¿Es bueno hacer running marcha atrás?

¿Es bueno hacer running marcha atrás?

Sofía Pacheco

Estamos acostumbrados a correr hacia delante, y aunque parezca broma lo que decimos, también se puede correr hacia atrás. No, no nos referimos al famoso paso de baile de Michael Jackson, sino a que podemos hacer running marcha atrás y lo cierto es que está lleno de beneficios. Eso sí, no es apto para todos y a veces incluso es hasta difícil y peligrosos según la velocidad y el terreno donde se intente practicar.

El running marcha atrás es una modalidad que solo se practica de forma puntual y a modo de curiosidad. Hoy vamos a conocer los beneficios de hacerlo más a menudo, y es que practicar deporte es importante, pero más importante es hacerlo de forma responsable, consciente y conociendo nuestros límites físicos.

Correr hacia atrás también se le conoce como retrorunning y reverse running, es decir, retroceder corriendo. Este ejercicio aporta beneficios para el cuerpo y la mente, eso sí, no podemos tomarlo como rutina, es decir, no podemos correr 5 km marcha atrás todos los días, sino que podemos alternar algunos tramos de unos pocos cientos de metros y hacerlo siempre en un lugar seguro.

Principales beneficios del running marcha atrás

El retrorunning aporta diferentes beneficios al deportista de lo que aporta el running convencional, por eso queríamos destacarlo por separado en un nuevo texto. No tenemos que poner a uno por encima del otro, son diferentes y podemos alternarlos diariamente en nuestros entrenamientos, tanto en tierra firme como en las cintas.

  • Refuerza el entrenamiento cardiovascular.
  • Ejercitamos los músculos internos de las piernas.
  • El impacto en las rodillas se reduce considerablemente.
  • Si tenemos una lesión de rodilla, podemos practicarlo en la fase final de rehabilitación.
  • Favorece el equilibrio y la visión espacial.
  • Previene lesiones.
  • Refuerza el entrenamiento de abdominales.
  • Mejoramos la postura (vamos más erguidos).

Un hombre practicando running marcha atrás

Queremos puntualizar que, antes de ponernos a correr hacia detrás creyendo que es tan sencillo como correr hacia delante, debemos precisamente aprender a correr sin mirar atrás. Suena a una frase profunda para superar una ruptura sentimental o algún trauma, pero es la verdad.

Al principio será difícil y nos faltará equilibrio y estabilidad en cada pisada, nos sentiremos extraños, más cansados y desconfiados por la falta de visión espacial y no poder controlar bien dónde pisamos. Una vez que logremos superar esas primeras barreras, ya lo tendríamos todo.

No practiques reverse running si no estás preparado

Como hemos visto, tiene multitud de beneficios, pero ahora vamos a conocer el lado negativo y es que correr hacia atrás nos expone a sufrir caídas, choques, incluso puede marearnos. Además, no se recomienda su practica en cuestas, ni subidas ni bajadas. Tampoco si el terreno es irregular o el entorno es desconocido para nosotros.

Al andar hacia delante nuestros ojos nos guían y gracias a ellos sabemos calcular las distancias y profundidades, pero al correr hacia atrás todo eso se pierde y vamos sin timón ni capitán. Por eso hemos dicho antes que primero hay que aprender a andar rápido hacia atrás e ir aumentando la intensidad hasta que seamos capaces de correr sin parar hacia detrás.

Asimismo, tampoco se recomienda usar la misma fuerza en cinta de correr, que, para realizar reverse running, salvo que ya seamos unos corredores experimentados y tengamos gente delante que pueda ayudarnos por si perdemos equilibrio, marcamos mal el paso o no podemos parar la máquina.

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