plena fase clasificatoria, obligar a un trabajador a reorientar por completo su futuro profesional o forzar desplegues de rescate costosos en zonas de montaña. Un diagnóstico preciso, un tratamiento adecuado y una buena prevención son claves para reducir las consecuencias de una lesión tan cotidiana como potencialmente incapacitante.

Torcedura de tobillo
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