La situación física de Paulo Dybala vuelve a encender las alarmas en la Roma y en la Selección Argentina. El delantero cordobés ha pasado por el quirófano para tratar un problema en el menisco externo de la rodilla izquierda, una lesión que le obligará a parar alrededor de un mes y medio y que llega en un tramo decisivo del calendario europeo.
La dolencia, que arrastraba desde finales de enero, termina así en una intervención artroscópica que lo deja fuera de los planes de club y selección. El periodo de recuperación calculado en unos 45 días le impedirá disputar la Finalissima ante España, además de varios encuentros de la Serie A y de competiciones continentales, un contratiempo serio para un jugador que ya venía muy castigado por las lesiones.
Cómo se produjo la lesión y por qué se decidió operar
El problema en la articulación no apareció de un día para otro: Dybala arrastraba molestias desde el 25 de enero, fecha de su último partido oficial con la Roma, un empate ante el Milan en el que ya terminó con dolor en la rodilla izquierda. Desde entonces, su presencia en el equipo se vio muy limitada por esas sensaciones negativas en la zona.
En los días previos a la operación, el argentino había vuelto a entrenar con normalidad en el centro deportivo de la Roma, en Trigoria (Fulvio Bernardini), con la intención de entrar de nuevo en las convocatorias. Sin embargo, a los pocos minutos de una de las sesiones, el dolor regresó con fuerza y le obligó a abandonar el entrenamiento antes de tiempo, frenando cualquier intento de reaparición inmediata.
Inicialmente, los primeros estudios no habían detectado una lesión de gran entidad y se habló incluso de fatiga muscular. Pero la persistencia de las molestias llevó al cuerpo médico del club y al propio futbolista a tomar una decisión más drástica: practicar una artroscopia exploratoria para ver con exactitud qué ocurría dentro de la rodilla.
Ese procedimiento mínimamente invasivo permitió comprobar que existía una rotura del menisco externo, en algunos informes descrita como una rotura longitudinal completa y en otros como una lesión parcial pero lo suficientemente relevante como para requerir reparación. Ante este hallazgo, se optó por intervenir en el mismo acto quirúrgico para solucionar la lesión y evitar que se siguiera agravando con el tiempo.
La operación en Roma y los plazos de recuperación
La cirugía se realizó en la clínica Villa Stuart de Roma, uno de los centros de referencia en Europa para futbolistas de élite. El encargado de llevar a cabo la intervención fue el especialista Piero Paolo Mariani, conocido por tratar a numerosos jugadores del fútbol italiano y europeo con problemas de rodilla.
El procedimiento consistió en una artroscopia diagnóstica y terapéutica, es decir, se introdujo una cámara en la articulación para evaluar con precisión el estado del menisco y, una vez confirmado el daño, se procedió a su reparación. Según los partes difundidos, la operación fue exitosa y no se detectaron complicaciones añadidas en ligamentos u otras estructuras de la rodilla.
Tras la intervención, los médicos establecieron un tiempo estimado de baja de alrededor de 45 días. Este plazo incluye los primeros días de reposo, una fase de rehabilitación progresiva y el retorno paulatino a los entrenamientos con el grupo hasta recuperar el ritmo competitivo necesario para entrar en una convocatoria oficial.
Con estos tiempos sobre la mesa, los cálculos apuntan a que Dybala podría reaparecer en la fecha 33 de la Serie A, en el encuentro que la Roma tiene previsto disputar frente al Atalanta, siempre que la recuperación se desarrolle sin contratiempos. En cualquier caso, el jugador tendrá que ir sumando minutos poco a poco para evitar recaídas en una rodilla que ya le ha dado dolores de cabeza en el pasado reciente.
Partidos que se perderá y efecto en la Roma
La baja del cordobés llega en pleno tramo clave de la temporada, cuando la Roma pelea por asegurar su posición en la zona alta de la tabla y avanzar en competiciones europeas. En la práctica, se espera que se pierda al menos siete partidos oficiales entre la liga italiana y los compromisos en la Europa League.
Entre esos encuentros figuran los partidos de la Serie A que se disputan en lo que queda de marzo y todo abril, periodo en el que el equipo necesita sumar puntos para mantenerse en la lucha por los puestos que dan acceso a la Champions League. Además, su ausencia se notará en la eliminatoria de octavos de final de la Europa League frente al Bologna, e incluso en unos hipotéticos cuartos, si la Roma avanza sin él.
En la actual campaña europea, Dybala acumulaba 22 apariciones con el conjunto giallorosso, de las cuales 14 habían sido como titular. A pesar de no firmar cifras descomunales, su aportación ofensiva no era menor: tres goles y cuatro asistencias, además de su influencia en el juego entre líneas y en la pelota parada.
La lesión llega, además, en un contexto en el que el argentino ya se había perdido trece encuentros por distintos problemas físicos. Esta nueva parada amplía la lista de ausencias y complica la continuidad que cualquier futbolista necesita para rendir al máximo nivel en una liga tan exigente como la italiana.
Golpe para la Selección Argentina y la Finalissima ante España
Más allá del impacto en el club, la noticia tiene una lectura directa en clave de Selección Argentina. El plazo de inactividad deja a Dybala fuera de la Finalissima frente a España, el partido que debe enfrentar al campeón de América con el vigente campeón de Europa y que está previsto para el 27 de marzo en el Estadio Lusail, en Doha, pese a la inestabilidad que se vive en Medio Oriente.
El cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni pierde así a otro de los jugadores que formaron parte del grupo campeón del mundo. La Joya se suma a una lista de bajas importantes en la que también figuran nombres como Juan Foyth y Giovani Lo Celso, apartados por diferentes lesiones, mientras que otros futbolistas con peso en el ciclo, como Ángel Di María, Papu Gómez o Franco Armani, no están entrando en las últimas convocatorias por distintos motivos.
Conviene recordar que Dybala no había sido citado por la Albiceleste en todo 2025. Su última presencia con la selección se remonta a septiembre de 2024, en una ventana FIFA ante Chile y Colombia en la que incluso llegó a portar la camiseta número 10 aprovechando la ausencia de Lionel Messi. Esta lesión, por tanto, no solo le impide regresar al equipo en un partido de alto perfil, sino que complica aún más su intento de recuperar protagonismo en el ciclo rumbo al próximo Mundial.
En el horizonte aparece también la cita de Estados Unidos, México y Canadá 2026. Si bien queda margen hasta el Mundial, este nuevo parón le resta continuidad en un momento en el que la competencia por los puestos ofensivos en la selección es feroz. Cada concentración perdida supone una oportunidad menos para consolidarse en un grupo en permanente renovación.
Una temporada marcada por los problemas físicos
La operación de menisco no es un episodio aislado, sino el último capítulo de una temporada plagada de contratiempos físicos para el cordobés. Desde el inicio del curso, diferentes molestias musculares y articulares le han impedido encadenar una buena racha de partidos, interrumpiendo continuamente su ritmo de competición.
Los datos ayudan a dimensionar la situación: con 22 encuentros disputados, algo más de la mitad como titular, y una producción de tres tantos y cuatro pases de gol, Dybala ha tenido que convivir con continuos parones. Esto le ha hecho perderse numerosos partidos de Serie A y de Europa, quedando lejos del nivel de regularidad que tuvo en otras etapas de su carrera.
Esta acumulación de lesiones no solo afecta a la Roma y a la selección, sino que también condiciona la planificación personal del jugador. Cada paso en falso en lo físico complica sus opciones de firmar un contrato importante a medio plazo y, sobre todo, mina la confianza de un futbolista que necesita sentirse al cien por cien para marcar diferencias entre líneas.
En este contexto, el paso por el quirófano puede verse como un intento de cortar de raíz un problema que se venía arrastrando. La idea es que, si la rodilla responde bien y el menisco se estabiliza, el delantero pueda dejar atrás las molestias recurrentes y encarar la recta final de la temporada y el próximo curso con mejores sensaciones.
Contrato, rumores de futuro y posible regreso a Sudamérica
Mientras se habla de plazos de recuperación y de entrenamientos de vuelta, el caso Dybala también tiene una arista contractual. Su vínculo con la Roma concluye el 30 de junio, y por ahora no existe una señal clara de que la renovación vaya a producirse en las mismas condiciones que el acuerdo actual.
Desde Italia se apunta a que el club romano solo estaría dispuesto a ofrecer un contrato a la baja, con condiciones económicas más ajustadas y quizá un rol deportivo menos central en el proyecto. Ese escenario ha alimentado los rumores sobre un posible cambio de aires una vez finalice la temporada, con especial ruido alrededor de la opción de volver al fútbol argentino.
En este punto, uno de los nombres que más suena es el de Boca Juniors. Distintas informaciones sitúan al club xeneize pendiente de la situación de Dybala, con la idea de tentarle para que regrese a casa y comparta vestuario con su amigo Leandro Paredes. La hipotética llegada estaría pensada para la segunda fase de la Copa Libertadores 2026, que se jugará tras el Mundial de Norteamérica.
Más allá de lo que ocurra finalmente, la realidad es que la lesión y la posterior operación influyen en cualquier negociación. Un jugador que acumula tantos problemas físicos seguidos suele generar dudas en los clubes, que deben valorar el riesgo de apostar fuerte por él. Al mismo tiempo, para Dybala puede ser una oportunidad de reordenar prioridades y decidir si le compensa continuar en Europa o si prefiere un retorno a Sudamérica con otro tipo de exigencias.
El propio entorno del futbolista sabe que el tramo que va desde su recuperación hasta el final de la campaña puede ser clave: si consigue volver bien, sumar minutos y mostrarse decisivo, llegará al mercado con otra fuerza. Si, por el contrario, la rodilla vuelve a darle problemas, el abanico de opciones podría reducirse y obligarle a replantearse sus pasos con más calma.
El cuadro que se dibuja alrededor de Paulo Dybala es el de un jugador de enorme talento que atraviesa un momento de inflexión en su carrera. Operado del menisco externo de la rodilla izquierda y con una baja de alrededor de 45 días, se perderá la Finalissima ante España y un buen puñado de partidos con la Roma, en una temporada ya marcada por las lesiones. A la vez, su contrato entra en la cuenta atrás y crecen las especulaciones sobre su futuro, entre la posibilidad de seguir en Europa con un rol distinto o regresar a Argentina para afrontar un nuevo desafío, todo ello con el Mundial 2026 en el horizonte y la necesidad urgente de recuperar estabilidad física y continuidad competitiva.