Zumo de pepinillos en vinagre: por qué lo usan los deportistas

  • El zumo de pepinillos en vinagre se ha popularizado en deportes de resistencia y ahora también en el tenis de élite.
  • Su efecto frente a los calambres se atribuye a un reflejo neuronal mediado por el ácido acético y no solo a la reposición de líquidos.
  • Carlos Alcaraz lo ha utilizado en partidos exigentes como el Open de Australia y Roland Garros para combatir calambres.
  • La evidencia científica apunta a que pequeñas cantidades pueden aliviar calambres sin efectos adversos relevantes, siempre con consumo moderado.

zumo de pepinillos en vinagre

En los últimos tiempos, el zumo de pepinillos en vinagre ha pasado de ser un simple acompañante en los botes de encurtidos a convertirse en uno de los remedios más comentados en el deporte de alto rendimiento. La escena de un tenista de élite bebiendo este líquido ácido en plena semifinal de Grand Slam ha despertado la curiosidad de muchos aficionados.

El caso de Carlos Alcaraz en el Open de Australia ha servido para poner este recurso bajo el foco mediático. En un duelo maratoniano frente a Alexander Zverev, con calor intenso, calambres y hasta vómitos, el murciano recurrió a la salmuera de pepinillos en vinagre para intentar controlar unas molestias musculares que amenazaban con dejarle fuera del partido.

El partido que puso de moda el zumo de pepinillos

zumo de pepinillos para deportistas

La semifinal del Open de Australia entre Carlos Alcaraz y Alexander Zverev duró casi cinco horas y media, con un marcador ajustado resuelto en el quinto set (6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5). Durante el encuentro, el español comunicó a su equipo que no se encontraba bien físicamente e incluso llegó a comentar desde la pista: «He vomitado, no sé si tengo que tomar algo, solo os lo digo».

Con el paso de los juegos aparecieron calambres en ambas piernas, lo que obligó a la intervención del fisioterapeuta en la pista. Esa atención médica encendió los ánimos de Zverev, que protestó ante el supervisor al considerar que el tratamiento por calambres no era procedente. El alemán llegó a quejarse de que “están protegiendo a estos dos tipos”, en referencia a Alcaraz y Jannik Sinner, dos de los grandes nombres del circuito actual.

Mientras se debatía la legalidad de la intervención, en el banquillo del murciano apareció un aliado poco habitual para el gran público: un bote con zumo de pepinillos. Lejos de ser un gesto improvisado, formaba parte de una estrategia ya estudiada por su equipo para lidiar con los calambres en partidos largos y en condiciones de calor extremo.

No era la primera vez que se veía a Alcaraz tirar de esta “pócima” en momentos límite. En Roland Garros, tanto en la final frente a Zverev como en la semifinal de 2024 ante Jannik Sinner, las cámaras ya habían captado al español enseñando una botella vacía y pidiendo más de este líquido, que muchos confundieron con una bebida energética convencional.

El propio jugador ha reconocido en entrevistas, como la concedida a la Cadena Cope, que el sabor no es precisamente agradable: «Te vas acostumbrando, pero no es que me encante, no me lo tomaría en una comida». Aun así, forma parte de los recursos que utiliza en momentos de estrés muscular intenso cuando el partido se alarga más de la cuenta.

Qué es exactamente el zumo de pepinillos en vinagre

zumo de pepinillos en vinagre para calambres

Lo que se conoce popularmente como zumo de pepinillos no es otra cosa que el líquido ácido y salado que acompaña a los pepinillos en los botes de encurtidos. Suele contener agua, vinagre (ácido acético), sal y, en muchos casos, especias o eneldo. Existen versiones caseras, otras industriales y también alternativas formuladas como suplementos específicos para deportistas.

Este líquido se caracteriza por un sabor muy intenso, que combina acidez y salinidad. Precisamente esa combinación es una de las claves de su popularización en el deporte: no solo aporta minerales y agua, sino que genera un estímulo sensorial muy potente en la boca y la garganta que parece tener efecto sobre la respuesta neuromuscular.

Nutricionistas deportivos que trabajan con deportistas de élite, como Mireia Porta, tecnóloga de alimentos y responsable de nutrición en un club de fútbol de primer nivel europeo, explican que este tipo de productos se consideran ergogénicos de sabor. Es decir, no actúan únicamente por su composición, sino por la manera en la que el sabor ácido, amargo y salado activa sensores bucales conectados con el sistema nervioso.

