¿Por qué el tomate es una fruta y no una verdura?

La gran pregunta de la vida, justo detrás de ¿qué va primero, el huevo o la gallina? Vamos a resolver el misterio, del tomate, claro, lo del huevo se lo dejamos a la ciencia. Mucha gente se confunde entre verduras y hortalizas, entonces cuando entra el tomate la cosa se descontrola porque si se usa como vegetal, será una verdura o una hortaliza, ¿no? Pues no del todo, hay bastante que contar al respecto de si el tomate es una fruta o no.

Cuando pensamos en frutas, pensamos en un postre, un pastel, algo dulce, o refrescante y cuando pensamos en el tomate lo situamos en salsas, cremas, gazpachos, ensaladas, hamburguesas, etc. Pero queremos ir más allá y es que hay que diferenciar entre vegetales y frutas.

Dentro de los vegetales están las verduras y las hortalizas y según la RAE las verduras son hortalizas de hojas verdes. A su vez, según la RAE también atienden a plantas comestibles que se cultivan en huertos normalmente. De esta forman se excluyen a las legumbres y cereales.

Por otro lado, están las frutas y es que según el Código Alimentario Español más conocido como CAE, la fruta proviene de una semilla. Igual que un hijo viene de un óvulo. Es decir, es el fruto de las flores que han alcanzado la madurez. Por lo que el tomate se consideraba (y se considera) fruta, pero en esta historia hay bastante más que contar.

Un debate que lleva abierto varios siglos

Una rama con tomates

Lo curioso de esto es que el debate se inició hacia 1886 cuando un gran cargamento de tomates importados atracó en el famoso puerto de la ciudad de Nueva York. Ahí comenzó el problema, porque hacía poco tiempo que Estados Unidos había aprobado una ley para aumentar los impuestos a las hortalizas que se importaban.

Fue entonces cuando los comerciantes y empresas que trabajaban con el tomate se dispusieron a criticar la decisión puesto que el tomate, según su definición no era una hortaliza, sino que el tomate es una fruta. Fue ahí cuando se inició una caza contra el impuesto y contra el producto en sí.

Las compañías, empresas y trabajadores decidieron consultar con biólogos, estudiosos, enciclopedias y demás para demostrar cómo surgía el tomate y que verdaderamente el tomate es una fruta. Toda esta guerrilla no importó en absoluto, ya que la ley estaba aprobada y al tomate se le consideró hortaliza sencillamente porque no se consume como postre. Así pues, no quedó otra que acatar la ley y hacer frente a los impuestos.

Varias décadas después, el debate se reabrió cuando la Unión Europea dijo que sí, que el tomate es una fruta. Alegó que desde el punto de vista de la botánica el tomate es una fruta por la forma en la que se cultiva y que es la única parte de la planta que se consume.

De hecho, cuando el tomate hizo acto de presencia en Europa, llegó como complemento y con fines decorativos, no como ingrediente gastronómico que se consumiera. Y a día de hoy los tomates forman parte de la dieta mediterránea y si nos paramos a observar veremos que comemos tomate prácticamente a diario.

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