¿Por qué nadar no es la solución al dolor de espalda?

nadar para mejorar el dolor

Cuando alguien acude con dolor de espalda al médico, la recomendación principal es hacer natación. Lo hemos escuchado para el dolor de espalda, piernas, cuello y un sinfín de lesiones. Pero, ¿realmente la natación es la mejor opción?

Existen algunos mitos que parece que nunca van a desaparecer, como que tomar fruta antes de dormir es malo. La natación es la recomendación para todo: dolor de espalda, hombro o cuello, escoliosis, etc. Sin embargo, no está demostrado que esto sea así. Sin embargo, esto no quita que la natación sea un deporte fantástico para cualquier tipo de persona. Al final, todo movimiento es bienvenido para ser más activos.

No mejora el dolor articular

Nadar no es la mejor opción para prevenir o mejorar dolor articular. Debemos entender primero que el origen de la mayoría de dolores de espalda o cuello se debe a la debilidad muscular. Y la forma más efectiva de fortalecer esos músculos y tejidos no es nadando. Si tenemos debilidad muscular en los hombros y exigimos movernos en el agua poniendo todo nuestro peso en ellos, la lesión y el dolor de multiplicarán.

Algunos estudios demuestran que la natación tampoco mejora la masa mineral ósea (a diferencia del entrenamiento de fuerza, que si lo hace). Por lo tanto, aconsejar la natación para, por ejemplo, prevenir o tratar la osteoporosis quizá no sea la mejor idea. Se dice que es un buen ejercicio para personas con sobrepeso u obesidad, ya que no tienen que aguantar su peso al moverse. Sin embargo, los pequeños impactos y el entrenamiento de fuerza es fundamental para que este tipo de personas no pierda masa ósea.

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Entrenamiento de fuerza: la solución

Entonces, ¿qué podemos hacer para mejorar ese dolor de espalda? Entrenar la fuerza. El entrenamiento de fuerza sí ha demostrado ser efectivo tanto para prevenir dolores y lesiones como para mejorar los síntomas. Se recomienda acudir a un profesional para que nos paute el entrenamiento, verificando la técnica de los movimientos y controlando la progresión del peso cogido. Si partimos de una lesión, es probable que no podamos hacer rangos de movimientos completos, por lo que un rehabilitador es el mejor profesional para esto.

No debemos guiarnos por ver nadadores profesionales que están muy fuertes y musculados por nadar. Al final son profesionales que, además de nadar, hacen trabajo de gimnasio y siguen dietas muy altas en calorías. Además, nadar sin técnica o sin haberlo hecho antes puede aumentar el riesgo de lesiones. Al final estamos usando los brazos y las piernas para avanzar, por lo que un mal movimiento puede ser fatal.


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