Según esta línea de trabajo, realizar enjuagues con el líquido durante unos 15 segundos o dar pequeños sorbos consigue que estos receptores de la cavidad orofaríngea manden señales al cerebro fatigado, lo que podría mejorar la respuesta neuromuscular y facilitar la relajación de los músculos que se están contrayendo de forma involuntaria.

Además de su vertiente “funcional”, el zumo de pepinillos en vinagre no deja de ser un líquido rico en sodio y con cierta cantidad de potasio, lo que, sobre el papel, ayuda a compensar parte de las pérdidas de electrolitos durante esfuerzos prolongados, siempre que se utilice con criterio y no sustituya a una hidratación adecuada.

Por qué se usa contra los calambres musculares

La utilización de zumo de pepinillos en vinagre no se originó en el tenis. Hace años que se veía en carreras de larga distancia, maratones y marchas cicloturistas, donde algunos participantes tomaban pepinillos, sobres de mostaza o directamente tragos de salmuera en los avituallamientos para intentar esquivar los calambres al final de la prueba.

Un corredor relataba cómo, hace casi dos décadas, en el maratón de Estocolmo le sorprendió encontrar pepinillos en vinagre a partir de la media maratón en los puestos de hidratación. Lo que en su momento parecía una excentricidad se ha ido extendiendo a otros deportes de alta exigencia, como el triatlón, el ciclismo e incluso el fútbol profesional.

Desde el punto de vista fisiológico, los calambres suelen asociarse a un desequilibrio en la transmisión de los impulsos eléctricos que permiten que los músculos se contraigan y relajen con normalidad. En esfuerzos prolongados, la pérdida de sodio y potasio, junto con la deshidratación y la fatiga neuromuscular, puede favorecer la aparición de esas contracciones dolorosas y sostenidas.

El jugo de pepinillos aporta, por un lado, minerales y agua, y por otro, ácido acético procedente del vinagre. Algunas investigaciones apuntan a que este ácido ayuda a recomponer el pH de los tejidos y, combinado con la hidratación, podría aliviar los calambres relacionados con la deshidratación durante un esfuerzo largo.

Sin embargo, los estudios más citados señalan que el mecanismo principal podría no estar en la simple reposición de líquidos y electrolitos, sino en un reflejo neuronal. El sabor intenso activaría receptores en la boca y la garganta que, a través del sistema nervioso, inhibirían temporalmente la actividad de las neuronas motoras responsables del calambre. El efecto, según los datos disponibles, sería rápido pero de corta duración, lo justo para que el deportista pueda continuar.

Qué dice la ciencia sobre el zumo de pepinillos

La eficacia del zumo de pepinillos en vinagre se ha analizado en varios trabajos científicos. Uno de los más conocidos se publicó en la revista Medicine & Science in Sports & Exercise en 2010. En este estudio, se observó que los calambres musculares inducidos de forma eléctrica en personas deshidratadas desaparecían alrededor de 30 segundos después de ingerir este líquido.

Los autores concluyeron que la velocidad con la que se producía la mejoría era demasiado rápida como para explicarse solo por una reposición de fluidos o electrolitos. Plantearon que el efecto se debía a ese reflejo neurógeno, originado en la región orofaríngea, que bloquearía la activación de las neuronas motoras alfa implicadas en el calambre.

Más allá del ámbito puramente deportivo, otro estudio reciente, el ensayo PICCLES publicado en la revista American Journal of Gastroenterology en 2022, evaluó el uso del líquido de pepinillos en 82 pacientes con cirrosis que sufrían calambres musculares recurrentes. Aquellos que tomaron esta bebida al inicio del episodio notaron una mejoría en la gravedad de los calambres frente a los que solo bebieron agua del grifo, y no se describieron efectos adversos relevantes.

En el ámbito de la nutrición deportiva también se ha analizado el impacto sobre los niveles de electrolitos en sangre tras ingerir zumo de pepinillos, mostaza o agua desionizada en personas deshidratadas. Una investigación de 2014 observó que pequeñas cantidades de estos productos no provocaban hiperpotasemia ni alteraciones peligrosas en el equilibrio de líquidos.

Los autores de ese trabajo subrayaron que, aunque estas bebidas no son suficientes para reponer por completo las pérdidas de electrolitos y agua en esfuerzos largos, tampoco parecen perjudiciales cuando se usan en volúmenes moderados. Eso sí, insistían en la necesidad de seguir investigando qué ocurre exactamente a nivel de plasma y de respuesta muscular en episodios reales de calambres agudos.

