Pediatras alertan por el auge de gomitas de melatonina en niños

  • Las gomitas de melatonina se están usando cada vez más en niños para conciliar el sueño sin control médico.
  • Pediatras advierten de sobredosis accidentales, efectos adversos y variaciones en la dosis real del producto.
  • El atractivo formato de caramelo y la compra por internet incrementan el riesgo en la población infantil.
  • Los especialistas insisten en evitar la automedicación y priorizar una correcta higiene del sueño.

gomitas de melatonina en niños

Con el fin de las vacaciones y la vuelta a las clases, muchas familias intentan regular de nuevo los horarios de descanso de sus hijos. En este contexto, la melatonina en formato de gomitas se ha convertido en una especie de “atajo” para que los niños se duerman antes, algo que preocupa cada vez más a los pediatras.

En distintos países, incluida buena parte de Europa, estas gomitas se compran fácilmente por internet o en comercios donde se venden como suplementos “naturales”, lo que transmite una falsa sensación de seguridad. Sin embargo, las sociedades científicas advierten de un aumento de consultas por ingestas accidentales y posibles intoxicaciones en la población infantil, sobre todo en edades tempranas.

Por qué las gomitas de melatonina preocupan a los pediatras

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La melatonina es una neurohormona producida de forma natural por la glándula pineal, clave en la regulación del ciclo sueño-vigilia. Su versión sintética se emplea como medicamento para ciertos trastornos del sueño, como insomnio o jet lag, y en pediatría se reserva para casos muy concretos, por ejemplo en niños con trastorno del espectro autista (TEA) o con TDAH, siempre bajo supervisión médica y con control de la calidad de los suplementos.

El problema, según remarcan los especialistas, no está tanto en la molécula en sí, sino en el modo en que se presenta y se consume en la actualidad: gomitas con colores y sabores que parecen caramelos. Este formato, pensado para resultar más “amable” para los pequeños, aumenta notablemente el riesgo de que el menor las tome por su cuenta o que confunda la dosis.

Estudios citados por sociedades de pediatría señalan que las presentaciones en gomita se asocian a más efectos adversos y a un mayor número de consultas médicas que otras formas de administración. Entre los síntomas descritos se incluyen somnolencia excesiva, mareos, dolor de cabeza, náuseas y alteraciones sensoriales cuando se consumen dosis superiores a las recomendadas.

En situaciones de intoxicación más seria, especialmente en menores de cinco años, se han observado vómitos, dificultades en el habla y signos de compromiso neurológico que obligan a revisar de urgencia al niño. Los pediatras subrayan que, aunque la mayoría de los casos se resuelven sin secuelas, no se trata de un producto inocuo ni de un simple caramelo con vitaminas.

Uso creciente tras las vacaciones y presión por “que se duerman ya”

Varios especialistas en sueño infantil explican que el repunte en el uso de estas gomitas se nota especialmente tras los periodos vacacionales, cuando las familias intentan cuadrar horarios de golpe. Después de semanas con acostarse tarde, más pantallas por la noche y rutinas relajadas, muchos niños tienen dificultades para conciliar el sueño temprano.

En ese escenario, algunos padres buscan “algo rápido para que duerma” y recurren a las gomitas de melatonina, a menudo animados por recomendaciones en redes sociales o por amigos y familiares. El formato, que parece inofensivo, refuerza la idea de que se trata de un apoyo simple y sin riesgos.

Sin embargo, pediatras y somnólogos insisten en que el problema de fondo suele ser la falta de higiene del sueño: horarios irregulares, uso de pantallas a última hora, actividades estimulantes por la tarde y estrés asociado al regreso al colegio. Usar melatonina sin resolver esos hábitos solo tapa el síntoma y puede cronificar la dependencia del producto.

Además, algunos expertos llaman la atención sobre el mensaje que se transmite a los niños cuando se normaliza tomar una pastilla o una gomita para poder dormir, como si el descanso dependiese siempre de un producto externo y no de rutinas saludables.

