La ingesta de ultraprocesados aumenta con la edad

El estudio EsNuPi nos hace consientes de la alimentación que llevan los menores de 10 años en España, y confirma que cuanto más avanza la edad del niño, más aumenta la cantidad de ultraprocesados en su dieta. Una combinación ganadora, de cara a padecer ciertos problemas graves de salud. El estudio es un grito para realizar un cambio en la alimentación infantil en España.

EsNuPi (Estudio Nutricional en Población Infantil Española) ha sido realizado por la Fundación Española de la Nutrición y la Fundación Iberoamericana de la Nutrición. En él se dejan claras las prisas y la urgencia por reducir la ingesta de productos ultraprocesados y demás alimentos hipercalóricos en menores de edad.

Y lo más grave de todo es que, a medida que el niño va creciendo, el consumo de procesados insanos aumenta exponencialmente. Además, el estudio también aclara que los menores de 10 años reducen el consumo de alimentos sanos como leche, fruta, verduras y legumbres y aumenta los alimentos insanos. Una relación muy desproporcionada y negativa para el futuro de los niños.

En el lado opuesto de la balanza, los niños que aumentan, o al menos mantienen unas buenas dosis de frutas y verduras, leches enriquecidas y demás alimentos sanos, presentan un perfil de salud en mejores condiciones que los anteriores.

Una mala alimentación infantil tiene consecuencias

Ángel Gil, presidente de Finut y Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular por la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, ha alertado de que a medida que los niños van creciendo, las preferencias por productos procesados insanos aumentan también y se reduce el consumo de productos sanos y frescos.

Una nña comiendo bacon y huevos

Gil hace hincapié en no suprimir alimentos saludables como los cereales, la fruta fresca, las verduras, los productos lácteos o los huevos, para conseguir vitaminas tan importantes como la B5, B6, B9, B12, C, D, etc. Tal y como apunta Gregorio Varela-Moreiras, presidente de la FEN y Catedrático de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo, conocer los patrones de alimentación, nos puede ayudar a la hora de establecer recomendaciones, mejoras, cambios de hábitos y demás.

Varela comenta que una mala alimentación infantil es la causa de una mayor prevalencia de enfermedades a corto, medio y largo plazo. Es decir, la obesidad infantil, y que luego eso termine en diabetes y en colesterol, problemas cardíacos, de movilidad, etc.

El nivel socioeconómico también influye

El estudio EsNuPi, también ha revelado cierta información sobre el nivel de formación e ingresos de las familias, sacando la conclusión de que aquellos padres con un nivel de estudios inferior y unos ingresos más bajos consumen alimentos más insanos y no tienden a realizar casi ninguna actividad deportiva.

Sin embargo, las familias con padres que tienen ingresos elevados y un nivel de estudios alto, consumen más frutas, verduras, legumbres y alimentos saludables y practican más actividades deportivas.

Es algo que ya se sabía, pero que hay que ir cambiando, y todo empieza por cambiar nosotros nuestros hábitos. En lugar de ofrecerle a nuestros hijos un bollo ultraprocesado, intentar buscar una alternativa saludable, como un yogur natural con frutas troceadas y cacao puro rallado; una tostada de mantequilla y mermelada sin azúcar en lugar de galletas industriales; un vaso de leche enriquecida en lugar de un batido procesado, etc.

Vía > Con Salud

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