En conjunto, la evidencia disponible apunta a que el zumo de pepinillos puede ser una herramienta útil para aliviar calambres puntuales, pero no sustituye a una estrategia global de hidratación, alimentación y preparación física adecuada, algo especialmente relevante en competiciones exigentes como un Grand Slam de tenis o un maratón.

Cómo lo usan los deportistas de élite y aficionados

En el caso de Carlos Alcaraz, el zumo de pepinillos en vinagre se ha convertido en un recurso muy concreto para momentos críticos. No lo toma de forma continuada durante todo el partido, sino en pausas estratégicas cuando nota los primeros síntomas de calambres o cuando el cuerpo le lanza señales de alarma en encuentros maratonianos.

Esta misma práctica se observa en otros deportes de resistencia, donde algunos atletas optan por pequeños sorbos o enjuagues con la salmuera. En carreras populares y pruebas ciclistas de larga distancia se ha normalizado ver pepinillos, sobres de mostaza amarilla o incluso otros encurtidos en los puntos de avituallamiento, como un complemento más junto a el agua o las bebidas isotónicas.

Más allá de los encurtidos clásicos, se han empezado a comercializar suplementos específicos inspirados en el zumo de pepinillos, con formulaciones que buscan mantener la acidez y la concentración de minerales en un formato más cómodo de transportar y dosificar. La idea es que el deportista pueda recurrir a ellos de forma puntual, sin necesidad de cargar con botes de cristal.

Los expertos insisten en que este tipo de soluciones deben integrarse en una planificación individualizada y probada en entrenamientos, nunca improvisarse el día de la competición. El sabor es fuerte y, en algunas personas, puede resultar desagradable o provocar náuseas si se toma sin haberse acostumbrado antes.

También se recuerda que, aunque no se han observado efectos graves en los estudios con volúmenes pequeños, se trata de un producto muy rico en sodio. Por ello, no se recomienda abusar de él, especialmente en personas con hipertensión o problemas renales, y conviene consultar con un profesional sanitario o un dietista-nutricionista antes de incorporarlo de forma habitual.

Otros alimentos y bebidas similares

El zumo de pepinillos en vinagre no es el único líquido que se ha estudiado por su posible efecto frente a los calambres. Algunos trabajos y experiencias en carrera apuntan a otras opciones con características sensoriales y de composición parecidas, como pueden ser el jugo procedente de otros encurtidos o el vinagre de sidra de manzana.

En algunas pruebas de fondo se ha visto a deportistas tomar directamente sobres de mostaza amarilla como si fueran un gel energético. Esta mostaza, de sabor intenso y salado, comparte ciertos componentes con la salmuera de encurtidos y se ha incluido en estudios sobre la respuesta de los electrolitos tras la deshidratación.

Del mismo modo, se ha mencionado el jugo de eneldo y otras variantes de encurtidos, así como salsas dulces con base de vinagre, como posibles alternativas dentro del mismo concepto: líquidos muy sabrosos, ácidos y salados que podrían desencadenar un reflejo similar al del zumo de pepinillos.

Las investigaciones disponibles coinciden en un punto: estos productos, en cantidades pequeñas, no compensan por sí solos todas las pérdidas de agua y minerales durante el ejercicio intenso. Por tanto, deben verse como una herramienta puntual contra los calambres, no como un sustituto de una buena hidratación con agua, bebidas isotónicas y una alimentación ajustada al esfuerzo.

Por ahora, la comunidad científica pide cautela. Aunque los resultados iniciales son prometedores, se reclama más investigación en situaciones deportivas reales y con distintos perfiles de población, para terminar de confirmar dosis, momentos de uso y posibles contraindicaciones en grupos específicos.

Con todo lo que se sabe hasta ahora, el zumo de pepinillos en vinagre se ha consolidado como un recurso curioso pero respaldado por cierta evidencia para lidiar con los calambres, tanto en deportistas profesionales como en aficionados. No es una solución mágica ni reemplaza a una buena preparación física, una hidratación correcta y un plan nutricional bien diseñado, pero sí puede ser una pieza más en el arsenal de quienes se enfrentan a esfuerzos largos y exigentes, como ha demostrado el propio Carlos Alcaraz sobre las pistas de los grandes torneos.

pepinillos en un bol
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