Acceso sin control, venta online y vacíos regulatorios

Uno de los puntos que más inquieta a la comunidad médica es que, mientras en algunos países la melatonina se considera un medicamento sujeto a prescripción, en otros se vende como suplemento alimenticio de libre acceso. Esa diferencia normativa facilita que las familias la adquieran por canales digitales, incluso si en su propio país la regulación es más estricta.

Los expertos avisan de que, en la venta online, no siempre se garantiza que la dosis que figura en la etiqueta coincida con la real, lo que ha motivado casos de productos retirados.

A esto se suma el riesgo de contaminantes o mezclas con otros ingredientes no siempre bien detallados, especialmente cuando se compran productos a través de plataformas transfronterizas o comercios informales. En muchos casos, el diseño del envase, con dibujos, sabores y reclamos dirigidos al público infantil, normaliza su consumo como si fuese un dulce más.

Pediatras y toxicólogos plantean la necesidad de reforzar la supervisión del comercio electrónico, así como los controles en la entrada de este tipo de productos en la Unión Europea y otros territorios que los consideran medicamentos. Cuando un fármaco se vende disfrazado de suplemento, se genera un vacío regulatorio que deja a los niños especialmente expuestos.

Datos de intoxicaciones y efectos adversos en niños

Los servicios de urgencias y los centros de toxicología han comenzado a notar un aumento progresivo de casos relacionados con la melatonina en menores. Un ejemplo citado por especialistas es el de registros en los que, en apenas tres años, se contabilizaron cientos de consultas por ingestas accidentales, con un incremento porcentual muy significativo de un año a otro.

Cerca de tres cuartas partes de estos episodios afectan a población pediátrica, en su mayoría por exposiciones no intencionadas a las gomitas. Muchos de estos incidentes se producen porque el envase no queda fuera del alcance de los niños o porque el pequeño, al identificarlo como un dulce, vuelve a tomarlo sin que los adultos se den cuenta.

En varios de estos reportes se describen síntomas como somnolencia marcada, inestabilidad al caminar, dificultades en el habla, vómitos y desorientación, lo que obliga a mantener al niño en observación y, en algunos casos, a realizar pruebas complementarias para descartar complicaciones.

Los especialistas recalcan que no se puede trivializar el uso de melatonina en menores de 18 años. Aunque a dosis controladas y en indicaciones concretas puede ser útil, no hay suficiente evidencia sólida sobre la seguridad de su uso prolongado en niños y adolescentes, ni sobre su impacto a largo plazo en el desarrollo del sistema nervioso y hormonal.

Qué recomiendan los pediatras a las familias

Ante este panorama, las sociedades de pediatría coinciden en un mensaje claro: evitar la automedicación con melatonina en niños. Cualquier tratamiento que incluya esta sustancia debe ser indicado y supervisado por un profesional de la salud, con dosis, horarios y tiempo de uso bien definidos en función de cada caso.

Los expertos insisten en que el primer paso para mejorar el descanso infantil debe ser trabajar la higiene del sueño. Esto incluye mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, reducir el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir, crear un ambiente tranquilo en la habitación, evitar cenas copiosas y limitar actividades muy estimulantes a última hora del día.

También recomiendan que las familias tengan en cuenta que, tras las vacaciones, es normal que el cuerpo tarde varios días en adaptarse a los nuevos horarios. Pretender que el niño cambie de rutina de un día para otro suele generar más frustración y aumenta la tentación de recurrir a soluciones rápidas, como las gomitas de melatonina.

Si, pese a instaurar buenos hábitos, las dificultades para dormir se prolongan o afectan de forma clara al comportamiento y al rendimiento escolar, lo adecuado es consultar con el pediatra o con una unidad de sueño infantil. Solo entonces, y tras valorar la situación, se planteará si tiene sentido usar melatonina, en qué dosis y durante cuánto tiempo.

En definitiva, las advertencias de los pediatras no buscan demonizar la melatonina, sino recordar que se trata de un fármaco y no de una chuchería. El auge de las gomitas dirigidas a niños, su fácil acceso por internet y los vacíos regulatorios han encendido las alarmas, y las familias se encuentran en el centro de esta decisión: priorizar rutinas saludables de sueño y acudir al médico antes de recurrir a productos que, aunque parezcan inofensivos, entrañan riesgos reales para los más pequeños.

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